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Ni se hereda ni es fija: la empatía del MIR se entrena con estas 3 claves

Conocer la realidad de los pacientes y "ponerse en su lugar" permite a los residentes desarrollar esta cualidad

Aspirantes al examen MIR.


14 mar 2026. 12.20H
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La empatía de los MIR se puede entrenar y existen métodos que han sido eficaces a la hora de impulsar esta cualidad en los residentes. Así lo muestra un estudio realizado en Taiwán, donde se aborda la formación emocional de los futuros médicos. 

La investigación determina que la inclusión de experiencias comunitarias en el aprendizaje de los residentes se asocia con un aumento inmediato de la empatía. Para ello, se deben tener en cuenta tres claves: la atención directa al paciente, la reflexión y 'ponerse en la piel del otro'. De esta forma, afirma el estudio, se consigue mantener una atención "compasiva" en la práctica clínica.

Concretamente, se llevó a cabo un estudio exploratorio con métodos mixtos en el que participaron MIR de primer año y enfermeras recién incorporadas al Hospital Tzu Chi de Taipéi, un hospital universitario terciario de Taiwán. Se realizó en septiembre de 2020 como parte del programa obligatorio de formación para nuevos empleados del hospital. En total, aceptaron la invitación 20 residentes y 96 enfermeras.

Intervención educativa "breve" y "bien diseñada"


El texo, publicado en la revista científica BMC Medical Education, hace hincapié en la intervención educativa "breve y bien diseñada" basada en la comunidad como "un enfoque viable para activar y fomentar las actitudes relacionadas con la empatía entre profesionales".

Los resultados extraidos del estudio también señalan que esta cualidad puede recuperarse o reforzarse a través de experiencias educativas específicas en la etapa inicial de la carrera profesional

En esta investigación, los 116 sanitarios participaron en un conjunto de actividades organizadas en un solo día. El programa, de hecho, se estructuró en tres fases. 

Conocer las historias de los pacientes


En primer lguar, se diseñaron sesiones didácticas donde voluntarios humanitarios compartieron experiencias en las que fue necesaria la ayuda médica, como el apoyo a refugiados. Además, los participantes se dividieron en grupos para realizar visitas domiciliarias a familias en situación de pobreza extrema. Durante las mismas, se realizaron chequeos de salud, se ofreció apoyo emocional y se entregaron suministros. 

Más tarde, todos se unieron y plasmaron su experiencia en diarios reflexivos, donde se pudo recoger sus aprendizajes. Para evaluar los resultados, se siguió la Jefferson Scale of Empathy, que mide dimensiones como la adopción de perspectivas, el cuidado compasivo y la capacidad de ponerse en el lugar del paciente. Además, se llevó a cabo un análisis temático.

Gracias a estas prácticas, los profesionales pudieron conocer los sentimientos de los pacientes de primera mano, "lo que supuso un paso fundamental para desarrollar una empatía profunda". "Es esencial destacar que, a continuación, los participantes procesaron estas experiencias cognitivas y emocionales a través de la reflexión, lo que pareció consolidar una motivación altruista: un deseo puro y desinteresado de ayudar a los demás", explican los investigadores. 
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