La Asociación MIR España (AME) y Metges de Catalunya han confirmado este viernes el fallecimiento "prematuro" de un facultativo en formación, lo que representa el
segundo suicidio en este colectivo durante el presente año. Ante esta constante, ambas organizaciones han exigido a las autoridades sanitarias catalanas una reunión urgente para abordar las graves
carencias en la prevención de la salud mental, puesto que estos profesionales soportan jornadas extenuantes y una alta presión asistencial sin el debido respaldo psicológico.
La trágica pérdida,
que se suma a la registrada el pasado mes de febrero, reabre ahora el debate sobre las
duras condiciones laborales que imperan dentro del proceso de Formación Sanitaria Especializada (FSE). Un reciente estudio orquestado por el estamento colegial ha evidenciado que cerca del 94 por ciento de los residentes ha padecido síntomas de
desgaste profesional severo. "La Medicina es una profesión de riesgo. El cuidado y control del bienestar físico y psicológico de los facultativos es una medida de seguridad y protección para los propios profesionales y sus pacientes", denuncian desde la asociación y el sindicato en su comunicado.
El núcleo del problema ha radicado en unas
cargas de trabajo que han alcanzado una media de 62 horas semanales, una cuota que vulenera abiertamente el límite de 48 horas que ha dictado la normativa europea de empleo, tal y como denuncian desde la asociación. Por este motivo, David Montes, vicepresidente de AME y residente de Psiquiatría, demandaba el cese inmediato de este exceso horario. "Hemos necesitado reducir las sobrecargas que hemos experimentado durante nuestra etapa de formación", aclaraba el facultativo a
Redacción Médica.
Soporte psicológico nulo
Esta enorme exigencia técnica ha chocado frontalmente con la ausencia de recursos institucionales para proteger el bienestar de las plantillas. Montes detallaba que la inmensa mayoría de los hospitales y centros de Atención Primaria no brindan servicios específicos ni accesibles de
apoyo emocional a sus trabajadores más jóvenes. Frente a este abandono y estas dos perdidas, las agrupaciones asociativas y sindicales han solicitado formalmente al Departament de Salut de la Generalitat de Cataluña un encuentro analítico que permita definir verdaderas
estrategias de detección precoz desde el primer día de residencia.
Fin del estigma
La profesión médica ha registrado históricamente una
tasa de suicidio del 1,3 por ciento, una proporción que ha rebasado ampliamente el 0,8 por ciento que ha reportado la población general. Sin embargo, el miedo a las repercusiones laborales ha cultivado un profundo silencio en torno al sufrimiento psíquico en los pasillos de los hospitales. Para desmontar este tabú, el portavoz de la asociación ha realizado un llamamiento a la concienciación de toda la comunidad clínica. "
Mirar hacia otro lado no ha evitado estas muertes, puesto que quienes han cuidado de todos también han requerido ser cuidados", sentenciaba Montes, evidenciando la urgencia de unas políticas preventivas que ya no han admitido más demoras.
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