El ingreso en un grado sanitario no se puede definir como sencillo. La competencia es elevada, lo que incrementa de forma importante la
nota de corte de la mayoría de titulaciones del campo de Ciencias de la Salud. Tampoco es fácil cursar disciplinas como Medicina o Enfermería. La carga de contenidos teóricos o la realización de prácticas dificultan la obtención de la titulación. No obstante, una vez se ostenta el documento que acredita al estudiante como profesional de este ámbito se despliegan algunas facilidades laborales. Y es que, a diferencia de otros egresados, los de esta rama de la enseñanza
no tardan en recibir ofertas, especialmente los que han cursado Medicina o Enfermería.
Según el informe anual de
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades sobre la realidad de la Educación Superior,
el 81,5 por ciento de los estudiantes de Ciencias de la Salud egresados en el año académico 2018-2019 trabajaban a los cuatro de conseguir el título. Se trata de la segunda rama de la enseñanza en capacidad de inserción laboral, solo superada por el campo de Ingeniería y Arquitectura, en el que se alcanzaba el 84,7 por ciento.
El porcentaje también es alto en caso de reducir el tiempo tras el periodo universitario. Y es que
el 57,7 por ciento de los titulados en grados sanitarios estaban afiliados a la Seguridad Social un año después de salir de la facultad. Tan solo ingenieros y arquitectos reciben un contrato con mayor celeridad. En concreto, el 62 por ciento consiguen un empleo 12 meses después de obtener el título.
Medicina, el grado con mayor inserción laboral
Pese a que la rama de enseñanza técnica supera a la sanitaria en acceso al mercado laboral, el grado que cuenta con un mayor de porcentaje de inserción pertenece al ámbito de Ciencias de la Salud. Se trata de
Medicina, donde
el 94 por ciento de sus egresados fueron contratados cuatro años después de conseguir la titulación. Un volumen que contrasta con el de tenientes del grado que alcanza un puesto de trabajo al año de la graduación, que en los estudios facultativos se sitúa en el 17,2 por ciento. Una diferencia provocada por la realización del
MIR por la mayoría de los médicos recién salidos de la universidad.
Pocas rutas formativas logran las cuotas de Medicina, pero una de las que más se le aproxima es
Enfermería. Y es que el 87,2 por ciento de sus tituladas forman parte de la Seguridad Social a los cuatro años de superar el periodo universitario. Una cifra muy similar a la de las egresadas que consiguen entrar en el mercado laboral al año: el 85,1 por ciento. En concreto, el grado enfermera es la mejor llave para adentrarse en este, ya que ninguna titulación alcanza su proporción.
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Medicina es el grado con mayor inserción laboral a los cuatro años de la graduación
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Respecto a la categoría
'Otras Ciencias de la Salud' -donde se incluye Farmacia-, el 64 por ciento encuentra trabajo al año, mientras que el 74,8 por ciento lo hace tres años después. En el caso de Psicología, el 43,6 por ciento de sus titulados aparecen en la Seguridad Social en un año y el 74 por ciento a los cuatro.
Más allá de los grados sanitarios, Informática, Matemáticas y Estadística, Deportes, Ingeniería y Agricultura, Ganadería y Pesca cuentan también con
altos índices de inserción laboral. En el lado contrario, las carreras pertenecientes al ámbito de Artes y Humanidades.
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