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Interna se enfrió en el MIR 2026 por bajos salarios, burnout y guardias

Especialistas advierten que las especialidades de hospital están perdiendo atractivo entre las nuevas generaciones

Asignación de las plazas MIR.


26 may 2026. 17.55H
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La especialidad de Medicina Interna ya ha agotado todas sus plazas MIR, pero cada vez lo hace más tarde. Los datos reflejan una tendencia sostenida: si en la convocatoria de 2015 las plazas se agotaban en torno al número de orden 4.789, en la de 2026 lo han hecho en el 8.460, el dato más alto de la serie histórica reciente. La evolución coincide además con un aumento progresivo de plazas ofertadas -de 294 a 442 en la última década-, aunque el crecimiento del número de orden de agotamiento ha sido todavía mayor. Para muchos internistas, esto apunta a una pérdida de atractivo relativo de la especialidad frente a otras opciones médicas.

Mónica Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional de Medicina Interna, explica en Redacción Médica que es necesario realizar un análisis profundo para conocer por qué una especialidad acaba su cupo con mayor o menor rapidez. “Hace dos años se publicó un análisis de la capacidad de atracción con respecto a las plazas MIR, y es fundamental tener en cuenta el número total de oferta. No es lo mismo 200 plazas en todo el Estado que 20”, señala. Así, defiende que “es necesario tener en cuenta que cada persona, a la hora de escoger una plaza, tendrá presentes las plazas de la especialidad que quedan por escoger y, a su vez, estará pendiente de otras especialidades”.

Sin embargo, afirma que "casi todas las especialidades médicas, excepto quizá aquellas menos vinculadas al hospital de alta complejidad, se van escogiendo menos". Por eso, "las especialidades más largas, con más guardias, más complejas y que asumen riesgos mayores han perdido atractivo”. Entre ellas, sitúa precisamente a Medicina Interna.

La calidad de vida inclina la balanza


Igualmente, Antonio Terrón, especialista de Medicina Interna en el Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra, considera que la explicación es “multifactorial”, aunque identifica dos grandes elementos detrás de esta tendencia: la calidad de vida y las perspectivas económicas. “Lo que busca un aspirante MIR es tener claro qué tipo de futuro le espera en la especialidad que va a escoger”, subraya.

Según señala, la especialidad se enfrenta a un contexto hospitalario especialmente exigente: plantas saturadas, pacientes cada vez más complejos y un envejecimiento poblacional que multiplica los casos de pluripatología: "Son enfermos ancianos, con múltiples enfermedades, que requieren mucha dedicación y razonamiento clínico. Eso puede ser muy satisfactorio en el plano humano y médico, pero también es muy demandante”.

A diferencia de otras especialidades médicas o quirúrgicas, Medicina Interna tampoco cuenta con técnicas invasivas o procedimientos especialmente rentables en la práctica privada, algo que, en opinión del internista, influye cada vez más en la elección de los nuevos médicos. “Hay especialidades que permiten salir de la planta de hospitalización y centrarse en técnicas mejor remuneradas y más específicas. En Medicina Interna eso ocurre mucho menos”, señala Terrón.

Un cambio generacional


La presidenta de la Comisión Nacional apunta, además, a un cambio sociológico entre las nuevas generaciones de médicos. “La gente prefiere quedarse cerca de su zona de confort, de donde vive. El precio de la vivienda se ha encarecido y la necesidad de ‘conocer mundo’ ha cambiado mucho sociológicamente”, sostiene. Esta situación, añade, ha provocado un “efecto centrífugo” por el cual los grandes hospitales, que antes concentraban gran parte de las elecciones MIR más competitivas, han perdido parte de su capacidad de atracción.

“Tenemos un sistema de formación especializada muy bueno y la mayoría de hospitales acreditados tienen una calidad formativa muy alta. Antes los grandes hospitales ocupaban la inmensa mayoría de las plazas más demandadas y ahora eso ya no es un valor tan diferencial como antes”, afirma.

Rodríguez insiste, aparte, en que el aumento del número de plazas ofertadas también influye necesariamente en el momento en que una especialidad se agota. “Si Medicina Interna ofreciera 60 plazas, se acabaría muy rápido”, ejemplifica.

Terrón coincide en que se ha producido un cambio profundo en las prioridades de los médicos jóvenes. La vocación, asegura, sigue existiendo, pero ya no ocupa el mismo lugar que hace décadas: “Cada vez hay menos personas dispuestas a dedicar toda su vida a la Medicina relegando otros aspectos personales. Y es normal. La gente quiere hacer bien su trabajo, pero también tener tiempo para vivir”.

En ese contexto, considera que Medicina Interna parte con desventaja frente a especialidades percibidas como más compatibles con la conciliación y una carga asistencial más asumible. Las guardias son otro de los puntos críticos. Durante la residencia, explica, un MIR puede llegar a realizar cinco o seis guardias mensuales entre Urgencias y Medicina Interna. “Regularlas mejor facilitaría que más médicos jóvenes eligieran esta especialidad”, asegura.

Un papel clave en el futuro sanitario


Pese a ello, es cierto que Terrón reivindica el valor clínico y humano de la Medicina Interna, a la que define como una de las grandes especialidades generalistas del sistema sanitario: “Somos el médico que intenta entender al enfermo en su conjunto. Eso le da a la Medicina Interna una visión muy bonita, compleja y difícil”.

Para el internista, la especialidad conserva una idea clásica del ejercicio médico: escuchar al paciente, integrar síntomas, antecedentes y evolución clínica para llegar a un diagnóstico global. “Cuando uno imagina a un médico, imagina precisamente eso: una persona escuchando al paciente e intentando entender qué le ocurre”, apunta.

Aunque evita hablar de una futura escasez de internistas sin datos concluyentes, Terrón sí cree que el papel de la especialidad será cada vez más importante en un sistema sanitario marcado por el envejecimiento de la población, confirmando que "cada vez hacen falta más médicos generalistas capaces de atender pacientes mayores, complejos y con múltiples enfermedades”.

Por eso, considera que reforzar Medicina Interna será fundamental tanto en la sanidad pública como en la privada. Entre las medidas necesarias menciona mejorar el ratio médico-paciente, reducir la presión asistencial y avanzar en mejoras retributivas. 

La tendencia de los últimos años refleja así un dilema que va más allá de Medicina Interna: cómo sostener especialidades esenciales para el sistema sanitario en un contexto en el que las nuevas generaciones priorizan, cada vez más, el equilibrio entre vida personal y trabajo.“Hacer una Medicina con más sosiego y más tiempo para el paciente facilitaría también que los jóvenes volvieran a ver atractiva la especialidad”, concluye Terrón.
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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.