El aspirante con el número de orden 14.601 fue el encargado de despedir la
asignación ordinaria del MIR de 2026. Su decisión de cursar Medicina Familiar y Comunitaria en Ferrol (A Coruña) puso punto y final al mayor reparto de plazas de la historia de
Formación Sanitaria Especializada (FSE). Ahora, los 12.366 adjudicatarios -médicos, enfermeras, farmacéuticos, psicólogos, biólogos, químicos y físicos- esperan al comienzo de su instrucción en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Su atención deja de estar puesta en el Ministerio de Sanidad, organizador de todo el proceso que abre las puertas a la especialización en Ciencias de la Salud. En la madrileña sede del departamento gubernamental respiran con cierto alivio. Sin embargo, la relajación no dura un suspiro. "Las convocatorias suelen solaparse entre ellas", ha admitido la jefa de área de FSE, Inocencia Sánchez, a este diario. La maquinaria de la FSE no se detiene nunca y, por ende, los engranajes que la sustentan tampoco.
Sánchez reposa en su despacho tras meses de nervios e interminables jornadas de trabajo. Ella y su equipo, formado por nueve personas, son los encargados de que el SNS se nutra de especialistas. La convocatoria de 2026 dice adiós, pero ya saluda la de 2027.
Su mente ya está puesta en los primeros compases de la próxima oposición. El relato vuelve a repetirse.
"Es un proceso duro, ya que haces muchas horas. Es una rueda de la que no sales", ha comentado Claudia González, quien acumula a su espalda varias convocatorias. Un trayecto intenso marcado por las individualidades de los miles de candidatos que se presentan cada año y los imprevistos. "Hay muchos aspectos que se escapan a nuestro control, pero tenemos que solventarlos para seguir avanzando", ha destacado Alejandra Aparicio, miembro del equipo de FSE. "Además,
el proceso tiene que salir sí o sí", ha agregado.
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"Lo llevamos con humor, pero lo pasamos mal, no te voy a mentir"
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Además de Sánchez, González y Aparicio, Ignacio Coco, Lucía García, Fernando Guillén, Rafa Arredondo, Laura Perucho, Rodrigo Miguel Martín-Serrano y Ana Carrión son los nombres tras el acceso a la especialización sanitaria. Un grupo que se ha reformado con el paso de los años y que llegó incluso a ser más reducido. Una serie de profesionales que ha visto como
el número de plazas y aspirantes ha aumentado hasta alcanzar cifras récord.
"Lo llevamos con humor, pero lo pasamos mal, no te voy a mentir", ha indicado García. Es más, en ocasiones, se requiere hasta dos personas, únicamente para contestar al correo electrónico de dudas. "A veces, no damos abasto, por lo que hay que comprender que puede haber retrasos", ha continuado Carrión. “No hemos acabado con 2026 y ya estamos con 2027”, ha recordado Sánchez.
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Equipo de FSE vestidos de chulapos durante la adjudicación de plazas MIR.
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Un proceso largo
Un circuito que no tiene fin. En primer lugar, el departamento de FSE se encarga de realizar
los contratos para la gestión de solicitudes, la grabación de datos de los candidatos y la impresión y transporte de los exámenes. A su vez, orquesta la cesión de espacios públicos, que permite la configuración de las sedes universitarias en las que se llevarán a cabo las pruebas. ·Todo este proceso implica
el manejo de mucha normativa y la revisión por parte de la Secretaría General Técnica·, ha explicado Sánchez.
En septiembre, la unidad que encabeza abre
el periodo de solicitudes. En esta convocatoria, recibieron 45.000 inscripciones. De ahí salen los listados de admitidos al proceso. Este equipo se encarga de la subsanación. Cada caso se trabaja de forma individual. El procedimiento es similar tras la publicación de la relación definitiva. Así, también se enfrentan a los recursos de alzada, aunque su análisis depende del área jurídica del Ministerio. "Nosotros preparamos el informe y hacemos la propuesta de estimación o desestimación", ha puntualizado.
Pasado este periodo, llega el examen. Sánchez resopla. “Hacemos una tabla con todos los aspirantes y los vamos poniendo en las aulas, lo que implica un trabajo muy exhaustivo, a la par que delicado, ya que
cada uno tiene que estar en su sede. Además, hay que tener en cuenta las necesidades especiales de cada aspirante, ya que algunos requieren de más tiempo por condición médica. Eso sin contar a determinados colectivos, como judíos o adventistas, que lo llevan a cabo más tarde”, ha explicado. En paralelo, coordinan el transporte e impresión de los cuadernillos. Las conversaciones con empresas, pero también con las comisiones calificadoras -encargadas del diseño de las pruebas-, vertebran el día de la jornada laboral del departamento. También se encargan de las comisiones de servicio de los 3.000 delegados que asisten a los aspirantes durante el examen.
