El
sistema sanitario dispone de más información que nunca, pero aún le cuesta convertirla en decisiones clínicas y de gestión. Responsables del
Sistema Cántabro de Salud, el Servicio de Salud de Baleares y el Gobierno de Aragón, junto a la dirección de Dedalus, coinciden en un debate organizado por
Redacción Médica, en colaboración con Dedalus, en que la
transformación digital depende ahora de tres factores:
gobernanza del dato, una semántica común que permita comparar información y la implicación directa de los profesionales sanitarios en el diseño de los sistemas.
Del registro a la gestión
Durante años, la
digitalización sanitaria se centró en registrar actividad. Hoy el objetivo cambia:
utilizar esos datos para orientar decisiones.
El director gerente del Sistema Cántabro de Salud,
Luis Carretero, explica que el sistema sanitario entra en una nueva etapa. “Estamos pasando desde una visión del registro, de cómo apuntar lo que ocurre en nuestras organizaciones, a una visión de
cómo podemos anticiparnos o gestionar la complejidad”, detalla.
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Luis Carretero Alcántara, director gerente del Sistema Cántabro de Salud (SCS).
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Ese cambio exige herramientas de análisis y acceso a información fiable. Para el directivo cántabro, la
gestión sanitaria necesita indicadores claros para interpretar lo que ocurre en hospitales y centros de salud. “Es como si hasta ahora estuviéramos pilotando un avión mirando por la ventanilla", resume. En este sentido, Cantabria ha apostado por el Command Center de Dedalus, que les permite tener una estructura que les ayuda mejorar el proceso asistencial al anticiparse a los problemas y optimizar también el uso de los recursos.
Por tanto, se necesita tener la información suficiente para tomar las decisiones correctas.
El uso del dato también transforma el diálogo con los profesionales. Cuando las decisiones se apoyan en información compartida, el debate cambia de naturaleza. “Cuando te sientas con los
profesionales con datos pertinentes y adecuados, es mucho más fácil avanzar hacia los
objetivos de la organización”, sostiene.
Gobernanza del dato
La expansión de los sistemas de información obliga a las organizaciones sanitarias a ordenar la
gestión del dato. Ya no basta con disponer de tecnología:
hay que decidir quién gestiona la información, cómo se estructura y cómo se distribuye.
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Debate completo en el plató de Redacción Médica.
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El director general del Servicio de Salud de las Islas Baleares,
Javier Ureña, explica que su organización decidió abordar el problema desde la estructura directiva. “Creamos una subdirección de gestión y gobernanza del dato”, recuerda.
La medida permitió centralizar la información procedente de distintos sistemas y ofrecer indicadores a los responsables de la organización. Según Ureña, el cambio ha tenido impacto directo en la
gestión. “Toda la organización se ha vuelto
más eficiente y mucho más eficaz a la hora de tomar decisiones”, asegura.
La gobernanza del dato busca evitar que la información quede dispersa en herramientas aisladas o departamentos estancos. El objetivo es
convertir el dato en un activo compartido dentro de la organización sanitaria.
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Javier Ureña Morales, director general del Servicio de Salud de las Islas Baleares (IbSalut).
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El problema de la semántica
Sin embargo, disponer de información no garantiza que pueda compararse o analizarse de forma útil. Los
responsables sanitarios identifican un obstáculo menos visible:
el significado de los datos.
Carretero explica que el sistema sanitario trabaja para armonizar la forma en que se registran los procesos clínicos. “Estamos haciendo un
esfuerzo titánico en la semántica. En llamar lo mismo a las mismas cosas”, señala.
El problema surge cuando cada centro registra la
información con criterios distintos. En ese caso, la comparación pierde sentido. “Si no, puedes estar comparando dos hospitales con parámetros completamente distintos”, advierte.
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Carretero: “No solo desde un punto de vista técnico los datos tienen que tener la misma estructura; desde un punto de vista semántico y ligado a los procesos tienen que ser los mismos”.
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El directivo insiste en que la homogeneidad debe afectar tanto a la
estructura técnica como a los procesos asistenciales. “No solo desde un punto de vista técnico los datos tienen que tener la misma estructura;
desde un punto de vista semántico y ligado a los procesos tienen que ser los mismos”, añade.
La semántica del dato se convierte así en una condición imprescindible para que la información sirva para
evaluar resultados, comparar servicios o planificar recursos.
