María Alemañ tenía su meta fijada en
entrar en Medicina. No era algo vocacional, pero siempre le habían llamado la atención las ramas sanitarias durante el Bachillerato y
lo vio como una opción más que factible. Sin embargo, su nota en la
PAU no fue suficiente y decidió cursar un año de
Fisioterapia para posteriormente
dar el salto a Medicina. Lo que jamás imaginó es que le iba a gustar tanto como para olvidar esa idea inicial de convertirse en médica para centrarse en este grado. Y no solo eso, sino que también le ayudó a descubrir cuál es su verdadera vocación: la Enfermería.
Alemañ tomó esa idea de querer hacer Medicina como un reto, pero cuando se presentó a Selectividad y vio que su nota no era lo suficientemente alta, tuvo que cambiar de planes. "
Me metí a Fisioterapia por descarte para luego cambiarme. Esa era mi idea", se ha sincerado con
Redacción Médica.
Pasó el primer año formándose como fisioterapeuta y, lejos de abandonarla, empezó a
descubrir un mundo que le apasionaba. "Nunca pensé que me iba a gustar", ha reconocido. Y fue en tercero, estudiando Obstetricia y preparación al parto, cuando se dio cuenta de que ese camino era el que quería seguir laboralmente.
Compaginar Fisioterapia y Enfermería
Con su vocación claramente marcada y con
la Medicina totalmente descartada, Alemañ buscó la manera de poder dedicarse a esa área en su totalidad, y se topó de bruces con Enfermería. "Decidí que
compaginaría mi último año de Fisioterapia, porque me encantaba y no quería dejarlo, con mi nueva carrera universitaria", ha subrayado.
Con ese sueño en mente, consiguió entrar en Enfermería y le convalidaron todas las asignaturas de primero. Así, estuvo con el último año de Fisioterapia mientras comenzaba su nuevo periplo académico. "Fueron unos meses raros", ha reconocido. Es más, ha resaltado que no fue nada fácil compaginar los dos grados porque estaba prácticamente todo el día fuera de casa. "
Había semanas que estudiaba 13 horas diarias", ha indicado.
Próximo objetivo: terminar Enfermería y hacer el EIR
De hecho, pasaba meses "totalmente" centrada en sus estudios porque tenía unas obligaciones y unos plazos que cumplir que
parecían imposibles. "Tenía los trabajos de las dos carreras, prácticas de 'fisio', exámenes y el Trabajo de Fin de Grado (TFG)", ha explicado.
Pero quien algo quiere, algo le cuesta, y Alemañ ha conseguido convertirse en fisioterapeuta y completar segundo de Enfermería. De cara al futuro,
tiene claro que su idea es hacer el EIR para ser matrona, pero sin dejar de lado todos los conocimientos aprendidos en Fisioterapia. "Quizá organice cursos propios sobre el parto", ha terminado.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.