La experiencia en Medicina es un grado y permite a los profesionales detectar con precisión detalles que el ojo inexperto no ve. Ocurre por ejemplo con lesiones que no presentan características no específicas, cuyo diagnóstico depende de la capacidad de razonamiento del facultativo. Ese es, precisamente, uno de los claroscuros de los
residentes, que según un reciente estudio publicado en
Springer Nature ‘suspenden’ de forma casi generalizada en un ámbito concreto de la
evaluación clínica.
El citado
artículo sobre la habilidad en la toma de decisiones diagnósticas, elaborado por investigadores de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Guilan (Irán), incide en que el examen clínico “sigue siendo fundamental" en
salud bucodental. “Sin embargo, muchas lesiones orales se presentan con
rasgos inespecíficos, lo que hace que un diagnóstico preciso dependa en gran medida de las
habilidades de razonamiento de los clínicos”, advierte.
Los autores dirigieron el foco hacia los médicos residentes de último año y su capacidad para analizar enfermedades orales mediante razonamiento clínico. Descubrieron, en base a un cuestionario con 19 casos reales de este tipo de patologías, que el rendimiento significativamente bajo, pues la puntuación
media fue de 7,14 puntos sobre 20. Los varones tuvieron una nota más elevada que las mujeres y no se observaron diferencias entre participantes de diferentes centros.
“El presente estudio demostró que los internos médicos mostraron
precisión diagnóstica limitada con una puntuación promedio de 7 de 20 al identificar enfermedades orales -exponen-. Este hallazgo se alinea con investigaciones previas que reportan un
rendimiento subóptimo tanto entre estudiantes de Odontología como de Medicina, lo que sugiere una ‘
brecha’ en la formación diagnóstica clínica”.
Las afecciones mejor y peor diagnosticadas
Los participantes en el estudio rindieron mejor al evaluar afecciones con presentaciones clínicas reconocibles o familiares, como la
candidiasis oral (incluidas las señales relacionadas con el VIH), la
estomatitis por prótesis, la
estomatitis aftosa y los
tumores de las glándulas salivales.
“Un mayor rendimiento diagnóstico en estas afecciones puede explicarse por sus
características clínicas relativamente distintivas, su mayor prevalencia y el mayor énfasis durante la formación de pregrado y las rotaciones clínicas. La exposición repetida a estas afecciones comunes probablemente facilita el rendimiento analítico y fortalece la confianza entre los estudiantes.”, resume el artículo.
Por el contrario, afecciones con características sutiles o superpuestas, como el r
eflujo gástrico, el síndrome de boca ardiente y la xerostomía, fueron las peor diagnosticadas.
Factores que dificultan el diagnóstico para los MIR
Varios factores pueden explicar este fenómeno. En primer lugar, los autores apuntan a los
planes de estudio de Medicina, que a menudo promueven una “exposición limitada a las enfermedades orales” y
“reducen la familiaridad” en el análisis clínico. Por otro lado, aluden a la separación entre la educación médica y dental, lo que puede “dificultar el aprendizaje interdisciplinario”.
Los investigadores ponen también de relieve el “
insuficiente énfasis en la formación visual” durante el diagnóstico, algo que “puede impedir el reconocimiento de lesiones orales”. Por último, aseveran que el enfoque de los exámenes, orientados a la memorística, “puede limitar el desarrollo del razonamiento clínico”.
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