La tecnología facilita el día a día de la sociedad. Sin embargo, su carácter beneficioso puede tornarse en perjudicial cuando esta se emplea con fines de dudosa moral. Por ejemplo, hacer trampas durante las pruebas de evaluación. Cada vez se detectan más casos de alumnos que emplean distintos instrumentos -la mayoría con
aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA)- para copiar en los exámenes. Precisamente, un candidato de la última convocatoria MIR fue expulsado de la sede de Santiago de Compostela (A Coruña) después de que se observara que utilizaba unas
gafas inteligentes en el momento de realización del ejercicio. El Ministerio de Sanidad pretende reforzar la vigilancia en el proceso de acceso a
Formación Sanitaria Especializada (FSE). Mientras tanto, entre los decanos de las Facultades de Medicina, resuena una propuesta diferente: la
creación de centros específicos de examinación.
Esta idea fue valorada durante la asamblea general de la
Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España (Cndfme). En concreto, en la mesa de debate focalizada en las
posibles estrategias fraudulentas empleadas por el alumnado. Un espacio que contó con la participación de Julio Alberto Ramos, técnico informático especializado en docencia online en la Universidad Miguel Hernández (Elche, Alicante). "Sin duda, este fue uno de los temas más novedosos de la cita", ha destacado a
Redacción Médica.
Los participantes en la reunión definieron estos centros como "
espacios seguros de examinación". Se trataría de edificios dentro o fuera de los campus universitarios preparados a nivel tecnológico para localizar los hipotéticos instrumentos que pueda portar el estudiantado. "Contarían con sistemas de detección integrados", ha compartido Ramos. Desde inhibidores hasta arcos, siempre que la legislación lo permita. Unos edificios que podrían ser sede de los exámenes de los distintos grados ofertados por las instituciones académicas, aunque, principalmente, de pruebas oficiales como el MIR o la
Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE).
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"Los centros de examinación contarían con sistemas de detección integrados"
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Pese a que sería correcto contar con un edificio por universidad, Ramos ha incidido en que estos
centros de examinación podrían ser compartidos por distintas instituciones académicas. Por ejemplo, el informático ha explicado que las Universidades de Alicante, Miguel Hernández y Murcia podrían compartir una de estas infraestructuras, dada su cercanía. En relación al desplazamiento del alumnado, el experto ha manifestado que estos centros servirían sobre todo para acoger procesos de oposición, para los que en la actualidad ya se desplazan los aspirantes.
Medidas adicionales
Ramos ha aprovechado la cita para presentar las
tecnologías más utilizadas para copiar a los responsables del grado en Medicina. El profesional del ámbito de la informática ha enumerado elementos novedosos como gafas inteligentes, pero también aparatos más conocidos, como micrófonos -ocultos en ropa o calzado-, dispositivos móviles o pinganillos. "Algunos auriculares son prácticamente invisibles y hay que sacarlos del conducto auditivo con un imán", ha reconocido el experto.
Para evitar la prevalencia de la '
tecnología anti-fraude', se proponen distintas estrategias como
detectores de radiofrecuencia, escáneres o cacheos aleatorios. Eso sí, hay que recordar que los estudiantes deberían firmar un consentimiento para someterse a este tipo de métodos.
Por otro lado, se propone el fomento de una vigilancia activa. Bajo su punto de vista, los supervisores de los exámenes tienen que estar en movimiento en el aula y no mantenerse estáticos en la mesa, mientras adelantan trabajo o revisan el correo electrónico. "Este comportamiento puede incitar la comisión de actos fraudulentos por parte de los estudiantes", ha apuntado Ramos. Para incentivar un control más exhaustivo, desde la Cndfme se aboga por el establecimiento de una
formación para la detección de patrones sospechosos durante la realización de las pruebas. Una vía que favorecerá la equidad entre los distintos participantes en las pruebas.
Endurecimiento de las sanciones
Más allá de las iniciativas para reducir esta clase de acciones, Ramos ha considerado que la legislación debe propiciar la legalidad durante la realización de los exámenes. En este sentido, tanto él como los decanos de Medicina apuestan por el
endurecimiento normativo ante los supuestos de fraude. Así, se han planteado penalizaciones más largas, la suspensión del aspirante en convocatorias futuras o el abordaje del fraude tecnológico. "El recrudecimiento de las consecuencias de copiar en un ejercicio oficial desincentivaría los intentos", ha asegurado el técnico informático de la Universidad Miguel Hernández.
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"Algunos auriculares son prácticamente invisibles y hay que sacarlos del conducto auditivo con un imán"
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Una batería de propuestas que se trabaja en el ámbito de los decanos de Medicina. De momento, hipótesis a elaborar, con el objetivo de presentarse en un futuro a los
Ministerios de Sanidad o Ciencia, Innovación y Universidades. La misión es una: dotar al sistema de examinación de transparencia y legalidad.
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