El nuevo programa formativo MIR de la especialidad de Medicina Intensiva ya es una realidad. El Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha aprobado y publicado en el
Boletín Oficial del Estado (BOE) el documento
treinta años después del anterior, que incluye los criterios de evaluación de sus especialistas en formación y los requisitos de acreditación de las unidades docentes. Entre las novedades,
por primera vez se fijan requisitos mínimos de actividad y
formaliza nuevas competencias que, si bien los especialistas ya venían realizando desde hace un tiempo,
no estaban contempladas en el anterior programa.
El nuevo programa se compone de trece dominios de
competencias transversales comunes a todas las especialidades sanitarias y 51 competencias específicas de Medicina Intensiva agrupadas en
siete grandes dominios. Estos son el
abordaje inicial y resucitación del paciente agudo grave; la evaluación diagnóstica e interpretación de datos; la
identificación y tratamiento de enfermedades y disfunciones orgánicas agudas; intervenciones, técnicas y procedimientos de apoyo vital orgánicas agudas; cuidados perioperatorios;
comunicación, confort y recuperación; y ciudades al final de la vida y
apoyo fisiológico del donante de órganos y tejidos.
Algunas de las competencias transversales que no figuraban explícitamente en el programa de 1996 son la
bioética, la equidad y determinantes sociales de la salud, la
salud digital y telemedicina, la gestión clínica y la
seguridad del paciente, la
investigación y docencia, la comunicación clínica avanzada y el
uso racional de antimicrobianos.
Requisitos mínimos de actividad
Para valorar la adquisición de habilidades de los residentes de Medicina Intensiva, estos deberán cumplir con los
volúmenes mínimos de actividad que se han fijado oficialmente por primera vez. Así,
deberán atender a 300 pacientes graves evaluados inicialmente, realizar 200 ventilaciones mecánicas invasivas,
150 catéteres venosos centrales, 50 ecocardiografías, 20 traqueostomías percutáneas,
40 técnicas de reemplazo renal y deberán tener experiencia obligatoria en ECMO y soporte extracorpóreo.
Como ya adelantaron algunos intensivistas que han seguido de cerca el proceso de
renovación del programa MIR, el nuevo documento viene a oficializar nuevas
competencias que los Servicios de la especialidad llevan años aplicando. Por ejemplo, se incorpora formalmente la ecografía y la monitorización avanzada. De esta forma,
el intensivista en formación debe adquirir competencias específicas en ecocardiografía, ecografía pulmonar, ecografía abdominal, ecografía vascular, Doppler transcraneal, monitorización multimodal cerebral e interpretación avanzada de pruebas de imagen.
Asimismo,
se le da mayor protagonismo a la insuficiencia orgánica avanzada y los soportes extracorpóreos, con formación en ECMO respiratoria, ECMO circulatoria,
dispositivos de asistencia circulatoria mecánica y técnicas continuas de reemplazo renal, entre otros. También se hace hincapié en la
atención integral al paciente crítico superviviente, como la rehabilitación y movilización precoz, seguimiento tras el alta y consecuencias psicológicas y familiares de la enfermedad crítica.
El
nuevo programa MIR de Medicina Intensiva incorpora
competencias específicas en comunicación y humanización de los cuidados, como la comunicación de malas noticias, la atención al duelo y la comunicación con pacientes críticos incapaces de hablar.
Finalmente, el nuevo documento da
mayor peso a los cuidados al final de la vida, con la adecuación del esfuerzo terapéutico, la limitación o mantenimiento de tratamientos de soporte vital, los cuidados paliativos en pacientes críticos y la donación de órganos tras muerte encefálica y asistolia. Los nuevos especialistas de Medicina Intensiva que se formen bajo este paraguas también sumarán competencias en fragilidad y paciente anciano complejo, complicaciones de inmunoterapia oncológica, la seguridad del paciente, accidentes con múltiples víctimas,
telemedicina y salud digital.
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