Profesionales en el diseño
Los participantes coinciden en que cualquier
estrategia de datos fracasa si se diseña al margen de quienes trabajan con los sistemas cada día.
Ureña lo plantea de forma directa. “Es inviable diseñar un sistema sin hacerlo de la mano de los agentes que después lo van a desarrollar y utilizar”, sentencia.
La implicación temprana de los profesionales reduce resistencias y mejora el funcionamiento de los sistemas de información. También permite adaptar las herramientas a la práctica clínica real.
El director general de Salud Digital e Infraestructuras del Departamento de Sanidad de Aragón,
Joaquín Velilla, subraya la misma idea. En su comunidad, la
estrategia digital parte de reforzar la cultura del dato entre los profesionales.
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Joaquín Velilla Moliner, director general de Salud Digital e Infraestructuras del Departamento de Sanidad de Aragón.
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“Lo primero es
fomentar el uso del dato en nuestros profesionales”, explica.
Velilla recuerda que gran parte de la información sanitaria depende de los registros introducidos por los propios clínicos. “
Los profesionales tienen que conocer la importancia del uso de esos datos que ellos mismos meten en los sistemas de información”, señala.
Sin esa implicación, advierte,
la calidad del dato se resiente y el sistema pierde capacidad de análisis.
La historia clínica como origen
En ese ecosistema, la
historia clínica electrónica sigue siendo la principal fuente de información sanitaria.
La directora general de Dedalus,
Marisa Felipe, recuerda que la mayor parte del flujo de datos comienza en ese sistema. “La historia clínica es la fuente de datos. Es donde empieza el
flujo de los datos en la organización”, explica.
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Marisa Felipe, directora general de Dedalus.
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El papel de la historia clínica, sin embargo, evoluciona. Los profesionales demandan herramientas capaces de interpretar la información y ofrecer apoyo en la práctica clínica. “Buscan que la historia clínica no solo permita ver los datos, sino que
les dé valor y les ayude en la toma de decisiones”, matiza. “Por eso, el siguiente paso —en el que nos encontramos actualmente— es la evolución de la historia clínica hacia un modelo más inteligente, incorporando nuevos módulos que aportan cada vez más valor a los profesionales. Esto incluye la integración de IA generativa y capacidades de agéntica hospitalaria, con asistentes capaces de automatizar procesos administrativos, generar resúmenes clínicos del paciente o elaborar informes de alta, entre otras funcionalidades”, explica Marisa Felipe.
La tecnología sanitaria se orienta así hacia sistemas capaces de
integrar información clínica, analizarla y devolverla al profesional en forma de conocimiento útil.
Unificar sistemas
Las comunidades autónomas avanzan en paralelo en proyectos para
integrar la información clínica.
Velilla explica que Aragón trabaja en la implantación de una historia clínica electrónica única para todo el sistema sanitario autonómico. El objetivo es que
Atención Primaria y hospitalaria utilicen el mismo entorno de información.
La integración busca evitar duplicidades, facilitar el acceso a la información clínica y mejorar la continuidad asistencial.
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Joaquín Velilla: “Para finales de 2027 vamos a tener una historia clínica electrónica única”.
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Democratizar el dato
Más allá de la tecnología, los
responsables sanitarios señalan la necesidad de un
cambio cultural dentro de las organizaciones.
Velilla defiende que los datos deben dejar de concentrarse en unidades específicas. La información tiene valor cuando llega a quienes la necesitan para trabajar. “
Que no sean silos, que no sean reinos de taifas”, señala.
Carretero coincide en que el reto consiste en abrir el
acceso a la información dentro del sistema sanitario. “Lo más importante es
democratizar el uso del dato para todo aquel que en su actividad diaria necesite ese flujo de información”, concluye.
Los participantes coinciden en que el sistema sanitario ya dispone de grandes volúmenes de información clínica y organizativa. El desafío ahora consiste en
ordenarla, interpretarla y ponerla al servicio de las decisiones clínicas y de gestión. Sin ese paso, advierten, la digitalización no alcanza todo su potencial. Marisa Felipe se muestra optimista: "la tecnología ya está ahí. Ya existen soluciones que permiten sacar el máximo
valor de los datos para mejorar la calidad del servicio a los pacientes y la eficiencia en el uso de los recursos. Lo que hay que garantizar es que hay recursos, tanto económicos como asistenciales y de IT, para acelerar el despliegue de estas soluciones".
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Un instante durante el debate en el plató de Redacción Médica.
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