Rechaza su plaza MIR para formarse en Suiza: "Aquí sí se puede conciliar"

Juliana detalla cómo fue su experiencia para acceder a una especialidad y adaptarse a un sistema sanitario nuevo

Juliana, residente de primer año de Geriatría en Suiza.


16 jul 2026. 06.00H
Rechazar una plaza MIR no suele ser una decisión muy habitual, pero Juliana no quería estar cuatro años haciendo una especialidad que no la llenaba del todo. Cogió su maleta, inició la homologación de su título de Medicina y se marchó a un pequeño cantón en uno de los países más ricos del mundo. "Medicina Familiar y Comunitaria me pareció una especialidad muy bonita, pero no era del todo la especialidad que yo deseaba. Esto sumado a una situación personal que tenía hizo que me lanzara a marcharme a Suiza", relata a Redacción Médica. 

Tras varios meses sin poder ejercer, enviando currículums y adaptándose a otro idioma, la médica consiguió incorporarse como residente para especializarse en Geriatría. Allí ha descubierto un modelo de formación completamente distinto al español, unas condiciones laborales más favorables y una forma nueva de entender la sanidad que también le ha hecho valorar más la que ha dejado atrás en España.
 

Juliana dejó su plaza MIR y se marchó a Suiza 


Juliana comenzó su primer año de MIR en Medicina Familiar y Comunitaria en Galicia. Sin embargo, su objetivo siempre había sido hacer Cardiología o Geriatría y la idea de tener que completar cuatro años de residencia para volver a presentarse al MIR no terminaba de convencerla. "Hacer cuatro años de una especialidad que quizás no es la que me llena y repetir aquí el proceso no es para mí una opción", afirma.

Desde hacía tiempo, Suiza reunía todas las condiciones para convertirse en el nuevo destino de Juliana. Su hermana llevaba cinco años viviendo allí y el idioma, con posibilidad de aprender italiano o francés, se le hacía mucho más fácil frente a otras opciones en la lista como Alemania. Pero el comienzo estuvo lejos de ser sencillo. "Me instalé en un Airbnb mientras esperaba la homologación del título", comenta la médico, que estuvo varios meses enviando currículums sin éxito alguno. 

"Fue cuestión de tocar muchísimas puertas. Muchos te dirán que no, pero al final la oportunidad llega. Incluso siendo un cantón pequeñito, siempre hay ofertas; a veces solo hace falta tener paciencia", defiende. En mayo se enfundó oficialmente la bata entre una mezcla de ilusión y nervios. "Tenía mucha ilusión, pero también el reto de trabajar en otro idioma y comunicarme con pacientes y compañeros", añade. Mientras completa este primer contrato, ya está buscando el siguiente hospital para continuar su formación.

"Tenía mucha ilusión, pero también el reto de trabajar en otro idioma y comunicarme con pacientes y compañeros" 


¿Cómo empezar una residencia en Suiza? 


El sistema de formación especializada suizo poco tiene que ver con el español. Allí no existe un examen nacional para acceder a la residencia. Una vez homologado el título de Medicina, los aspirantes deben buscar un contrato de trabajo y superar el proceso de selección del hospital que los contrata.

"Es más fácil entrar: buscas un contrato, haces una entrevista y, si te seleccionan, ya formas parte del sistema", explica Juliana. En la mayoría de especialidades, el recorrido comienza con un año obligatorio de Medicina Interna y, a partir de ahí, son los propios médicos quienes van enlazando contratos en distintos hospitales hasta completar todos los requisitos de la especialidad elegida.

Tampoco existe un tiempo máximo para terminar la formación. El examen no se realiza al principio, como ocurre con el MIR, sino al final del proceso para obtener el título de especialista. "Puedes estar trabajando como médico asistente durante bastantes años y es lo que hacen muchos", señala la futura geriatra, quien también destaca que, desde que sales de la carrera, te tratan como un profesional sanitario más. 

El sistema de salud en Suiza es más caro 


Cada minuto que un paciente pasa con un profesional sanitario, cada analítica o ambulancia que se solicita, se paga.
"Aquí el paciente te pregunta todo el rato cuánto le va a costar", resume Juliana. Sin duda, el sistema sanitario suizo ha supuesto uno de los mayores choques para la médica. 

En Suiza, el sistema es privado y todo gira en torno al coste. "Las personas pagan un seguro privado todos los meses y una de las cosas que más me sorprendió es que, al final del día, tenemos que facturar", detalla. Juliana paga un seguro básico que hasta los 2.500 francos los paga el propio paciente y, a partir de esa cantidad, empieza a cubrirlo la aseguradora. 

Esa experiencia le ha hecho valorar más el sistema sanitario español. "Cuando ves que simplemente acudir al médico de cabecera cuesta 100 francos, empiezas a valorar la sanidad pública desde otra perspectiva", reconoce.

"Una de las cosas que más me sorprendió es que, al final del día, tenemos que facturar" 


¿Cómo es la vida de los sanitarios en Suiza? 


Las condiciones laborales para los sanitarios en uno de los países más ricos del mundo suelen ser otro de los grandes atractivos. En el papel, la jornada habitual oscila entre 42 y 46 horas semanales que, según subraya Juliana, se suele respetar en la práctica. Si se superan, el exceso se compensa con tiempo de descanso. 

Por otro lado, las guardias varían en función del tamaño y el tipo de hospital, siendo desde las 10 horas hasta las famosas 24. "La diferencia es que tienes que estar localizado con el teléfono y, por ejemplo, ayer estuve de guardia y dormí toda la noche; no me llamaron en absoluto. No son tan demoledoras como me ocurría en Galicia", afirma. Cuando las guardias son de Urgencias, en las que sí trabajas de forma activa, los turnos no superan las 10 horas. 

Los salarios también marcan una clara diferencia. Un R1 del Ente Ospedaliero Cantonale (EOC) parte de unos 5.600 francos brutos al mes, mientras que Juliana asegura que el coste de la vida no le ha parecido tan elevado como esperaba. "La Medicina sigue siendo exigente, pero aquí también es compatible con tener una vida, es posible conciliar", asegura la médica, que también destaca la mayor facilidad a la hora de conciliar.  

"La Medicina sigue siendo exigente, pero aquí también es compatible con tener una vida" 


"No hay un camino ni mejor ni peor" 


Lejos de los primeros meses de incertidumbre, Juliana comienza a adaptarse a la nueva rutina del primer año de residencia. Tiene claro que terminará la especialidad en Suiza y que ejercerá allí durante unos años.

Asimismo, su interés por la Geriatría también le ha llevado a fijarse en el funcionamiento del sistema de pensiones y la atención a las personas mayores, aunque insiste en que prefiere ir construyendo su trayectoria "día a día". 

Toda esta experiencia le ha dejado una conviccióon que quiere transmitir a otros futuros médicos: no hay un camino ni mejor ni peor. Juliana cree que la presión por seguir el camino tradicional—graduarse, hacer el MIR y continuar la residencia en España— hace que muchas personas no se lleguen a plantear otras alternativas. Por eso anima a quienes estén en esa situación a no tomar decisiones con inercia."Cada uno tiene que buscar aquello que realmente le apasiona y no tener miedo a salirse del camino más habitual", concluye. 
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