Durante años, el recorrido académico de
María Cecilia Domínguez parecía uno que muchos habrían dado por perdido. Repitió varios cursos en Secundaria, abandonó los estudios antes de terminar cuarto de la ESO y pasó por varios ciclos de Formación Profesional hasta encontrar la vía que la llevaría a cumplir su objetivo. "
Lo realmente difícil fue leer comentarios diciendo que no lo iba a conseguir", reconoce a
Redacción Médica. Pero lo consiguió, acaba de entrar en
Medicina.
Ahora, desde sus redes sociales, la malagueña reivindica que
hay muchas formas de llegar a la universidad y que l
a edad no es ningún límite para perseguir una meta. "Tengo 24 años y
acabaré la carrera con 30, ¿y qué? Es lo que me hace feliz", defiende.
María repitió varios cursos de la ESO y se metió en la FP
Por motivos familiares,
María repitió varios cursos en la ESO y no llegó a terminar cuarto. La futura médica quiso buscar una
alternativa en la FP que le permitiera trabajar y acercarse al ámbito sanitario, que era lo que realmente le interesaba.
"Decidí hacer la prueba de acceso al grado medio y me matriculé en uno como
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (
TCAE). Podía empezar a trabajar con ello y ya me acercaba un poco a la sanidad, que era lo que a mí me gustaba", explica la aspirante a médica.
Cuando comenzó esta etapa, lo hizo prácticamente desde cero.
No tenía un método de estudio ni una rutina, por lo que tuvo que aprender a organizarse y adaptarse a una nueva forma de estudiar. "Algunas
asignaturas como Enfermería y Odontología se me atravesaron", recuerda María, quien optó por hacer los exámenes online para aprobarlas.
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"Decidí hacer la prueba de acceso al grado medio y me matriculé en uno como Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE)"
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Deporte, prótesis y una vocación clara
Más adelante, y sin un rumbo todavía fijo, comenzó un
grado superior en Acondicionamiento Físico. "No tenía claro lo que quería, pero había comenzado a ir al gimnasio y creía que podría abrirme la puerta a una carrera sanitaria", argumenta. Desgraciadamente, no fue así y decidió continuar su formación con un grado de
Ortoprótesis tras no haber conseguido plaza en su primera opción,
Higiene Bucodental.
Pronto, encontró en el nuevo ciclo una
conexión cada vez mayor con la Medicina. "Estudiábamos en profundidad el aparato locomotor, el sistema musculoesquelético y otros contenidos relacionados con los primeros años de la carrera", relata la malagueña, lo que le sirvió para dar el paso definitivo y apostar por la carrera que realmente quería.
"Dejé un poco de lado lo que pudieran decir los demás y
empecé a pensar en Medicina como una posibilidad real", añade.
Accedió por la vía para mayores de 25 años
Con una media de 8,5 en el último grado y todavía con varias asignaturas pendientes, María descubrió que, por su edad, podría presentarse a la
prueba de acceso para mayores de 25 años.
Tras varios meses de estudio intensivo, recopilar material y familiarizarse con el formato, el 10 de abril se presentó a los exámenes con un objetivo claro:
conseguir una de las cuatro plazas disponibles para Medicina en la
Universidad de Málaga.
"Estos meses han sido una mezcla de querer alcanzar un objetivo y de imaginar constantemente cómo sería conseguirlo.
Cuando por fin lo consigues, cuesta asimilarlo", reconoce. La confirmación llegó hace unos días, cuando pudo formalizar la matrícula, un momento en el que María sintió que todo el esfuerzo había merecido la pena. "Ahí sentí un alivio enorme.
Me dio muchísima tranquilidad", recuerda la estudiante.
También encontró por el camino el
apoyo de muchas personas que se sentían identificadas con su historia. "Al compartir mi preparación en TikTok, mucha gente empezó a contarme su propia experiencia.
Leer esas historias te hace pensar que sí se puede", comenta agradecida. Y el de
su familia y su pareja, que se convirtieron en
su refugio e impulso en cada etapa del camino.
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"Mucha gente comenzó a contarme su propia experiencia. Leer esas historias te hace pensar que sí se puede"
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Esta TCAE es paciente y será futura médica también
La TCAE explica que su
interés por el mundo sanitario también vino influido por la
artritis reumatoide que padece. Sin embargo, lejos de tomarlo como una limitación, lo considera
una ventaja a la hora de tratar a los pacientes.
"Trabajo actualmente en una residencia. El haber sido también paciente
me lleva a pensar mucho en lo que sienten ellos, lo que piensan, en si al acostarlos se quedarán pensando en sus familiares, si los hechan de menos...", comenta.
Su propia experiencia le hizo interesarse siempre por la
Reumatología, aunque ahora que ha entrado a Medicina
tampoco descarta otras áreas como Cirugía.
Reivindica que nunca es tarde para estudiar Medicina
Con todo el
verano por delante, esta futura médica
quiere "disfrutar con cabeza". Al no haber pasado por Bachillerato, María se está preparando el temario de Química para "empezar el curso con una buena base". También espera pronto terminar en su puesto de trabajo actual para poder enfocarse en Medicina, aunque trabajará durante las vacaciones.
Su historia, marcada por las dudas y los cambios de rumbo, demuestra que
no existe un único camino para cumplir un sueño. "A la gente que ahora mismo está en una FP le diría que hay que perderle el miedo a las cosas.
La vida está llena de caminos y equivocaciones", concluye la malagueña.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.