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Fusionar facultades de Medicina y Enfermería es “adelantarse al día a día”

Entrevista al decano de la Facultad de Medicina de la Autónoma de Madrid

Juan Antonio Vargas, decano de Medicina de la UAM.

14 mar 2016. 19.20H
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POR JOSÉ A. PUGLISI
Joana Huertas
La Universidad Autónoma de Madrid busca modernizar la formación médica. El decano de la facultad de Medicina, Juan Antonio Vargas, valora positivamente la nueva tendencia de fusionar facultades de Ciencias de la Salud, al considerar que se ha dado un paso al futuro, permitiendo que en la universidad compartan de forma directa quienes, en los próximos años, conformarán el sistema sanitario de España.

Además, contempla la posibilidad de impulsar la creación de un programa de competencias básicas para el grado que complemente el currículum académico. En este sentido, aboga por un sistema similar al que se está desarrollando en la troncalidad para resumir los aprendizajes elementales de cualquier residente.

El nuevo proyecto, que está entre los objetivos de la facultad para los próximos años, no es el único. Vargas indica que, tras la fusión de las facultades de Medicina, Enfermería, Nutrición y Bioquímica, se hace necesaria la creación de un nuevo aulario dentro de las instalaciones de la universidad, cuyo proyecto de obra espera que esté terminado para este mismo año.

¿Qué opinión tiene de los proyectos de abrir nuevas facultades de Medicina?

Juan Antonio Vargas explica el nuevo proyecto de la UAM.

La propuesta de nuevas facultades vuelve a estar sobre la mesa. Esto ocurre después de un histórico complicado, debido a que en la última década hemos pasado de un total de 28 facultades a 40. Como consecuencia, el número que teníamos de estudiantes ha dado un salto y ha pasado de 4.000 o 4.500 alumnos a 6.500 o casi 7.000. Conociendo esto, queda muy claro que no se necesitan nuevas facultades de Medicina, ya que existe una oferta adecuada y por encima de las necesidades del país.

Estamos viviendo una época distinta a cuando, por ejemplo, me presenté a la evaluación MIR. Recuerdo que en ese período se postulaban entre 20.000 y 25.000 candidatos para unas 1.000 plazas y, aunque afortunadamente esto ya no ocurre, se está incrementando la bolsa de estudiantes que aspiran entrar a la residencia, dificultando constantemente su acceso a una especialidad.

¿Considera viable el proyecto propuesto por el Foro de la Profesión Médica de ajustar el númerus clausus a partir del paro sanitario?

Es una posibilidad, pero llegar a este punto me parece complicado. Las ofertas de cada una de las comunidades autónomas son distintas y hay otros aspectos que dificultan que sea implementado. Lo que sí pienso, y creo que es muy razonable de poder conseguir, es que desde el Ministerio de Sanidad o las consejerías haya un acercamiento para dejar en el papel un compromiso por regular las plazas MIR a los estudiantes de las facultades. Siendo un ejercicio que, al día de hoy, no se ha conseguido. 

El ajuste final con las necesidades laborales del sector sería el objetivo ideal, pero creo que tendría que hacerse por fases, empezando por encontrar el equilibrio entre plazas MIR y estudiantes, para evitar que se quede nadie por fuera de la especialidad. 

La Universidad Autónoma de Madrid ha fusionado sus facultades de Ciencia de la Salud, ¿qué se busca con esta medida?

En nuestra facultad de Medicina está incorporado el grado de Medicina, junto con el de Enfermería, Nutrición y Bioquímica, siendo los dos últimos compartidos con la facultad de Ciencias. Entiendo que se trata de una buena fórmula, siendo más operativo el contar con ocho facultades en lugar de 50, sin disminuir la cantidad de titulaciones. A lo que se suma el beneficio de unir a los estudiantes de índole similar.

Nosotros estamos muy contentos con la fusión, ya que trabajamos para todos. Cuando se habla de investigación, por ejemplo, está enfocado a los cuatro grados, por lo que se tiene una visión de conjunto, así como un equipo multidisciplinar donde se cuenta con profesionales de todos los campos.

Con este modelo, además, nos adelantamos al día a día, donde los médicos, enfermeros y otros profesionales tendrán que trabajar de la mano. Por eso lo entendemos como el modelo más adecuado de formación.

