"Ser profesora de Medicina es tan vocacional como ser médico, o más"

Camino Prada es dermatóloga y da clases en la universidad en tres grados diferentes

Camino Prada, dermatóloga y docente en la Universidad de Valladolid.


24 jun 2026. 05.40H
La educación de los médicos del futuro se construye en las aulas de las universidades. Allí, los estudiantes aprenden todo lo que es necesario, tanto a nivel teórico como práctico, para ejercer como facultativos. Los profesores son los que les dan las herramientas para ir descubriendo qué especialidades les atraen más, incluso inspirando a sus alumnos a convertirse el día de mañana en docentes. Camino Prada es una de esas médicas que compagina su trabajo en el hospital con la enseñanza: “Es muy gratificante. Yo creo que en los médicos, la parte investigadora y la docente son complementarias a la asistencial y es lo que te hace tener un punto de vista de tres espacios diferentes”, explica a Redacción Médica. En su caso, es dermatóloga en el Hospital de León y da clases por las tardes en la Universidad de Valladolid, a una hora en tren: “Imparto en el grado de Medicina las asignaturas de Medicina Preventiva y Salud Pública y Epidemiología. En Trabajo Social doy Salud Pública y Trabajo Social, y en Biomedicina doy Gestión Sanitaria y también otra asignatura de Epidemiología”, especifica.

Para Prada, el tema de la docencia lo ha visto toda la vida en su casa, pues su padre era profesor universitario, aunque confiesa que también le han influido algunos docentes que tuvo a lo largo de la carrera a la hora de tomar la decisión de convertirse ella misma en una. “Cuando hice la especialidad, me di cuenta de que era una espinita que tenía ahí, que siempre me había gustado, y tuve esta oportunidad y no la desaproveché”, recuerda. Además, su visión acerca de que los médicos que imparten clase no se dediquen solo a eso es firme: “Yo creo que es muy importante en el ámbito médico que los docentes no tengan dedicación exclusiva a la universidad, sino que también tengan una parte asistencial. Pues toda esa experiencia se la puedes transmitir a los alumnos que en un futuro van a ser médicos también”. Para la dermatóloga, la teoría no lo es todo a la hora de dar clase, puesto que, en su opinión, a la hora de dar clase “no es igual una persona que no haya estado en contacto con la parte clínica ni con los pacientes a otros que ya tengan experiencia”.

La docencia como antídoto al burnout


En el momento actual, los médicos viven con una sensación de burnout muy frecuente. Aunque añadirle más peso a la carga asistencial podría verse como un aliciente para esta sensación de saturación aumentara, para Prada hace justo el efecto contrario. “Yo creo que es al revés, que el estar en distintos ámbitos te crea una situación más gratificante para ti y que incluso mejora el estar quemada, porque estás en distintos ambientes. A mí es algo que me aporta ventajas”, opina la especialista. De hecho, los propios alumnos son los que muchas veces le inspiran en el ámbito asistencial. “Te dan ideas para la parte clínica, sobre todo en el caso de los trabajos de fin de grado, que son revisiones e investigaciones. Incluso al revés, vives experiencias clínicas que te sirven para que los alumnos puedan investigar sobre esos temas y hacer los TFG”, expresa la dermatóloga.


Prada terminó sus estudios en el año 2007. Analizando cómo son las nuevas generaciones de estudiantes casi dos décadas después de que ella terminara sus estudios, pone el punto diferenciador en el absentismo. “En mi época iríamos a clase un 80 por ciento y ahora es mínima, no solo en Valladolid. Te diría que esa es la mayor diferencia”, estima. De todas formas, pone el foco en que la vocación es lo que les sigue moviendo a meterse en la carrera y que se trata de alumnos muy brillantes: “Son estudiantes que han sacado una nota altísima en el Bachiller, en la PAU, y tienen mucha competencia entre ellos porque luego tienen el examen MIR”, analiza.

Tras acabar la especialidad, Prada comenzó a hacer la tesis doctoral. Una vez aprobada, empezó a tener plazas de profesora asociada en la Universidad de Valladolid. Para ella, esta parte también es puramente vocacional. “Muchas veces la gente piensa que dar clase es ir, darla y se acabó. Yo estoy acreditada como profesora permanente laboral, entonces todo ello te lleva no solo a hacer docencia sino a hacer una labor investigadora y además continuada en el tiempo”, alega. Dice que en contraposición a la parte privada de la Medicina, que a día de hoy da mucho dinero, la enseñanza es “todo lo contrario” a este respecto. “Te tiene que gustar mucho la docencia y la investigación. Esto es tan vocacional como ser médico o más”, concluye.
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