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Estudiar Medicina siendo guardia civil tras Enfermería: "Me iré de España"

Emilio López relata cómo es compaginar trabajo y carrera mientras prepara su salida en busca de mejores condiciones

Emilio López, guardia civil y estudiante de Medicina.


08 jun 2026. 16.30H
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Emilio López Izquierdo tiene 31 años, es natural de Cartagena y actualmente trabaja en el Servicio Marítimo de Cataluña de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, estudia tercero de Medicina en la Universidad de Cantabria. Un camino poco habitual que mezcla vocación sanitaria, jornadas interminables y la decisión ya tomada de que cuando termine la carrera se marchará de España.

"Siempre ha sido lo que he querido ser", cuenta a Redacción Médica, sobre su deseo de convertirse en médico. Aunque durante la adolescencia se desvió de ese objetivo, asegura que la idea nunca desapareció del todo. "Cuando era chaval no me dio tanto por estudiar como por hacer otras cosas, pero la espinita siempre estaba ahí".


"He llegado a conducir nueve horas para presentarme a un examen"


Antes de llegar a Medicina, López estudió el grado superior de FP de Dietética y posteriormente empezó Enfermería en la UCAM antes de cambiarse de grado. El detonante fue una experiencia personal complicada. "Justo al entrar en la Guardia Civil tuve hipertiroidismo. Perdí 20 kilos en 12 días. Cuando me recuperé, empecé a interesarme cada vez más por el ámbito sanitario", explica. Más adelante, conocer a la familia de su pareja terminó de empujarle hacia la carrera médica: "Su madre es médico y ellos me dieron el último empujón".

Su día a día dista mucho del de un estudiante convencional. López compagina turnos en el servicio marítimo con clases, prácticas y exámenes repartidos entre Cantabria y Cataluña. Y no oculta el desgaste físico y mental que eso implica.

"He hecho unas locuras para poder compaginarlo que no te puedes imaginar", resume. Durante el primer curso estuvo destinado en Espinosa de los Monteros (Burgos), a más de una hora de Santander. "A veces salía del trabajo a las seis de la mañana, llegaba directo a la universidad, dormía dos horas y me iba otra vez a prácticas". Más adelante, ya destinado en Girona, llegó a conducir "ocho o nueve horas" tras terminar un turno para presentarse a un examen el mismo día.

"El sacrificio es enorme", admite. Y aunque asegura que ha aprendido a "capear" la situación, también se muestra crítico con la falta de facilidades para conciliar tanto dentro de la Guardia Civil como en otros sectores vocacionales. "Voy llorándole a mis jefes para que me cambien turnos y a los profesores para mover prácticas", explica con ironía.

Aun así, cree que toda esa experiencia le ha aportado una perspectiva distinta dentro de la carrera. "He visto cadáveres, apuñalados y situaciones muy duras. Eso te da otra madurez para afrontar ciertas cosas que otros compañeros quizá viven por primera vez". Su vocación, insiste, no tiene nada que ver con buscar estabilidad o comodidad. De hecho, descarta continuar ligado al ámbito sanitario de la Guardia Civil porque quiere ejercer "de verdad" como médico. "No estoy estudiando una carrera tan dura para quedarme haciendo labores burocráticas. Yo quiero trabajar en un hospital".


"No quiero jornadas de 70 horas, quiero poder formar una familia"


Sin embargo, este guardia civil tiene claro que ese futuro no estará en España. Su objetivo es marcharse a Suecia incluso para realizar allí la especialidad. La decisión, dice, responde principalmente a las condiciones laborales y de conciliación que ofrecen los países nórdicos.

"Yo quiero ser padre y formar una familia. No me veo embarcándome en jornadas de 60 o 70 horas semanales", afirma. López conoce de cerca la realidad sueca porque su hermano vive allí desde hace años y asegura que el trato a los trabajadores es "mucho más humano". "Las jornadas se respetan y las condiciones son mejores. Allí se preocupan más por el bienestar de las personas", sostiene. Además, ya ha investigado programas y agencias que facilitan el aprendizaje del idioma y el acceso al sistema sanitario sueco.

La comparación con España le lleva inevitablemente a una reflexión crítica sobre los sectores relacionados con la vocación. "Aquí todo se basa en apretar al trabajador al máximo y pedirle que saque adelante el trabajo por amor al arte", lamenta. Una sensación que, asegura, ha vivido tanto en la Guardia Civil como observando el sistema sanitario español.

"Tú puedes tener vocación, pero también tener otros proyectos vitales", reivindica. "No todo puede depender de decirle a la gente que tiene que sacrificarse porque ama esto".

Pese al cansancio acumulado y a las dificultades, López no se arrepiente del camino elegido. Su intención es terminar Medicina y empezar una nueva vida fuera de España, especializándose probablemente en Endocrinología ("es lo que más me llama y lo que mejor se me da") .Todo ello guiado, tal y como incide, por una vocación que nunca llegó a desaparecer.
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