Mientras que algunos alumnos de Medicina siempre han tenido claro que querían estudiar esta carrera, otros, en cambio, adquirieron la vocación con el paso del tiempo. La única pasión que sentía
Lorenzo Rojas durante la ESO era
jugar al baloncesto y convertirse en un icono de la NBA. Ni por asomo se veía con una bata blanca y un fonendo. Sin embargo, las ideas cambian y, tras varias experiencias relacionadas con el sector de la salud,
la chispa por la Medicina se prendió y actualmente está en segundo año de carrera dispuesto a convertirse en un médico que salve la vida de todo paciente que se ponga en sus manos.
Su primer contacto directo con el mundo de la sanidad fue durante su formación en un grado medio de
Informática. A él le encantaban los videojuegos y, como descartaba estudiar una carrera universitaria, sus padres creyeron que esta sería una vía más que factible para que construyese un futuro profesional. "Tuve una asignatura relacionada con la Biología donde estudié los procesos biológicos y, al mismo tiempo, empecé a ver la serie del
'Doctor House'. Ese fue el combo perfecto para que
despertara en mí un gran interés por la Medicina y que decidiera convertirme en médico", ha aclarado a Redacción Médica.
En aquel momento, convertirse en facultativo tan solo era una idea. Rojas nunca había sido un buen estudiante y, por tanto, tampoco se iba a 'lanzar' a una formación tan exigente como es Medicina sin tenerlo seguro. Por tanto, y para confirmar esa vocación, tras terminar el grado medio de Informática, comenzó su formación como Técnico de Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE).
Entrar a Medicina en la universidad privada
La experiencia formándose como TCAE le "encantó" y reforzó sus ganas de convertirse en médico. "Tuve contacto con los hospitales y con los pacientes. Entendí que
la Medicina no solo es ciencia, sino también humanidad", ha afirmado. Sin embargo, tras acabar la FP no tenía la suficiente puntuación para acceder a la carrera universitaria, así que se inscribió en el grado superior de Técnico Superior de Imagen para el Diagnóstico con la intención de
utilizar esa nota para entrar en una universidad privada.
"Primero
empecé en Enfermería. Saqué muy buenas notas y luego, a través de una carta de recomendación, las horas trabajadas en el sector sanitario y otros requisitos,
me aceptaron en Medicina con 24 años. Tenía claro que quería convertirme en médico", ha enfatizado.
Trasladar el expediente de Medicina de la privada a la pública
En la actualidad, Rojas está cursando segundo año de Medicina en una universidad privada y ha obtenido los créditos que le exigen para poder
trasladar su expediente a una facultad pública. Al final, el sector privado tiene sus ventajas, tal y como asegura, pero el coste económico anual es "demasiado elevado" para un gran número de aspirantes. "
No me lo puedo permitir", ha indicado.
Aun así, este futuro médico ha incidido en que
ningún estudiante de la privada tiene ventajas sobre los de la pública. "Los libros que se utilizan son universales. Pero uno de los aspectos más destacables, es que, al ser menos en clase, el trato con
el profesor es mucho más cercano y personalizado. Además, como son todos médicos en activo, explican el temario en base a sus experiencias profesionales", ha narrado.
Así que, Rojas espera a partir de septiembre poder trasladar su expediente académico a una universidad pública y seguir luchando por lograr cumplir su sueño de convertirse en facultativo. Mientras tanto, también le
dedica una gran parte de su tiempo al deporte, ya que le resulta muy beneficioso para su formación.
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