Más adelante, vuelven a afrontar un periodo de subsanación tras la publicación de las notas. "Este año
tuvimos 2.000 recursos de alzada, lo cual fue una auténtica locura", ha indicado Sánchez. Superada esta fase, se arranca con la
organización y ejecución de la adjudicación de plazas. En el momento que los aspirantes empiezan a elegir, el trabajo en el departamento se paraliza durante un mes y medio. Sus integrantes asisten durante casi 15 horas diarias a los candidatos, a la par que controlan la coordinación de la elección presencial y telemática. "Vamos siempre a contrarreloj", ha afirmado.
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Los integrantes de FSE se visten de chulapos para aligerar la tensión de la asignación de plazas.
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Más personal
Año tras año, la convocatoria FSE sale adelante. El esfuerzo del equipo que dirige Sánchez permite que los egresados en grados sanitarios puedan elegir plaza de especialización. "A veces, no sé ni cómo lo sacamos, ya que estamos en constante pico de trabajo", ha admitido Sánchez. No obstante, al unísono, todos consideran necesario un incremento del personal dedicado al proceso. Asimismo, inciden en la importancia de la estabilización de los trabajadores del departamento. "Se trata de un proceso muy peliagudo y
la base se encuentra en la experiencia", ha apuntado Carrión.
Pese a todo, Sánchez reconoce el apoyo recibido por parte de otras áreas de Sanidad. "Cuando empieza el proceso,
el Ministerio entero se vuelca con nosotros", ha aseverado. Es más, otras unidades colaboran para que el proceso siga su curso y se superen las incidencias que lo entorpecen.
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"Se trata de un proceso muy peliagudo y la base se encuentra en la experiencia"
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En este sentido, el departamento también busca implementar medidas que mejoren el desarrollo de la convocatoria. La mayoría van relacionadas con la digitalización del procedimiento. Por ejemplo, la implantación de la solicitud electrónica para los
médicos extracomunitarios. "Implicaría menos trabajo para nosotros y más facilidades para los candidatos", ha apuntado Sánchez. A su vez, sus integrantes demandan menos trámites burocráticos, más formación en informática o extranjería,
un refuerzo del personal administrativo -todo el equipo procede del campo de Ciencias-. Todo con la misión de dotar de fluidez al proceso.
Apoyo psicológico
Pese a todas las dificultades, hay algo que les saca la sonrisa a todos ellos: que el aspirante consiga la plaza deseada. "Esa es la parte que nos llevamos nosotros", ha compartido Sánchez.
La felicidad del sanitario que logra su objetivo. Incluso, se entristecen cuando no alcanza el puesto por el que se ha preparado. "Hay veces que hemos llorado todo el equipo durante la adjudicación", ha añadido.
Las
emociones forman parte de la adjudicación. El propio equipo de FSE acompaña a todos los inscritos durante el proceso. En el momento que dudan frente al botón. También cuando rompen en llanto. Sin embargo, el proceso debe continuar. "Nos partimos la cara por todos ellos, pero tampoco podemos saltarnos la ley", ha sostenido la directora del área.
En su memoria, infinidad de anécdotas. Desde
relatos de superación hasta cuentos de amor. También, alguno más cómico, como el de una candidata que eligió su plaza tras tirar una moneda al aire. "Nos reconforta un poco y te hace olvidar todo el mal rato que has pasado", ha manifestado Coco. Incluso, ellos mismos se apuntan a la comedia. El 14 de mayo, víspera de San Isidro, el equipo se vistió de chulapo durante la asignación. Una forma de
rebajar la tensión en un día clave para centenares de personas.
Afrontar las críticas
Sin embargo, no solo los aspirantes sienten nervios durante el proceso FSE. Los encargados de su organización también los padecen, debido a la presión que supone el cumplimiento de plazos. Por ello, lamentan que, la mayoría de veces por desconocimiento, reciban
determinadas críticas. "Hacemos todo lo que está en nuestra mano para que salga lo antes posible, por lo que determinados comentarios te dan un poco de pena", ha manifestado la jefa de área. Es más, González ha añadido que, en ocasiones, reciben correos, cuyos autores deberían plantearse su envío. "Hay algunos que no son justos", ha admitido.
A pesar de todo,
la maquinaria de FSE no llega a gripar. Bajo las paredes de ladrillo del Ministerio de Sanidad, los engranajes no cesan en su movimiento. Pese a las deficiencias, todos ellos reconocen que hacen un buen equipo. Precisamente, la unión es lo que sustenta el caminar de la convocatoria. Un vínculo que ha permitido que el número de orden 14.601 se vaya a la
Atención Primaria gallega y la número 1 a Dermatología en Hospital Clínic de Barcelona.
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Adjudicación de plazas en el MIR 2026.
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