Hace ocho años, Lucía Muñoz vio cómo la nota de corte la dejaba fuera de
Medicina. "Pensaba que entraría, pero subió", reconoce a
Redacción Médica. Pero lo que parecía un punto y final terminó convirtiéndose en una etapa de crecimiento personal y profesional que la llevó a trabajar en varios países, seguir preparándose y regresar con más fuerza a su objetivo. "Nunca dejé de prepararme", asegura. Hoy, aquella joven que no consiguió entrar a la primera afronta su
primer año de residencia en Oncología Médica, la especialidad que soñó desde niña tras vivir de cerca la enfermedad de su abuelo.
Motivos para estudiar Medicina
Como ocurre en las grandes historias, el
interés por la Medicina llegó a Lucía
en su más tierna infancia. "Cuando tenía 3 años, detectaron un
cáncer de pulmón metastásico a mi abuelo", rememora, "me gustaba jugar a los médicos con él".
Falleció unos meses después, pero no sin antes pedirle, casi como una promesa entre ambos, que de mayor
se convirtiera en médica.
"El cáncer llega y arrasa con lo que pisa sin previo aviso, sin importar quién eres ni todo lo bueno que hayas hecho en la vida", sentencia.
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"Cuando tenía 3 años detectaron un cáncer de pulmón metastásico a mi abuelo"
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Con el paso de los años, mientras esta médica se iba haciendo mayor y se volvía más consciente de la realidad sobre esta enfermedad, su interés fue creciendo: "
Decidí que quería ser oncóloga para poder acompañar y ayudar a personas que estuvieran viviendo lo mismo que vivió mi abuelo".
No entró a la primera en Medicina
Aunque con algo de nervios, fue en
2018 cuando Lucía
se presentó, por primera vez, a la PAU. Si bien la fase general le fue bien,
el examen de Química se convirtió en su talón de Aquiles.
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No iba bien preparada desde el instituto, ya que no estábamos acostumbrados a hacer exámenes y nuestro profesor no quería que nos centráramos tanto en la PAU", detalla.
Una etapa que Lucía recuerda con frustración y de la que hoy se ha vuelto muy crítica: "Los profesores deben ser a veces conscientes de que la formación en segundo de Bachillerato puede marcar el futuro de muchas personas".
El respiro en el extranjero: "Un absoluto regalo de la vida"
Tras no poder entrar en la carrera que quería, Lucía
decidió dar un giro a su vida y lanzarse al extranjero, una etapa que recuerda como "un absoluto regalo de la vida".
"Venía de años de estudio intenso y, de repente, me vi envuelta en muchas vidas completamente distintas", señala. Trabajó en un restaurante indio en
Inglaterra y en unos establos con caballos en
Estados Unidos.
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Trabajando en el extranjero, "me ví envuelta en muchas vidas diferentes"
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También aprovechó para sacarse todo aquello que no había podido, como el carnet de conducir o prepararse el C2 de inglés.
Pero la idea de estudiar Medicina seguía ahí, por lo que
no dejó de preparar la asignatura de Química para la siguiente oportunidad que tuviera.
La carrera más bonita del mundo
Lucía se volvió a presentar a selectividad y, tras conseguir
una buena nota,
pudo cumplir su sueño y entrar en la carrera, que describe como
la "más bonita del mundo". Seis años que recuerda con ternura y en los que el tiempo "pasó volando". Después de pasar por cientos de apuntes sobre patologías, la joven sí que advierte que "Medicina
tiene un volumen de estudio enorme y requiere mucha constancia".
Lo que más recuerda con añoranza fue el
rotatorio en
Paliativos Pediátricos. "
Allí conocí a niños y familias de enorme valentía, y aprendí muchísimo de
un equipo que me mostró el tipo de médico que quería ser", añade emocionada.
El examen
MIR pasó para ella, aunque "parezca mentira", como
un día muy "tranquilo". Lucía había ensayado una y otra vez todos los simulacros anteriores."Solo quedaba jugar el último partido", subraya la estudiante.
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"Allí conocí a niños y familias de enorme valentía, y aprendí muchísimo de un equipo que me mostró el tipo de médico que quería ser"
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Vivir el presente como algo valioso
Actualmente, Lucía afronta su
primer año de residencia en Oncología Médica y dice sentirse
"muy afortunada". La especialidad le ha dado grandes enseñanzas: "Mucho más allá de la medicina, los tratamientos o los efectos adversos, la Oncología
te muestra el lado más humano de las personas".
Ver de cerca la realidad de sus pacientes pacientes también le ha ayudado a poner en perspectiva muchos problemas y a valorar el tiempo de otra manera. "
Mañana no hay nada asegurado", afirma. Una idea que la lleva a vivir con los pies en el presente y a disfrutar de los pequeños detalles de la vida cotidiana.
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