Manuel Delgado ha obtenido la octava mejor nota de España en el
examen MIR 2026 gracias a un control absoluto de la presión. El médico madrileño, formado en la
Universidad Complutense, encaró la prueba estatal con una
frialdad técnica que le permitió replicar el mejor de sus simulacros. El joven de 24 años busca ahora una plaza quirúrgica en Madrid, una decisión respaldada por una disciplina férrea que
le llevó a estudiar de lunes a domingo e incluso durante sus turnos de verano como socorrista.
Aunque la confirmación del resultado careció de épica su futuro sí aspira a ser histórico. Delgado introdujo su plantilla de respuestas en la web de su academia el mismo domingo del examen. El sistema
proyectó un puesto entre el cinco y el doce. Semanas después, las listas provisionales del Ministerio corroboraron el pronóstico. "
Me enteré estando en el gimnasio, entre series y series, a las nueve y media de la noche", recuerda el facultativo sobre aquel instante en declaraciones a
Redacción Médica.
Esta aparente falta de nerviosismo define su método de trabajo. El aspirante afrontó los meses de preparación bajo un férreo control mental.
"Soy un poco frío en ese aspecto, lo controlo bastante bien", argumenta el número 8 al repasar su actitud ante el examen. Lejos de bloquearse, el madrileño transformó la prueba oficial en una extensión de su rutina académica.
"Salió muy bien, era consciente de que era el mejor simulacro que había hecho", aclara con pragmatismo.
Manuales en la piscina
La excelencia exigió eliminar los descansos.
Delgado suprimió el día libre y mantuvo el estudio durante los domingos. "Sabía que si no acababa el temario como yo quería, iba a empezar la semana con una carga mental extra en la espalda", detalla para justificar una decisión que él mismo califica como una locura.
Esta capacidad de sacrificio no es nueva.
Durante el verano previo a sexto de carrera, el futuro especialista compaginó los libros médicos proporcionados por CTO con un trabajo de socorrista en 2024. Delgado aprovechaba las horas sin bañistas en la piscina para memorizar manuales y visualizar videoclases en su tableta electrónica.
Dilema en el quirófano
El número 8 le garantiza la elección de cualquier especialidad en Madrid. El facultativo descarta las áreas médicas puras y reduce la balanza a dos opciones:
Traumatología, atraído por la Medicina deportiva, y Cirugía Plástica.
La decisión final dependerá de detalles técnicos operativos. Delgado muestra un interés específico por la
cirugía de la mano, un área que en cada hospital asume un servicio distinto. Tras investigar el organigrama de los grandes centros madrileños, ya ha empezado a descartar opciones.
"He tachado trauma en La Paz porque no hacen mano, y he descartado plástica en el
Gregorio Marañón porque allí la mano la hace trauma", desgrana el médico.
Vocación protectora
La pasión por la sanidad rompe con cualquier
herencia familiar. Sus padres son ajenos al sector sanitario, aunque su tío ejerce como cirujano. El interés por la medicina despertó en la infancia temprana.
"Tengo fotos vestido de médico con cinco años", rememora el graduado.
Él mismo atribuye esta inclinación temprana a una personalidad enfocada en el cuidado ajeno, sumada a una notable facilidad para memorizar grandes volúmenes de texto. Tras dominar la
presión del MIR,
Delgado solo espera la adjudicación de mayo para ponerse los guantes en un quirófano público.
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