El MIR copia a la PAU para detectar a los tramposos: así serán las medidas

Ambos procesos compartirán sistemas de descubrimiento de dispositivos electrónicos con Inteligencia Artificial

Examen MIR.


13 jul 2026. 16.40H
La tecnología se ha transformado en aliada del fraude en el proceso de examinación. La Inteligencia Artificial (IA) ha generado nuevas estrategias para copiar, portadas en dispositivos que algunos candidatos introducen en los diferentes ejercicios. Motivo por el que sus organizadores han optado por blindar su realización. En primer lugar, las universidades reforzaron las medidas de control y vigilancia a través de detectores de radiofrecuencia en la reciente edición de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Un mecanismo que se prevé que aterrice en los exámenes de Formación Sanitaria Especializada (FSE) en 2027, según la orden que definirá la próxima convocatoria, a la que ha tenido acceso Redacción Médica. De esta forma, el MIR seguirá los pasos de la vía de ingreso a la titulación universitaria.

El texto que presentará el Ministerio de Sanidad señala que "podrán utilizarse equipos pasivos de detección de radiofrecuencia, campos electromagnéticos, materiales ferromagnéticos u otras tecnologías de detección no intrusiva" en MIR, EIR, FIR, PIR, RFIR, QIR y BIR. El objetivo es garantizar "los principios de igualdad, mérito y capacidad", además de "la integridad, la objetividad y la seguridad" del proceso de evaluación.

El ejemplo sobre su utilización llegó en la PAU, donde las universidades instalaron dicho mecanismo para impedir el descubrimiento de nanopinganillos o gafas con IA. Un método que ha recibido el beneplácito de los candidatos y las agrupaciones decanales. Es más, los representantes de los grados en Medicina, Enfermería y Farmacia aprecian el fortalecimiento de la vigilancia. Incluso, apuestan por medidas adicionales que refuercen el control, como la dotación de formación adicional para el personal presente en los exámenes o la creación de centros exclusivos para la realización de exámenes oficiales.

Detección sin cortar la señal


La actuación del departamento gubernamental para FSE pasa por el descubrimiento de dispositivos tecnológicos, pero sin llegar a su bloqueo. En este sentido, la propuesta del Ministerio de Sanidad resalta que los equipos empleados en los exámenes tendrán "exclusivamente" funciones de detección, "sin capacidad de interceptar comunicaciones, acceder a contenidos, identificar personas, tratar datos personales o interferir comunicaciones electrónicas". De esta forma, se descarta la utilización de inhibidores o bloqueadores de señal.

Los inhibidores de frecuencia quedan descartados de las pruebas FSE


Precisamente, las universidades tampoco usaron este tipo de tecnología durante la PAU. No hay que olvidar que la Ley General de Telecomunicaciones prohíbe la tenencia, comercialización y empleo de inhibidores de frecuencia. Tan solo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pueden utilizar los citados instrumentos.

Medidas más allá del refuerzo de la vigilancia


El organismo encabezado por Mónica García presentará este refuerzo de la seguridad en las pruebas de acceso a la especialización al Sistema Nacional de Salud (SNS) en breve. Un apartado de la próxima orden de convocatoria FSE que no aborda únicamente la manera en la que se buscarán este tipo de aparatos, sino también las consecuencias relativas a su empleo.

Así, el Ministerio de Sanidad puntualiza que "la tenencia, ocultación o activación de materiales prohibidos, así como cualquier actuación dirigida a eludir las medidas de control establecidas" se considerará conducta fraudulenta. Esto conllevará la anulación del ejercicio y la exclusión del proceso.

Por ello, el aspirante deberá estar siempre dispuesto a colaborar con los organizadores de los ejercicios, dado que su negativa llevará también a su eliminación de la vía de ingreso en la especialización sanitaria. La entidad gubernamental incide en que cualquier detección mediante los sistemas de comprobación constituirá un indicio que dará lugar a las actuaciones de verificación que resulten "procedentes".

Este escenario también se asemeja al de la PAU, donde cualquier actuación fraudulenta se traduce en la expulsión del examen y la calificación del ejercicio con un cero. Este mismo resultado se aplicará en las pruebas de todas las asignaturas realizadas previamente, a la vez que se impedirá la presentación del alumno a las restantes.
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