Aunque la trayectoria académica de Sofía Recuero roza la excelencia, lo suyo nunca ha sido estar debajo del foco. Un
13,94 en la EBAU -ahora denominada PAU-, un
Premio Fin de Grado y
expediente sobresaliente en
Medicina y un buen puesto a nivel nacional en el MIR. Un expediente que, si bien le genera mucho orgullo, también le mantiene los pies en la tierra. "
Existen muchos caminos para llegar al mismo sitio", afirma a
Redacción Médica.
Actualmente, Sofía encara su
segundo año como residente de Oftalmología en el
Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde asegura estar muy satisfecha.
Los primeros pasos hacia la Medicina
Su
vocación comenzó de forma tardía para sorpresa de muchos, en concreto en bachillerato. "
No es la típica historia de 'desde los tres años lo tenía clarísimo'. Siempre me iban bien los estudios porque me gustaba un poco de todo: Matemáticas, Biología, Lengua, Inglés...", relata.
Sus intereses también se movían hacia la
neurociencia y la
investigación biomédica, aunque hacia final de la enseñanza postobligatoria se veía más trabajando de cerca con los pacientes. "Creo que la
Medicina te permite hacer un poco de todo: consulta, quirófano e investigación", explica.
Una EBAU marcada por la excelencia
Hace ocho años, se presentó a
Selectividad y, para su sorpresa, la nota que sacó rozaba el 14, siendo una de las mejores de Asturias, su tierra natal. "Confiaba en que fuera bien porque siempre había estudiado mucho, pero
no me imaginaba un resultado así", reconoce entre risas.
En aquel entonces, su imagen ocupó titulares en medios locales y nacionales, aunque reconoce que aquella exposición le daba algo de vergüenza. "Puede que algún consejo en la entrevista le pueda servir a alguna persona", apunta. Precisamente por eso, asegura que no le importa compartir su experiencia.
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"Confiaba en que fuera bien porque siempre había estudiado mucho, pero no me imaginaba un resultado así"
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Medicina, una carrera muy exigente
Sofía consiguió entrar en la
Universidad de Oviedo, la facultad en la que siempre había querido estudiar. Sin embargo, ese logro vino acompañado de un
alto nivel de exigencia desde el primer curso. "Los primeros años supusieron un cambio enorme: pasas de hacer varios exámenes pequeños a enfrentarte a
una única prueba con una cantidad inmensa de temario", recuerda.
Sin embargo,
a partir del tercer curso, "todo se volvió más interesante", en palabras de la futura oftalmóloga. Comenzaron las asignaturas clínicas y las prácticas hospitalarias, donde todo el conocimiento adquirido empezó a cobrar sentido.
Su esfuerzo terminó dando resultado y finalizó Medicina con el
Premio de Fin de Grado al mejor expediente. "
Fue bonito, pero creo que todos lo hicimos muy bien, la diferencia era de milésimas", defiende la médico. Recalca no sentirse mejor que nadie.
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"Pasas de hacer varios exámenes a enfrentarte a una única prueba con una cantidad inmensa de temario"
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El valor de un buen método de estudio
Además de la constancia y las horas de estudio, Sofía atribuye sus
buenos resultados al hecho de contar con un
buen método de organización. "Siempre empezaba organizando el cuatrimestre: las asignaturas, el temario y las fechas de examen. Luego hacía un
plan orientativo", explica. También recomienda no centrarse únicamente en las asignaturas que más gustan, sino buscar un equilibrio.
Sofía les da un consejo claro a quienes se
preparan para el MIR de 2027:
no descuidar el descanso. "Al principio piensas que puedes estudiar todos los días, incluso los domingos, pero cuando llega noviembre o diciembre estás completamente quemada", explica bajo su propia experiencia.
Por eso, recomienda
reservar al menos un día de descanso a la semana para afrontar la recta final de la preparación con energía. Con el tiempo, Sofía aprendió que descansar también es quedarse tranquilamente al sol o salir a dar un paseo; no hace falta hacer grandes planes.
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"Al principio piensas que puedes estudiar todos los días [...] pero cuando llega noviembre o diciembre estás quemada"
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Un largo camino en Oftalmología por delante
Parte del mundo de esta joven médica ahora se encuendra entre las paredes del
Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Allí realiza su segundo año del MIR en la especialidad de
Oftalmología, lo que le permite
combinar consulta con cirugía.
"Es lo que más me llamaba la atención. También
hay muchas subespecialidades como retina, córnea, glaucoma o uveítis", asegura, y que irá viendo según avance la residencia. Pero, por ahora, cree que todavía es pronto para elegir un área.
Mirando hacia atrás, Sofía reconoce que
ha aprendido una lección que le habría gustado
transmitir a su yo del pasado, y que también considera útil para los
estudiantes de hoy en día.
"Le diría que no se agobie tanto. Puedes repetir una asignatura, cambiar de carrera o incluso repetir el MIR si la especialidad que elegiste no te convence.
Existen muchos caminos para llegar al mismo sitio", concluye.
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