La negociación del
XXVI Convenio Estatal de Oficinas de Farmacia ha entrado en su recta final, pero
sigue encallada en el principal escollo que ha acompañado al proceso durante los últimos meses y que no es otro que los salarios.
Tras la
primera reunión de mediación celebrada en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA), sindicatos y patronal acordaron mantener abierto el proceso y volver a reunirse a finales de mes. Sin embargo, la distancia económica entre ambas partes continúa siendo relevante.
Según explican fuentes sindicales consultadas por
Redacción Médica, el desacuerdo actual
se concentra en torno a "unos tres puntos en el total de la subida salarial que se aplicaría para los años en los que se aplica el convenio". Aunque no han querido concretar las cifras que actualmente están sobre la mesa por respeto a la confidencialidad de la negociación, sí admiten que las diferencias se centran tanto en el porcentaje de incremento como en la forma de aplicar sus efectos económicos.
FEFE niega que el conflicto se limite a los atrasos
Sin embargo,
la patronal rechaza que la negociación esté bloqueada exclusivamente por la cuestión de la retroactividad salarial. En declaraciones a este medio, la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) insiste en que las diferencias entre ambas partes son más amplias y afectan a distintos aspectos del convenio.
"La información publicada simplifica una negociación más amplia y compleja, en la que intervienen distintos factores que siguen siendo objeto de diálogo entre las partes. No se trata exclusivamente del abono de atrasos", trasladan fuentes de FEFE.
La organización empresarial evita entrar en detalles sobre las propuestas que actualmente se encuentran sobre la mesa, apelando al compromiso de confidencialidad adquirido durante el proceso de mediación. No obstante, sí reivindica su
disposición a seguir negociando. "FEFE mantiene una actitud plenamente negociadora y sigue trabajando para alcanzar un acuerdo equilibrado, que mejore las condiciones laborales sin comprometer la viabilidad económica de muchas oficinas de farmacia", señalan.
En este sentido, la patronal subraya que las conversaciones continúan abiertas y que
todavía existen varios elementos pendientes de consenso más allá de la política retributiva. "Mientras continúen las conversaciones entre las partes, no consideramos oportuno realizar más valoraciones sobre el contenido concreto de la negociación", concluyen.
La retroactividad de las subidas, principal foco de conflicto
Con todo, los representantes de los trabajadores señalan que "las mayores diferencias son en los
valores de porcentaje de subida y la retroactividad de estos porcentajes en los años en los que la subida es superior al valor del a cuenta convenio". Este último aspecto se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la negociación, después de que trascendiera que la patronal mantiene reservas respecto al abono retroactivo de determinadas mejoras salariales.
La relevancia del desacuerdo salarial se entiende mejor al observar las
tablas provisionales actualmente vigentes. Tras la actualización del 2 por ciento anual aplicada por la cláusula de ultraactividad, un farmacéutico adjunto percibe un salario base de 2.223,37 euros mensuales en 14 pagas durante 2026, mientras que un técnico de farmacia cobra 1.507,27 euros y un auxiliar de farmacia 1.370,64 euros. Son precisamente estas cuantías las que podrían verse modificadas en función del acuerdo final que alcancen sindicatos y patronal.
Precisamente sobre los posibles atrasos, los sindicatos consideran que
el impacto económico para los trabajadores sería limitado en la mayoría de los casos. "Si se les está pagando el a cuenta a convenio, no sería excesivamente alto", explican. Sin embargo, defienden que el reconocimiento de esas cantidades tendría un importante componente simbólico. "Sí sería una recompensa moral al esfuerzo de estar más de año y medio sin convenio. Por eso no entendemos tanto bloqueo en ese punto", afirman.
"Por experiencia, sabemos que la mayoría de la gente cobra rasamente lo que marca el convenio", aseguran desde la parte social. Aunque reconocen que no existen estadísticas oficiales sobre salarios medios del sector porque "los colegios y la patronal no suelen facilitar ese tipo de información", consideran que
las tablas salariales continúan siendo la principal referencia retributiva para gran parte de los trabajadores.
Este debate salarial se ha convertido en el principal obstáculo para cerrar una negociación que supera ya los 18 meses de duración. En la primera jornada de mediación celebrada en el SIMA
hubo algunos avances y acercamientos, pero
las diferencias económicas impidieron alcanzar un preacuerdo. Tanto sindicatos como patronal aceptaron entonces continuar negociando bajo la supervisión de los mediadores.
La próxima reunión será determinante para comprobar si esos tres puntos de diferencia pueden reducirse lo suficiente como para cerrar
una de las negociaciones colectivas más prolongadas de la farmacia comunitaria española.
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