Las mujeres son mayoría en lo que respecta a los estudios en el campo de las
Ciencias de la Salud, con cifras que van creciendo año a año. Pero, aunque su presencia a estos niveles es mucho mayor que la de sus compañeros hombres, se puede afirmar que
existe una especie de “embudo” a medida que van subiendo escalones hacia la cima de la pirámide académica. Así lo pone de manifiesto el informe
Igualdad en Cifras MEFD 2026, presentado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, que expone la siguiente situación: en los estudios de Máster de Salud y servicios sociales,
las mujeres representan un 76 por ciento del alumnado matriculado. Sin embargo, al avanzar en el ámbito de la investigación, el porcentaje experimenta un descenso significativo.
En el Doctorado, la representación femenina en la misma rama de salud cae al 61,9 por ciento, aunque sigue estando por encima, con bastante diferencia, de las matriculaciones masculinas.
Esta pérdida de más de 14 puntos porcentuales es un ejemplo claro de esta dinámica. Además, poniendo el foco en la
composición del Personal Docente e Investigador (PDI) se hace más claro. Pues, a pesar de que la base estudiantil en Ciencias de la Salud es mayoritariamente femenina,
el cuerpo docente está lejos de reflejar esa realidad en los niveles superiores.
El equilibrio entre hombres y mujeres una vez terminan los estudios
En el informe exponen que en los centros propios de universidades públicas, el PDI en la rama de "Ciencias de la Salud" se divide casi a la mitad:
un 53,3 por ciento de mujeres frente a un 46,7 por ciento de hombres. Este equilibrio en el profesorado, partiendo de una base estudiantil que en grados llega al 73 por ciento de mujeres, evidencia
un retroceso claro en la representación femenina en los puestos de autoridad en el ámbito académico.
En lo que respecta al
acceso al mercado laboral, el informe analiza cómo se da en la Formación Profesional en el ámbito sanitario, mostrando matices según el nivel de estudios tras un año de finalizar la formación. En el caso de los estudios de
Grado Medio, los hombres presentan una tasa de afiliación a la Seguridad Social del 47,9 por ciento, frente al 46,4 por ciento de las mujeres. En la actualidad,
la presencia femenina en las aulas de estos niveles educativos es del 76,9 por ciento.
En el caso del Grado Superior, esta tendencia se invierte levemente, con una afiliación femenina que alcanza el 45,3 por ciento, superando a la masculina, que se sitúa en el
42,1 por ciento. Aún así, las cifras de matriculación son mucho mayores que las masculinas: llegando al 76,7 por ciento.
Como señalan desde el Ministerio en la presentación del informe, aunque se avanza en igualdad,
persisten las "paredes de cristal" en la elección de itinerarios. Del informe se traduce que el reto actual del sistema educativo español no es solo atraer a las mujeres a las Ciencias de la Salud, sino
garantizar que no se pierda su talento en el camino hacia la cima de la carrera investigadora y docente.
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