El
examen MIR deja de ser un 'animal de costumbres'. Y es que la resolución de la prueba de acceso al proceso de especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS) cada vez está menos ligada a las tradicionales 'llaves del aprobado', las asignaturas médicas que concentraban la mayoría de las preguntas del cuadernillo. Así, prepararse a fondo materias como Cardiología, Aparato Digestivo, Enfermedades Infecciosas o Neumología ya no es garantía de un buen resultado. El aspirante
debe pasar por todo el temario para alcanzar cuotas altas en el orden de adjudicación y no cultivar la duda en el examen. Ante un ejercicio 'camaleónico', esta es la única solución posible.
"Tradicionalmente, el bloque médico del examen MIR recaía sobre unas pocas asignaturas, como Cardiología o Enfermedades Infecciosas", ha comenzado Cristina Sánchez, miembro del equipo académico de
CTO Medicina, a
Redacción Médica. Un sector del examen que consta de 100 preguntas -50 por ciento de la prueba-, que
cada vez está abierto a más especialidades. "Actualmente, esa parte central incluye más disciplinas facultativas con sus respectivas quirúrgicas", ha agregado. Es el caso de los combos Nefrología y Urología, Neumología y Cirugía Torácica, Neurología y Neurocirugía o Aparato Digestivo y Cirugía General y del Aparato Digestivo.
Así, determinar las materias clave para obtener una buena puntuación en el MIR se complica convocatoria tras convocatoria. La mejor decisión que pueden tomar los aspirantes es
darle un mínimo de importancia a cada uno de los componentes de la batería de contenidos a examen. "Aunque tenemos muy estudiada la tendencia de la prueba, si algo hemos aprendido en todos estos años es que el temario va cambiando progresivamente y, por tanto, ningún tema es susceptible de no estudiarlo bajo ningún concepto", ha incidido Sánchez.
Ni elusión ni trauma con los 'cocos' del examen
De esta forma, el candidato
no debe olvidarse de las asignaturas que acostumbran a tener menos presencia en el cuestionario. "Preparamos a nuestros alumnos para que sepan darle la debida importancia a cada asignatura y a cada tema en función del número de preguntas que ha habido en los últimos años, pero el MIR siempre nos sorprende", ha apuntado la integrante de CTO. "Al final, tienen que estar preparados para cualquier cosa el día del examen", ha añadido.
Un grupo de materias en el que se incluyen
Bioquímica, Inmunología y Genética. "El número de cuestiones de estas asignaturas es relativamente bajo, aunque haya aumentado ligeramente en los últimos años", ha puntualizado Sánchez. Unas asignaturas que también son tildadas como 'las bestias negras' de los opositores, dada su amplitud, gran densidad conceptual y escasa aportación al cuestionario del MIR. "Siempre suponen un reto importante para los preparados, ya que apostar por contenidos concretos que van a ser evaluados resulta especialmente complejo", ha manifestado la docente.
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"El candidato tiene que estar preparado para cualquier cosa el día del examen"
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Eso sí, tampoco hay que temerlas. Primero, por poder traducirse en alguna neta más para el aspirante. Segundo, por el escueto número de preguntas que aportan. Una aproximación válida también para
las cuestiones de Estadística y Medicina Preventiva, que "no llegan a superar el 5 por ciento del examen".
Estrategia para abordar el temario MIR
Sea más o menos típica en el ejercicio, la academia de preparación se aproxima de la misma manera a todas las disciplinas facultativas. Y es que siempre se revisa que ha caído en convocatorias anteriores y se priorizan los contenidos con mayor relevancia clínica. Además,
se introduce cierta variabilidad en los simulacros para que el alumno se habitúe a enfrentarse a preguntas inesperadas. "El objetivo no es el que el alumno memorice exactamente las mismas cuestiones que encontrará en el examen, sino que no se sienta desconcertado cuando aparezcan determinadas materias", ha definido la integrante del equipo académico de CTO.
Un entrenamiento que mejorará su resultado y
no afectará al desarrollo del resto de la prueba. La clave está en que
las cuestiones más extrañas no rompan su estado de tranquilidad en plena resolución. "El MIR tiene que familiarizarse con el terreno y tener recursos para razonar la respuesta apoyándose en conocimientos previos. Los que no hagan este proceso pueden verse penalizados por el factor sorpresa, que en un ejercicio de alta presión tiene un impacto real en el rendimiento", ha explicado Sánchez. Al final, el aspirante debe ser tan 'camaleónico' como el examen.
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