Cristina Rivero se toma unos minutos entre consultas para atender la llamada de
Redacción Médica. Es médica de Familia y trabaja en un
centro penitenciario. No es que fuera su vocación, pero
superar la oposición le permitió encontrar la estabilidad que tanto anhelaba. Sin embargo, con la tranquilidad de tener una plaza fija en propiedad y su contacto continuo con los reclusos, sintió que quería ampliar sus conocimientos y,
después de ocho años,
ha repetido el MIR para formarse como psiquiatra.
La primera vez que se presentó a la prueba, Rivero sacó un número de orden cercano al 7.000. No tenía claro qué especialidad optar, le gustaban varias, pero lo que tenía claro es que no repetiría el examen MIR. "Quería trabajar", reconoce a
Redacción Médica. Y al final se decantó por Medicina Familiar y Comunitaria en Cantabria. "Me pareció una buena idea", incide.
Durante los años de formación, a pesar de las dificultades con las
guardias de 24 horas y la presión asistencial, reconoce que Familia le encantó. "Era feliz”, ha afirmado. Además, en cuanto terminó la residencia y vio cómo su sueldo aumentaba y trabajaba "menos" que cuando era residente todo empezó a cobrar sentido. "Estaba muy cómoda", ha subrayado.
Situación de Medicina Familiar y Comunitaria
Sin embargo, esa sensación de bienestar se fue diluyendo cuando veía que la situación de la Medicina de Familia no era la más idónea. "No estás en un lugar fijo
ni tienes continuidad con pacientes”, ha lamentado, refiriéndose a que, con los cambios de contrato y de lugar de trabajo, también lo hacen las personas a las que tratas a diario.
Por ese motivo, decidió dar un giro dentro de la Medicina y e
ntró en el servicio de Urgencias. Tampoco fue una experiencia mucho mejor, ya que encadenaba contratos, y tras un tiempo así, optó por presentarse a las oposiciones para ser médica en
la sanidad penitenciaria.
Repetir el examen MIR tras ocho años
Tras aprobarlas y ocupar su plaza fija, descubrió un mundo totalmente nuevo. Estaba cómoda, sí, pero después de un periodo de tiempo ejerciendo en este sector quiso
profundizar más en los conocimientos sobre salud mental. Por ese motivo, este 26 de enero se volvió a presentar al examen MIR para coger una plaza en Psiquiatría.
Así, y tras comprobar sus resultados definitivos de la prueba, Rivero confirmó que lograría su objetivo.
Mejoró en 5.000 puestos su número de orden y, actualmente, ha solicitado una excedencia en el centro de prisiones para, en unos meses,
comenzar con el MIR y convertirse en psiquiatra.
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