El envejecimiento generalizado de la población, sumado a la cada vez mayor esperanza media de vida, obliga a los directivos y gestores en salud a abordar un cambio en el paradigma asistencial centrado en los cuidados. En ese contexto, el abordaje integral de la
obesidad como enfermedad crónica es sinónimo de buena calidad de vida a largo plazo. Los responsables sanitarios de las administraciones ya han tomado cartas en el asunto bajo cuatro claves fundamentales: la prevención, la atención a lo largo del ciclo vital, la multidisciplinariedad y la
gestión basada en valor.
Son estas algunas de las conclusiones apuntadas por tres expertos en la mesa sobre Salud de Vanguardia, moderada por
Joaquín Torres Moreno, director general de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, en el marco de las XIV Jornadas Nacionales sobre Gestión Sanitaria en la Nueva Era que organiza
Sedisa en Toledo. En el caso del Ministerio de Sanidad, cabe resaltar la reciente aprobación en el Consejo Interterritorial de la
Estrategia de Cronicidad 2025-2028, un documento marco de referencia con siete líneas estratégicas. La principal es la adecuación de la práctica clínica a los cuidados de larga duración, pero no tendría sentido sin el resto.
“Sin continuidad asistencial, sin atención o coordinación en la atención sociosanitaria, sin atención domiciliaria y sin estrategias como la adecuada estratificación de la población para valorar bien sus necesidades con enfermedades crónicas o la educación en pacientes poniendo la persona en el centro, no se podría adecuar bien la práctica clínica a esas nuevas necesidades”, ha resumido
Pilar Aparicio Azcárraga, consejera técnica de la Secretaría General de Calidad Asistencial del Ministerio de Sanidad.
La obesidad, "un problema de todos"
En la misma línea,
José Sedes Romero, director gerente del Área Sanitaria Integrada de Cartagena del Servicio Murciano de Salud, ha subrayado que la obesidad es “un problema mundial de todos”. Para el también presidente de la agrupación territorial de Sedisa en la Región de Murcia, la clave para solucionarlo está clara: “Prevención, prevención y prevención. Cuando ya obesidad ya está diagnosticada, entendemos que es un fracaso”.
Esa es la base del
Programa Infantil de Atención Sanitaria al Sobrepeso y la Obesidad que impulsó el Servicio Murciano de Salud en 2022. “Creo que es pionera en España y está funcionando muy bien”, ha dicho. Más allá de en la prevención, evitando el sedentarismo y fomentando la alimentación saludable, Sedes ha destacado la importancia de la "gestión basada en valor" y la eficiencia. También ha dirigido el foco hacia los agentes complementarios de los responsables directos de la sanidad: “La prevención empieza en las familias, en las escuelas, y también hay que seguir con ella en los servicios de riesgos laborales de las empresas, en las industrias agroalimentarias y en los medios de comunicación”.
En la misma línea,
María Antonia Pérez Pérez, directora de Programas Asistenciales del Gobierno de Canarias, ha abogado por revertir la obesidad como problema de
salud pública “desde todas las partes asistenciales y no asistenciales”. Para ello, ha apuntado, hay que trabajar con estrategias de Proceso Asistencial Integrado (PAI) y desde coordinación entre la Atención Primaria y la hospitalaria. En el caso de Canarias, hace dos años se comenzó a implantar un proceso asistencial integrado para la obesidad. “Según la OMS, el diagnóstico del sobrepeso no es complementario a otros diagnósticos, sino un problema de salud pública en sí”, ha señalado.
Nuevas herramientas basadas en evidencia científica
Para guiar esas iniciativas, un grupo de trabajo técnico del Ministerio de Sanidad ya está elaborando los primeros borradores que, en el futuro, se convertirá en un
documento de consenso sobre obesidad que podría elevarse al Consejo Interterritorial. Según Aparicio, compartirá varios elementos con la Estrategia de Cronicidad ya aprobada, pero se procurará que no se convierta en una guía de práctica clínica más: “Lo que queremos es abordar qué cosas podemos mejorar en la asistencia, cómo nos podemos coordinar mejor para ofrecer a los pacientes lo que necesitan”.
Para ello se usarán herramientas ya conocidas como la prevención primaria y secundaria y la promoción de la salud, pero también otras nuevas basadas en la evidencia científica. “
Hay que ver cómo las integramos basándonos en su valor añadido, desde la sostenibilidad y unos criterios claros de indicación”, ha sentenciado Aparicio.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.