El
examen MIR se celebra tan solo en dos días,
el sábado 24 de enero. Los aspirantes se juegan la plaza en su especialidad soñada en 48 horas, lo que puede hacer que muchos quieran
probar nuevas estrategias para asegurarse sumar puntos en el último momento. Según
José Curbelo, médico intensivista y experto en MIR, hacer cambios en este punto no merece la pena:
“Aplica el orden que has aplicado a todos tus simulacros”, aconseja. Él, personalmente, cuando se enfrenta a la hoja de preguntas va intercalando
25 preguntas sin imagen con cinco con imagen, hasta que estas segundas se agoten.
“Muy importante:
en las preguntas con imagen lo idóneo es primero leer la pregunta y luego ver la imagen. Si ves directamente las imágenes te puede condicionar, agobiar y probablemente no te aclares hasta que leas la información clínica”, apunta Curbelo. En la opinión del docente, al
MIR se va a “arriesgar”: “Deberías de responder todas las preguntas o como mucho dejar en blanco aquellas en las que no seas capaz de descartar ni una única opción”, señala. Aún así, es importante
“no arrastrar preguntas”, es decir, encadenar varias falladas por no estar atento: “Es mucho mejor que si ves que está ocurriendo eso
vuelvas a la pregunta en cuestión, tomes una decisión, te autoengañes diciéndote a ti mismo que cuando acabes el examen la revisarás y cambiarás la respuesta si lo consideras oportuno”, comenta.
Mentalizarse de que va a haber preguntas falladas
Aunque el médico se haya preparado a conciencia para hacer el
examen MIR, es posible que no todo salga perfecto. Como dice Curbelo,
“no se puede ganar sin pérdidas”: “El que mejor nota va a sacar en el MIR va a fallar preguntas. Se trata de minimizar pérdidas y la mejor manera es arriesgando, avanzando y no mirando atrás”, sostiene. Eso sí, en el caso de que el tiempo vaya en contra del aspirante, el médico internista subraya la importancia de lo que llama
“buscar un jardín”, refiriéndose a que, teniendo en cuenta que el examen está ordenado por bloques, el candidato puede seleccionar el que mejor se le dá para
“subirte la moral o para, si vas mal de tiempo, garantizar que las preguntas ganadoras, las asignaturas que mejor llevas, sí que te da tiempo a responderlas”.
Además de esta estrategia, es importante
ser capaz de adaptarse a los problemas que puedan ir surgiendo durante el
desarrollo del MIR. “La mayoría de los médicos, sanitarios y más aún opositores tienen una cierta necesidad de control sobre todos los factores, y es muy fácil que cuando se quiebra esa situación aparezca el drama”, advierte Curbelo. El facultativo pone varios ejemplos de situaciones:
“¿Se me olvida el reloj? Hay uno en la pared. ¿Se me estropean los bolígrafos? Colega, en esa aula hay un millón de bolígrafos; alguien te dejará uno. ¿Mucho frío? Ponte capas”, enumera. El experto en la prueba anima a los que se presentan a que, pese a las adversidades, solo tienen un objetivo:
“Que nada te desvíe un milímetro de ese destino, que es hacer ese dichoso examen”.
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