La primavera marca el
calendario MIR con nuevos comienzos, y en el 2026, como cada año,
la incorporación de los nuevos residentes a los hospitales está cada vez más cerca. Son muchos los retos a los que se enfrentan, tanto en el aprendizaje como en la adaptación, por lo que las primeras sensaciones que tienen al pisar el hospital como futuros especialistas no suelen olvidarse. “
Recuerdo el aterrizaje o la llegada a la residencia con muchísima ilusión. Estaba extremadamente emocionada, con esos nervios sabrosos, positivos, de entre la incertidumbre de qué es lo que va a pasar y las ganas de comenzar”, recuerda
Ana Acevedo, que está acabando su primer año de residencia en Familia, a
Redacción Médica. En ese momento, la médica del hospital Rey Juan Carlos de Móstoles, Madrid, también estaba nerviosa por conocer a sus compañeros, que cataloga como
gente que esté pasando por exactamente lo mismo y con la que se podía entender.
Para
Andrea Pestana, ahora
R1 de Radiología, pero anteriormente residente de Familia, la primera toma de contacto en septiembre de 2020 fue "rara", por la naturaleza del contexto en el que se encontraba, con los actos de bienvenida online y todo bastante medido para prevenir contagios, pero todo cambió en su segunda residencia.
"Fui muy bien recibida porque ya no hay restricciones. La bienvenida en el hospital en la primera semana es presentación del servicio, presentación de tutores... Entonces en ese sentido creo que muy bien. Y Radiología en el Ramón y Cajal está súper bien organizado", expresa.
Aunque la primera toma de contacto de Acevedo con la
especialidad sucedió hace casi un año, ahora mira con perspectiva ese momento para aconsejar a las personas que entren a la residencia en breve. “Sobre todo,
hay ser muy proactivos, que te vean las ganas de que quieres ayudar, de que quieres trabajar, aunque no tengas ni idea de lo que se esté haciendo en ese momento, pero que te vean que, a pesar de no tener todos los conocimientos en ese momento porque acabas de llegar, quieres aprender”, explica, añadiendo que es importante
no esperar a que un superior indique que hay que hacer algo, sino que “te vean con ganas”. En esta línea, Pestana opina que es aprovechar el tiempo: "Hay que aprovecharlo tanto para estudiar y para hacer otras cosas, porque es verdad que pasa rápido".
La humildad y la cercanía, claves en la residencia
Después de un proceso de estudio largo como es el que precede a la realización del
examen MIR, los médicos tienen la cabeza llena de conocimientos teóricos respecto a la profesión que pueden estar frescos. No por ello se sabe todo, es algo de lo que advierte Acevedo:
“El segundo consejo es ser humilde. Nosotros estudiamos muchísimo para el MIR, considero que, si puedes elegir especialidad y todo lo que nos hemos esforzado la mayoría, tienes una base teórica buena;
sin embargo, no sabemos mucho”. Añade que hay veces que a los residentes les puede “dar vergüenza” preguntar sobre procedimientos o asumir que no saben hacer algo: “Hay que decir mira, ‘no lo sé pero quiero aprender, ¿me podrías enseñar cómo se hace esto?’ Siempre con amabilidad, respeto. Eso lo notan y
cuando uno va con esa actitud uno suele aprender más rápido. No es lo mismo que te lo digan a que tú lo preguntes desde el genuino interés”, apunta.
El desempeño del trabajo no lo es todo,
las relaciones interpersonales suponen un factor importante en la experiencia de todo médico, por eso, la futura especialista insiste en que los residentes intenten “hacer piña con sus compañeros”. “Son a los que vas a ver, los que van a ver en las guardias,
a quienes puedes preguntarle algo, a quien puedes pedirle ayuda. A los mayores, a los mismos de tu especialidad si los tienen”, sostiene Acevedo. “Hay que buscar a personas de seguridad, de confianza, porque a veces solemos preguntar más a los co-erre mayores que a los mismos adjuntos.
Que construyan su pequeña comunidad, familia, su pequeño grupo de amigos, de gente que está pasando por lo mismo y que probablemente termines con amigos que te van a quedar para el resto de la vida”, concluye la residente.
Pestana añade a estas recomendaciones otras dos. La primera, conocer bien el hospital:
"Tienes que enterarte de cómo funciona porque yo creo que eso te va a ayudar mucho en tu día a día a no perderte y a gestionarte en las guardias y saber dónde buscar las cosas", indica. La segunda es buscar el equilibrio teniendo en cuenta, sobre todo, lo que implican las guardias: "Suponen un cambio importante de tu estilo de vida. Por eso hay que tener un poco de equilibrio y también priorizarte en tema salud mental, ejercicio, alimentación...
Y durante la guardia, dentro de lo que cabe, hay que intentar mantener la calma, beber agua, alimentarse bien...", subraya.
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