El 27 de febrero de 2026 será, a partir de ahora, una fecha imborrable en el calendario de
Sara Álvarez Ortega. Esa noche, en casa y acompañada de sus padres, refrescó varias veces la página de los
resultados provisionales publicados Ministerio de Sanidad hasta comprobar que lo que veía era real: es
la número 7 del MIR 2026. En una convocatoria multitudinaria en la que miles de aspirantes compiten por una plaza de Formación Sanitaria Especializada (FSE) y en la que cada décima es clave porque altera el orden que puedes elegir plaza, situarse entre los diez primeros es un sueño. De hecho, Sara
necesitó revisar la lista "tres veces" antes de creérselo.
Graduada en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona, su ciudad natal, la joven de 24 años asegura en
Redacción Médica que
tuvo claro desde el principio que se presentaría al
MIR tras acabar la carrera: "En las
prácticas del hospital decidí que sí que quería hacer una especialidad".
Cardiología, una vocación definida
Además, ya sabe por qué especialidad se va a decantar: "
Quiero hacer Cardiología". Esta decisión surgió tras cursar la asignatura durante la carrera,y confirmarlo después en las prácticas, donde podían "elegir el tipo de subespecialización". Aparte, señala que entonces "los residentes
hablaban muy bien de la especialidad".
Lo que más le gusta es su amplitud dentro del campo del corazón: "Tiene muchas partes diferentes, hay planta, UCI, imagen, hemodinámica...". En este contexto, reconoce que es una especialidad médica que "
está súper desarrollada", razón por la que le atrae "mucho".
Ahora comienza una nueva etapa profesional, marcada por la misma constancia que la ha llevado a situarse entre los mejores resultados de España. Con el número 7, podrá elegir su plaza con mucha libertad. Eso sí,
en cuanto al destino, todo apunta a que seguirá vinculada a su ciudad, Barcelona, porque a su juicio
"tiene muchas ventajas". Así, enumera alguna de ellas como "la playa y la cercanía a Francia o los Pirineos". A parte, allí tiene a su familia, amigos y pareja. En definitiva,
apuesta por la "calidad de vida".
Una preparación constante y disciplinada
Su preparación fue
metódica y adaptada a su forma de estudiar desde casa. "A mí lo que me venía mejor ir mirando los manuales que, por ejemplo, ver vídeos", cuenta. Aunque su rutina diaria combinaba estudio intensivo
con momentos de desconexión: "Me ayudaba bastante tener un horario con descansos y saber que a partir de una hora no iba seguir estudiando, sino que iba a cenar y a dormiir".
También buscaba tiempo para hacer deporte, algo que le tranquilizaba porque "
dejaba de pensar en el MIR", y los domingos eran "días de mucha relajación y de descanso". La etapa más "exigente y dura", como es lógico, fue el mes de enero, pero en ese periodo Sara dio el último empujón con un incentivo claro:
Las vacaciones.
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