Los intereses profesionales, en ocasiones, pasan de padres a hijos. O, en el caso de
Elia Ortega, de madres a hijas. Desde pequeña, la joven bebió de la ocupación de María Luz, técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en un hospital de Pamplona. "Me contaba cosas y siempre me transmitió la pasión por su trabajo", ha comentado a
Redacción Médica. Una vocación que ha invadido también a Ortega, quien realizó la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) con el objetivo de convertirse en sanitaria. En concreto, médica. Propósito que cumplirá tras lograr
la mejor nota de Navarra.
Ortega ha rozado la perfección en el proceso previo al ingreso universitario. En concreto, la estudiante del Colegio Maristas de Sarringuren ha sacado
un 13,9. Una calificación que se traduce en un expediente inmaculado en Bachillerato y una buena actuación durante el examen. Las dos llaves para acceder al
grado en Medicina, uno de los más exigentes del sistema formativo español, en términos de ingreso.
La joven se enteró de su nota por el colegio. En un principio, no se lo creía. "Cuando me enteré pensaba que se habían equivocado", ha compartido. Un éxito sostenido por horas frente a los apuntes y, sobre todo,
organización. "Iba estudiando al día y nunca dejaba nada para el último momento", ha explicado. Esta es la clava para aprobar Bachillerato y abordar los exámenes de la PAU.
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"Estaba más intranquila en algunos exámenes globales del colegio que en la PAU"
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Respecto a esta última fase, Ortega confiesa que
"no iba nada nerviosa", pese a la elevada nota de corte demandada por Medicina. "Estaba más intranquila en algunos exámenes globales del colegio que en la PAU", ha indicado. Una calma que vale una plaza en el grado deseado.
Medicina en su ciudad
Ortega tenía claro que quería optar a ingresar en Medicina. La vertiente sanitaria de su madre y su gusto por el temario de Anatomía dentro de la asignatura de
Biología la encaminaron hacia esta decisión. "Era lo que más me gustaba estudiar", ha admitido.
También sabía donde quería cursar la carrera: en su ciudad natal, Pamplona. Así, la futura médica se matriculará en
la Universidad Pública de Navarra (UPNA), a la que no tendrá ningún problema para acceder, dado que el año pasado demandó un 13,00 en la primera ronda de adjudicaciones. Ortega rebasa en un casi un punto el límite marcado por
la entidad autonómica.
¿Futura pediatra?
Por delante, seis años de grado esperan a Ortega. No obstante, la joven ya mira al futuro y reconoce que no le importaría cursar la especialidad de
Pediatría. Eso sí, no descarta cambiar de opinión al cruzar las puertas de la Facultad de Ciencias de la Salud. "Hay muchas especialidades que todavía no conozco", ha puntualizado.
Lo que si tiene seguro es que
disfrutará de los meses estivales. "Va a ser el mejor verano", ha concluido Ortega. Al final, el esfuerzo valió la pena. La vocación sanitaria pasará de generación.
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