Pero los estudiantes de Enfermería han protestado por considerar que son vistos como un “apéndice de Medicina”

No creo que sea así. Al menos, en nuestra facultad. El grado de Enfermería cuenta con un gran prestigio, teniendo un histórico previo que proviene de las escuelas, como la de La Paz, Puerta de Hierro o de la propia comunidad, que ahora se han unido y tienen una potencia mayor.

Actualmente, la facultad cuenta con departamentos básicos que participan en el grado de Enfermería. Además, existe una sección departamental de Enfermería que esperamos que se convierta en un departamento de Enfermería con una persona en su dirección que, por ejemplo, acude a las reuniones de la Confederación de Decanos de Enfermería. En este sentido, tienen protagonismo propio y, aún más importante, pueden aprovechar todo el potencial de la facultad que apuesta por todos por igual.

Desde el CEEM creen que hace falta modernizar las facultades de Medicina con nuevas técnicas de docencia, ¿en qué situación está la Autónoma de Madrid?

Juan Antonio Vargas habla del modelo formativo.

La facultad de la UAM ha sido pionera en muchas ocasiones. Actualmente, con la implementación del Plan Bolonia, se ha abogado por una formación aún más práctica, por lo que se cuentan con aulas de habilidades dentro de la facultad que son utilizadas por varias asignaturas en los primeros años del grado, los que les permite llegar a las prácticas clínicas con una experiencia previa realizada en los maniquí.

También fomentamos que aprendan a realizar las historias clínicas, modelos de roleplay y otras técnicas que están más presentes en los primeros años. Posteriormente, cuentan con aulas de simulación, como la presente en el Hospital Puerta de Hierro, donde los alumnos trabajan en grupo bajo la supervisión profesional.

Al igual que en el resto de facultades en España también hemos incorporado el Examen de Competencias Objetivo y Estructurado (ECOE), utilizando también el aprendizaje técnico como nueva forma de entender la docencia. El camino está abierto, pero hay una estructura en marcha para seguir creciendo.

La Conferenciad de Decanos comenzará la homologación ECOE este año, ¿cómo se preparan para este proceso?

El año pasado comenzamos la implementación de la ECOE, utilizándola en el tercer año en la asignatura de semiología y, para este año, está previsto que hagamos dos ECOE, la de tercero y la de sexto completa. Es cierto que hay universidades como la Complutense y otras en Cataluña que tienen más tiempo por delante, pero también es verdad que son centros que han facilitado que el resto se vayan incorporando, siendo un gran éxito que las 40 facultades de Medicina vayamos al unísono en este tipo de proyecto.

Nosotros, así como muchas otras facultades, aún tendremos que esperar para solicitar la homologación, pero en los próximos años se hará y habrá un modelo nacional que podrá llegar a ser utilizado para otros aspectos, como en la realización de la prueba MIR o en la homologación de títulos extranjeros.

¿Qué otros grandes retos asumirán desde la facultad de Medicina?

Tener un sistema, como las aulas de habilidades, bien implementado a lo largo de toda la carrera. En este sentido, me gustaría que, además del programa académico, existiera un currículum de habilidades, donde se considera qué competencia debe tener un estudiante de Medicina, contabilizando las prácticas realizadas en maniquíes.

En el grado es, justamente, cuando se pueden coger las competencias genéricas o transversales que después usarán para acceder a cualquiera de los troncos, así como a las competencias específicas. El último año hace un continuo formativo muy bueno, para que se pasen de conocimientos generales a más complejos.

También seguimos luchando en el tema de la homogeneidad. Tenemos cuatro hospitales vinculados, por lo que buscamos un equilibrio en la formación, indiferentemente de los gerentes que haya en cada uno de los hospitales. A nivel de profesorado, hemos tenido unos años dramáticos con respecto a los docentes vinculados, por lo que buscamos una estabilización de la situación, ya que el profesorado clínico es totalmente necesario en la estructura formativa.

Otro proyecto es seguir creciendo en el campus, teniendo un nuevo aulario que permita dotar con nuevos espacios a quienes integramos la facultad. En 2016 queremos tener un proyecto de ejecución de obra y lograr que las instituciones públicas estén detrás del proyecto, donde también aceptaremos la participación público-privada.

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