El
grado en Medicina es el de mayor duración del sistema universitario español. Y es que tan solo la titulación facultativa requiere de seis años para su obtención. Un periodo en el que los estudiantes abordan la mayoría de especialidades, en ocasiones, con demasiado detalle. Así, voces del ámbito formativo apuntan a la necesidad de
aligerar la complejidad de los contenidos a favor de un conocimiento más general. Asimismo, apuestan por una enseñanza más práctica, en la que gane peso la adquisición de competencias por parte del alumnado. Dos modificaciones que señalan la importancia de
reorientar la mencionada carrera, en pro del estudiante y del propio proceso asistencial.
Precisamente, entre los expertos que aprueban un cambio de dirección en el grado se encuentra el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos y Decanas de las Facultas de Medicina Españolas (Cndfme), Antonio Compañ. "Lo que me parece de una extraordinaria falacia es que los estudiantes tengan que manejar todos los conocimientos de una especialidad cuando están haciendo la carrera", ha indicado a
Redacción Médica. Bajo su punto de vista, esta es la función del MIR, pero no de la universidad. "Hay que dedicarse a
instruir los contenidos básicos que cualquier médico debe conocer, independientemente de su rama de especialización", ha revelado.
El también
decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández ha resaltado la importancia de
transmitir las bases de la profesión durante los seis años que pasa el alumnado al abrigo de la universidad. "Hacer una historia clínica completa, una exploración física adecuada, saber tratar y escuchar al paciente, tener empatía con él, interpretar los mensajes que nos envía y no son orales, como pueden ser los síntomas de ansiedad y preocupación", ha enumerado. "Si no los entrenas durante la carrera, ¿cuándo lo vas a hacer?", ha añadido.
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"Hay que dedicarse a instruir los contenidos básicos que cualquier médico debe conocer"
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De esta forma, Compañ aboga por
una enseñanza centrada en la Medicina generalista. Una dirección que no siempre se sigue en la facultad por culpa del paso inmediato tras la graduación:
el MIR. La especificidad del cuestionario de acceso a la especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS) obliga a los docentes universitarios a incrementar el volumen del temario de muchas materias. Eso sí, el máximo responsable de la Cndfme ha revelado que las últimas ediciones de la prueba muestran
un viraje hacia una visión más general de la disciplina facultativa. Una hoja de ruta que puede ayudar a que las instituciones académicas reduzcan la complejidad de los contenidos impartidos.
Más formación práctica
El propio estudiantado
coincide con la visión de Compañ. "No tiene sentido que un alumno de Medicina se sepa la tercera línea de tratamiento de un determinado tipo de tumor, pero no sea capaz de llevar a cabo un diagnóstico diferencial ante un caso de hematemesis en Urgencias", ha detallado la ya expresidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (Ceem), Teresa Serrano. Sencillez y generalidad se intuyen fundamentales para capacitar al profesional para enfrentar casos clínicos del día a día.
Dentro de esta defensa por atenuar el detalle de los conocimientos impartidos,
las asignaturas básicas -Física, Química, Estadística…- deberían ser las primeras en pasar por la reorganización de su estructura. "Si bien nos parecen elementales para la formación médica, creemos que a veces se dan con un nivel de detalle que realmente no es un necesario para un médico y se podrían reorientar hacia asignaturas mucho más clínicas y con contenido práctico", ha explicado la que fuera representante de los alumnos del grado.
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"Las asignaturas básicas se podríasn reorientar de manera clínica y práctica"
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Sin embargo, esta visión más práctica no se aplicaría únicamente en las materias de los tres primeros años. Y es que los alumnos de los estudios facultativos han demandado
una instrucción más centrada en las competencias, donde aspectos como Atención Primaria, Cuidados Paliativos o Comunicación y gestión de malas noticias refuercen su presencia.
No significa que las especialidades deban de ser erradicadas de los planes de estudio. Es más, Serrano ha sostenido
la inclusión de todas ellas en el plan de estudios del grado, siempre desde una perspectiva práctica y generalista. Por ejemplo, Alergología no forma parte de los programas de algunas universidades, tan siquiera como asignatura optativa. Misma situación se detecta en el caso de Medicina del Trabajo.
¿Reforma de la Orden ECI de Medicina?
Las competencias que deben adquirir los médicos durante su formación universitaria vienen determinadas por
la Orden ECI/332/2008. Dicho texto normativo dispone los puntos clave de la capacitación del alumnado para ejercer como médico. Estos van desde la comprensión del cuerpo humano para el correcto diagnóstico y tratamiento hasta escuchar con atención, redactar historias clínicas, analizar desde el prisma de la investigación o conocer el funcionamiento del sistema sanitario. Se trata de un documento con una aproximación más generalista que especialista, dado que no se mencionan todas las ramas del espectro médico en su desarrollo.
De ahí que gane fuerza la teoría de la influencia del MIR en los contenidos del grado. Motivo por el que se dilucide la relevancia de separar la instrucción durante el grado de la del proceso de Formación Sanitaria Especializada (FSE). O, al menos, continuar con el avance hacia
una prueba más generalista, que cuadre con las necesidades de los estudiantes en la universidad. Tanto para mejorar su capacitación como para evitar episodios de estrés derivados de la complejidad del temario.
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