Isaac Piñeiro afronta la
preparación al MIR con una
tranquilidad que hace unas semanas parecía impensable. ¿El motivo? Con una
nota media de 8,9 en
Medicina, acaba de ganar una de las
becas Santander Excelencia 360º que le ingresará en el bolsillo
12.000 euros. "Me quedé de piedra", reconoce a
Redacción Médica. Este
recién graduado por la
Universidad de Santiago lleva los seis años dependiendo de las becas MEC del Ministerio de Educación, por lo que el premio le supondrá un gran impulso.
Medicina, una decisión en el último momento
La idea de estudiar Medicina siempre estuvo muy presente
desde su infancia. "Lo que más me llamaba de pequeño era la
Oftalmología. Claro, era el especialista que más visitaba", rememora. Más adelante, asignaturas como la
Biología o la Fisiología habían despertado aún más su interés en Bachillerato.
Sin embargo, Isaac
tomó la decisión definitiva en el último momento, a minutos del cierre del plazo para elegir las opciones universitarias. "Al final, puse de primera Medicina y de
segunda Lenguas Modernas", detalla.
Los
seis años de la carrera en la
Universidad de Santiago, cerca de Oviedo, su tierra natal, los recuerda como
"los más intensos y maravillosos" de su vida. En los que también sufrió el estrés de no poder seguir el ritmo y el sacrificio en época de exámenes.
Detrás de un
expediente que roza la excelencia, Piñeiro asegura que se encuentra
una persona poco metódica. "No soy alguien supermetódico. No estudio con mucha antelación, pero suelo ser muy sacrificado con las horas de estudio intenso", detalla el médico, que recuerda tercero y cuarto como especialmente difíciles.
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"No soy alguien supermetódico. No estudio con mucha antelación, pero suelo ser muy sacrificado con las horas de estudio intenso"
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La Medicina no lo es todo
Poco a poco, Isaac fue encontrando la manera de compaginar la exigencia de la carrera con otras facetas de su vida. "
Aunque Medicina es una carrera muy vocacional, no quiero que ocupe toda mi vida", asegura. Por ello, especialmente durante los últimos cursos, se propuso reservar tiempo para otras actividades que le permitieran desconectar.
Durante esos años se implicó en la
representación estudiantil, realizó un
Erasmus en Bélgica y obtuvo el
nivel C1 de inglés y francés. Él siente esa formación complementaria casi tan importante como la académica. "Adquirí habilidades que en las aulas no llegan, como la comunicación, la gestión o el trabajo en equipo. Aprendizajes mucho más enfocados en el lado humano", explica.
Su
estancia en Bélgica también supuso un reto personal. Llegó con un nivel intermedio de francés y terminó perfeccionándolo hasta obtener el C1. "Aprender un idioma siempre es una inversión que funciona", resume Isaac, que también reivindica la
formación extracurricular como "una puerta hacia nuevas perspectivas".
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"Adquirí habilidades que en las aulas no llegan, como la comunicación, la gestión o el trabajo en equipo"
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Una beca para centrarse solo en el MIR
Con el
MIR a la vuelta de la esquina, Isaac había hecho poco caso a la
convocatoria de las becas Santander.
Era el segundo año que se presentaba y, centrado por completo en el examen, no esperaba demasiado.
"Pero una amiga me escribió para darme la enhorabuena y me quedé de piedra. Luego ya vino toda la emoción", recuerda. Durante toda la carrera había dependido de las becas del Ministerio de Educación y reconoce que esta ayuda llega en un momento decisivo. "
Son muchos meses estudiando sin ingresos y, sin ella, habría sido mucho más complicado", reconoce el ovetense, que asegura que se planeaba ponerse a trabajar para poder recuperarse económicamente.
De regreso a Oviedo,
su rutina actual de estudio ronda las once horas y media diarias, aunque intenta no caer en el agotamiento. "Es una carrera de fondo y
procuro descansar para no desgastarme los primeros meses", comenta. Aunque tiene que volver a coger ritmo, Isaac asegura que ha sido "muy orgánica la transición", gracias a que está siendo "más flexible".
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"Son muchos meses estudiando sin ingresos y, sin ella, habría sido mucho más complicado"
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Isaac se plantea Medicina Interna como especialidad
Los
cuidados paliativos ocupan un lugar cada vez más importante entre sus opciones, aunque todavía no cuenta con una especialidad propia, por lo que este ovetense se plantea hacer
Medicina Interna.
"Ya en quinto veía que me gustaban las
especialidades con una parte muy humana, donde también se pudiera acompañar al entorno del paciente. Cuando roté por cuidados paliativos, sentí que ese era mi sitio", explica. Una experiencia con una familia argelina que apenas hablaba español y en la que hizo de intérprete acabó reforzando todavía más esa idea.
Si finalmente desarrolla su carrera en Galicia,
tiene claro cuál sería su destino. Santiago, la ciudad en la que ha estudiado durante seis años y que sigue ocupando un lugar especial. "Es el escenario de unos años que supusieron un cambio vital enorme. Es una ciudad donde
siento que encajo y donde me gustaría dedicarme también a la
investigación y, si pudiera, a la
docencia", concluye.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.