Las
nuevas tecnologías cada vez cobran más importancia en la formación de los futuros médicos. Una de estas aplicaciones que ha penetrado las aulas de las facultades de Medicina es la
tecnología de realidad virtual, que ofrece
experiencias de aprendizaje inmersivas. Un estudio ha demostrado que esta herramienta es la
clave para afrontar el error clínico sin ansiedad entre los estudiantes de Medicina.
Los autores parten de la premisa que las investigaciones previas han constatado el potencial de la tecnología de realidad virtual como
herramienta educativa en entornos médicos, destacando la mejora de los
resultados educativos, la adquisición y retención de habilidades, la semejanza de las experiencias de formación y la promoción del aprendizaje activo.
No obstante, los mismos investigadores apuntan a la
escasez de estudios que exploren diversos aspectos de las experiencias de usuario de realidad virtual, y la mayoría de las investigaciones se centran en su impacto en la adquisición de habilidades. Así, "la escasa investigación cualitativa dificulta aún más una comprensión profunda de las experiencias de usuario, lo que
limita una visión general completa del potencial de la realidad virtual en la educación médica", han agregado en el
estudio publicado en PubMed.
Objetivo y metodología
El estudio explora las experiencias subjetivas con el
entrenamiento de simulación de realidad virtual y sus beneficios y desafíos percibidos entre estudiantes de Medicina.
La investigación se ha llevado a cabo en julio de 2024, en Reino Unido, y se han realizado entrevistas presenciales con alumnos que completaron la capacitación inmersiva en realidad virtual, que consistía en la
evaluación y el tratamiento de un paciente virtual.
En cuanto a los resultados, los autores han detallado que los hallazgos se han alineado con los cinco dominios determinados: usabilidad del sistema, inmersión, motivación, carga cognitiva y de instrucciones. Dentro de estos dominios predefinidos surgieron
nuevos subtemas que mejoraron la comprensión de la experiencia del usuario.
Los participantes han reportado barreras en cuanto a la usabilidad relacionados con la
accesibilidad, problemas técnicos y variabilidad limitada en los escenarios. La actividad generó una motivación que se reflejó en una
participación activa y una mayor sensación de preparación para la práctica clínica.
Por todo ello, los investigadores concluyen que el entrenamiento con tecnología de realidad virtual
fomenta la inmersión y la motivación, pero su eficacia depende de equilibrar la usabilidad técnica con las exigencias cognitivas.
Para usos futuros, la integración debe
priorizar la variabilidad del diseño y la sesión informativa estructurada para optimizar los resultados del aprendizaje. También se justifica que hay que
avanzar en el perfeccionamiento del entrenamiento inmersivo en realidad virtual en la educación clínica, junto con una
mayor investigación en contextos más amplios y su uso longitudinal.
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