La
nueva generación MIR ya se ha estrenado con su
primera guardia de 24 horas, sumándose de lleno a uno de los puntos más controvertidos del sistema sanitario español y que mantiene a los médicos en una
huelga indefinida. Tras vivir el debut de estas jornadas, una R1 de Pediatría detalla a
Redacción Médica cómo ha vivido su estancia en el hospital, y reconoce que, tras su experiencia, empatiza aún más con las reivindicaciones de sus compañeros "
La verdad es que no se para ni un segundo", ha reconocido.
El pasado viernes comenzó su primera guardia de 24 horas y los sentimientos de esta residente eran opuestos. Es cierto que iba con miedo, pero también
sentía ilusión y curiosidad por ver cómo es trabajar en la puerta de Urgencias de un hospital. "Sé que suena raro", ha afirmado.
La experiencia más positiva fue la relación con sus compañeros. "Estoy muy contenta con ellos", ha aseverado. Tanto los residentes mayores como los adjuntos con los que trabajó fueron "de diez". "Los vi muy resolutivos. Me respondían todas las dudas con amabilidad y paciencia", ha indicado, y subraya que
el ambiente laboral fue el aspecto que, sin duda, más le gustó.
Experiencia de una MIR en una guardia de 24 horas
Sin embargo, no todo fue positivo. Antes de empezar, otros profesionales ya le avisaron de la dureza de las guardias. Al principio estaba "encantada" porque veía una gran variedad de patologías y aprendía mucho. Pero, a partir de las 23 horas, el cansancio empezó a apoderarse de ella y cada vez le costaba más mantenerse concentrada.
"Entre los nervios y que no dormí mucho,
la última recta de la noche se me hizo un poco dura. Me sentía cansada y me costaba
mantener los ojos abiertos”, ha lamentado. Cuando por fin logró tumbarse en la cama, a las 4:30 horas la llamaron por un parto y se levantó totalmente disociada. "
Me olvidé el fonendo y la tarjeta identificativa", ha afirmado.
Huelga médica para abolir las guardias de 24 horas
Después de vivir su primera guardia, esta futura pediatra comprende todavía más con las reivindicaciones de los médicos en huelga. "Es difícil mantenerse durante la jornada. No paramos ni un segundo, solo a comer y a media tarde unos segundos", ha indicado, y añade que, en su caso, estuvo "todo el rato" atendiendo pacientes.
Aun así, reconoce que le "encanta" su especialidad y afrontará con toda la profesionalidad posible las siguientes jornadas, aunque que le gustaría que fueran menos frecuentes. "Ahora tengo fuerza porque soy joven, pero entiendo a la gente que está cansada. Yo solo llevo una,
pero empatizo con los compañeros que llevan 30 años con ellas", ha concluido.
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