Muchos
estudiantes de Medicina empiezan a
preparar el examen MIR y, aunque todos tienen en común que cuentan con manuales, clases, simulacros de examen o esquemas, no todo el mundo saca el resultado deseado en el examen. Esto es debido a que, aunque se disponga de todas estas herramientas, es necesario algo más:
disciplina y horarios. Así lo manifiesta José Curbelo, médico internista y experto en el MIR. “La disciplina tiene mala prensa porque suena como a esclavitud, pero es al revés. Si las tareas están bien delimitadas, hay espacio para otras cosas que no son puramente el estudio o la preparación del examen”, explica. Por este motivo, insiste, tener una buena disciplina es importante no solo en lo que respecta a obtener un buen resultado, sino “para
mantener la salud mental a lo largo de todo el proceso”.
Una
organización del estudio común entre los futuros médicos es ir
estudiando los temas que tocan a lo largo del día, sin organizar cuándo mirar las preguntas o repasar las clases. Finalmente, si diera tiempo, está la opción de hacer algo de deporte. “Ese esquema lo que conlleva es que las tareas se extienden a lo largo de todo el día y no haces ni la mitad. Y al final del día haces la afición favorita de todo
estudiante de medicina y opositor al MIR, que es reorganizar”, apunta. Se refiere a que el aspirante a la prueba puede tender a hacer una lista de tareas pendientes para el día siguiente, donde da tiempo a estudiar lo que le toca en el día y lo que no pudo el anterior. “Este tipo de organización a largo plazo lo único que genera es frustración”, estima Curbelo.
Un esquema de estudio MIR a base de horarios
El
experto en el MIR propone un esquema para los candidatos a la prueba en el que se
delimiten los horarios para las tareas, aunque advierte de que al principio puede ser frustrante. “Por ejemplo, de 8 a 2 toca estudiar. Y ahí tienes que meter los temas que toquen ese día. Y si a lo largo de la mañana ves que no te está dando tiempo pues te reorganizas porque a las dos toca cerrar el libro o el manual. Y por tanto pues te miras los resúmenes, o le pides a chat GPT que te haga un resumen del tema que no te has podido leer. Pero en cualquier caso, a las dos cierras esa etapa”, expresa el médico. Después, propone un descanso y que a las cuatro o cinco de la tarde el estudiante esté durante una hora haciendo preguntas. A esto el sigue un repaso con manuales o con clases en vídeo y a última hora del día, puede salir a
hacer deporte para despejarse. “Al final del día es más satisfactorio saber que al menos has cumplido las tareas aunque no en cada intervalo hayas metido todo lo que te hubiera gustado, y al día siguiente tienes una nueva oportunidad”, opina Curbelo.
Aunque tenga ventajas, el especialista sabe que al principio llevar este sistema adelante puede ser costoso, pues el estudiante suele estar acostumbrado a preparar el examen con dos semanas de antelación y con
falta de planificación. “Pero piensa que ahora van a pasar meses y meses en ese esquema y como no delimites en el tiempo las tareas, la preparación lo va a invadir todo, lo va a infiltrar, y no vas a hacer otra cosa que preparar el examen de forma probablemente ineficaz”, advierte el experto en el
examen MIR. “Hay muchas claves para el éxito, pero la primera de ellas sin duda es la
buena organización y la disciplina”, concluye.
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