Dermatología, Cardiología y Cirugía Plástica. Luego, Oftalmología, Cirugía Oral, Otorrinolaringología y Endocrinología. Le siguen Urología, Obstetricia-Ginecología o Pediatría. Este es el ciclo natural del MIR. La historia se repite año tras año en el
proceso de adjudicación de plazas de especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Los candidatos acostumbran a seguir este patrón, marcado por la preferencia general. Sin embargo, siempre hay notas de color en la asignación. De repente, un aspirante entre los mejores 1.000 números de orden escoge Análisis Clínicos, una de las ramas facultativas que más tardan en agotarse. 300 aspirantes después, otro selecciona una vacante en Medicina Preventiva y Salud Pública antes que una en Traumatología. Fátima Moreno es una de esas médicas que aportan diversidad al
reparto de plazas.
La médica consiguió el número de orden 3.173. Podría haber elegido Obstetricia-Ginecología, Aparato Digestivo, Anestesiología o Neurocirugía. Sin embargo, Moreno optó por
Medicina del Trabajo en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid). Una especialidad que suele ubicarse a la cola de la asignación. Es más, la anterior convocatoria cerró su oferta en el aspirante 11.832.
Sin embargo, la futura residente del centro madrileño tenía clara su decisión. La disciplina seleccionada no solo le permitía ejercer, sino también vivir. ·Pienso que Medicina del Trabajo brinda un razonable
equilibrio entre vida profesional y personal. Estaba buscando una especialidad donde la vocación no estuviera reñida con mi bienestar por lo que, en general, al trabajar con horarios regulares de lunes a viernes y sin las extenuantes guardias de 24 horas, recuperas el control de tu tiempo", ha explicado a
Redacción Médica.
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"Medicina del Trabajo es un puente entre la asistencia clínica, la prevención y la vigilancia de la salud"
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Asimismo, Moreno ha apuntado que la especialidad cuenta con "un mercado laboral con desempleo nulo y una gran versatilidad", al no limitarse al hospital y ampliar su área de acción a corporaciones multinacionales, servicios de prevención, mutuas y asesorías. Por otro lado, la médica ha recalcado su carácter multidisciplinar. "Nos conocen solamente por 'los que hacen los reconocimientos médicos', pero la realidad es que te conviertes en el puente clave entre la asistencia clínica, la prevención y la vigilancia de la salud, la gestión y el ámbito legal, dominando
temas de peritaje y derecho laboral", ha argumentado.
Del EIR al MIR
Moreno no es una novata en el proceso de
Formación Sanitaria Especializada (FSE). Tan siquiera en las unidades de Salud Laboral. Su trayectoria académica y profesional comienza en el grado en Enfermería y continúa en el de Medicina, momento en el cual trabajó como enfermera general. Al conseguir el segundo título universitario, comenzaría a ejercer como médica general. Entonces, tomó la decisión de preparar el EIR, lo que la llevó a transformarse en
especialista en Enfermería del Trabajo en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
Precisamente, Moreno combinó sus jornadas como enfermera con especialidad con la preparación del MIR. Ahora, continuará en la misma área, pero como médica. "Mi trayectoria siempre se ha desarrollado en la confluencia de ambas disciplinas", ha recalcado. Ahora, con la instrucción médica especializada busca "sumar perspectivas" a su visión profesional.
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"Mi objetivo es adquirir lo mejor de ambas disciplinas"
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Por ello, la residencia será un momento de aprendizaje, pero también de suma a los equipos sanitarios. "Espero aportar mi experiencia previa y adquirir las competencias médicas y legales necesarias para tener una
visión ampliada de la salud laboral", ha puntualizado. "Mi objetivo es adquirir lo mejor de ambas disciplinas para dominar el diagnóstico de enfermedades profesionales, la gestión de la incapacidad laboral y el diseño de planes de salud para resolver los problemas reales de los trabajadores en su entorno actual", ha especificado.
Impulso del área laboral en la universidad
Moreno es una "enamorada" del área de salud laboral. Sin embargo, buena parte de sus compañeros de Medicina o Enfermería, como se observa en los procesos de reparto de plazas MIR y EIR, no acaban de acoger con el mismo entusiasmo este ámbito. Por ello, hay que apostar por su refuerzo académico.
Bajo el punto de vista de la futura residente, este fortalecimiento debe comenzar en el grado. "Si la universidad contara con un programa formativo estructurado y docentes que supieran acercar este campo y contagiar el valor de la salud laboral, la especialidad dejaría de ser una gran desconocida", ha aseverado. Misma opinión para el grado enfermero, donde ha abogado por implantar una asignatura de
Enfermería del Trabajo, en pro de "visibilizar el cuidado aplicado al entorno laboral y el
impacto preventivo en la salud de los trabajadores".
"Esto permitiría que muchos más compañeros y compañeras la descubrieran a tiempo y la eligieran con convicción en el MIR o el EIR", ha añadido. Un camino para aportar color a la
uniforme adjudicación de vacantes formativas. Y no solo tonalidades, sino también bienestar.
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