El
paso de las aulas al entorno propio del hospital es uno de los principales desafíos para los estudiantes de Medicina. Tradicionalmente, la forma de adquirir este aprendizaje ha sido por medio de
rotaciones en distintos servicios que, aunque son importantes para la formación del alumnado, suelen estar marcadas por interrupciones, ruido y el hecho de que la atención al paciente está en un primer plano siempre. Sin embargo, una investigación realizada en la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo, Suecia,
propone una alternativa que ya tiene sus primeros resultados positivos en el grado: el hospital virtual.
Se ha implantado esta nueva tecnología en los
alumnos de tercero de carrera, que han empezado a usar una plataforma web que simula una sala de enfermedades infecciosas con
pacientes ficticios. Además, cada uno de esos pacientes tienen una identidad
visual generada por IA, historial médico, resultados de laboratorio e imágenes radiológicas.
El formato en el que se desarrolla tiene dos características principales:
es temporal y dinámico, pues durante una semana los estudiantes participan en tres sesiones grupales donde el estado de los pacientes evoluciona en tiempo real. "Es más realista... ves a un paciente y sigues todo el curso de su enfermedad", explica uno de los estudiantes participantes. Los futuros médicos pueden encontrarse con que
un paciente que parecía estable ha empeorado durante la noche, obligándolos a que reconsideren diagnósticos y tratamientos.
El aprendizaje como único protagonista
Los alumnos han manifestado su satisfacción con esta herramienta y los docentes están en sintonía con esta percepción, destacando que
la mayor ventaja es la ausencia de las distracciones típicas de un hospital real, como llamadas telefónicas constantes o la necesidad de priorizar tareas administrativas. De esta forma se consigue que
el aprendizaje sea el centro de la actividad.
Profesores y estudiantes subrayan una serie de características del
hospital virtual, que hacen que se potencie el aprendizaje de los estudiantes de Medicina. En primer lugar, el razonamiento clínico, en el sentido de que estos
actúan como "médicos residentes", tomando decisiones bajo supervisión, pero sin riesgo alguno para pacientes reales. También es importante que se encuentran en un “ambiente seguro”, los estudiantes destacan que el formato fomenta un clima de discusión abierto donde se permite "pensar en voz alta" y cometer errores sin consecuencias graves, algo difícil en la práctica clínica real. Por último, ponen en alza la interacción continua, ya que este modelo mantiene una
continuidad de tres días que refuerza la memoria y la comprensión de los casos.
En cuanto a los resultados del estudio, estos son positivos para la comunidad educativa en general:
tanto los futuros médicos como los profesores califican la experiencia como realmente educativa, realista y motivadora. Aunque los investigadores aclaran que el hospital virtual no puede sustituir completamente el contacto humano y ético con pacientes reales, sí se establece como un complemento a tener en cuenta. Por su flexibilidad, afirman, el modelo ya se perfila para
ser adaptado a otras especialidades médicas y programas de educación interprofesional.
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