Enseñar a estudiantes de Medicina también forma al
MIR. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en
BMC Medical Education, que analiza la
experiencia de residentes de Medicina de Familia en Reino Unido como
docentes de alumnos de grado durante prácticas clínicas en Atención Primaria.
El trabajo evalúa el programa piloto GPSTEAM, desarrollado en la
Universidad de Manchester entre 2022 y 2025. En él participaron 27 residentes de último año de Medicina de Familia, que supervisaron aproximadamente a 100 estudiantes de primero de Medicina en consultas de Primaria.
La investigación
no presenta a los estudiantes como una carga, pero
sí como un reto para los residentes. Los MIR tuvieron que adaptar sus explicaciones al nivel de cada alumno, organizar la jornada docente y equilibrar la enseñanza con la atención clínica. Uno de los participantes resumió esa exigencia con una frase clara: al enseñar,
“no puedes inventarte una respuesta”, porque tienes que respaldar lo que dices.
Según los residentes,
la experiencia les ayudó a reforzar conocimientos, mejorar habilidades clínicas, ganar confianza como docentes y desarrollar liderazgo. En una escala de 1 a 5, valoraron con 4,64 que el programa les ayudara a cumplir requisitos de su portfolio formativo, desarrollar habilidades docentes y mejorar su rol como modelos profesionales.
El MIR reconecta con la vocación médica
El estudio también recoge dificultades.
Los residentes señalaron problemas de organización, gestión del tiempo y adaptación a estudiantes de Medicina con distintos niveles de experiencia previa. Algunos explicaron que intentaban hacer las sesiones más interactivas para mantener la atención de los alumnos y evitar una enseñanza pasiva.
Pese a esos retos, el balance fue positivo. Los participantes afirmaron que
enseñar les hacía sentirse más valorados y les reconectaba con la vocación médica. Además, el 91 por ciento aseguró que quería buscar nuevas oportunidades docentes o de supervisión en los dos años siguientes.
Los autores concluyen que incorporar oportunidades docentes estructuradas durante la residencia puede favorecer el desarrollo profesional de los futuros médicos de Familia y ayudar a crear una cantera de clínicos-docentes en Atención Primaria. El estudio, eso sí, tiene límites: es un
piloto pequeño, en un único entorno universitario y basado en percepciones de los propios residentes, no en resultados medidos en los estudiantes.
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