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"Aprender a ser un buen médico es más difícil que sacar buenas notas"

Pablo Bermejo ha recibido el Premio Nacional de Licenciado en Medicina de la Ranme por su trayectoria en el grado

Pablo Bermejo, graduado en Medicina por la Universidad de Alcalá, agradece que tuvo compañeros que le inspiraron a mejorar.


17 mar 2026. 06.20H
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Terminar el grado de Medicina con uno de los mejores expedientes de la promoción no significa, necesariamente, saber ejercer la profesión. Al menos así lo explica Pablo Bermejo a Redacción Médica tras su reciente reconocimiento como mejor alumno por la Real Academia Nacional de Medicina de España (Ranme). A pesar de esta distinción, este médico defiende que la verdadera excelencia no se mide solo en calificaciones, sino también en cualidades como la empatía, la comunicación o la prudencia clínica. 

Una excelencia que, en su caso, considera que es gracias a la constancia. "Creo que más que hacer 'algo extraordinario', he intentado ser constante", explica. En su opinión, uno de los riesgos del grado es caer en la dinámica de estudiar únicamente para aprobar. "En Medicina es fácil dejarse arrastrar por la inercia de estudiar solo para el examen. Yo intenté ir un poco más allá: entender el porqué de las cosas, relacionar asignaturas entre sí y, sobre todo, no perder el contacto con la realidad clínica desde primero". No obstante, destaca también el papel que jugaron sus compañeros en su formación. "Me ayudó mucho rodearme de compañeros que me inspiraban a mejorar", añade.

Para Bermejo, uno de los grandes aprendizajes del paso por la facultad Medicina en la Universidad de Alcalá es que el expediente no define necesariamente a un buen profesional. "Sin duda, aprender a ser un buen médico es más difícil que sacar buenas notas", afirma. "Las notas miden conocimientos en un momento concreto; ser buen médico implica competencias técnicas, pero también humanas: empatía, capacidad de comunicación, prudencia clínica y trabajo en equipo", explica. 

Vocación por Medicina


Sin embargo, a pesar de su expediente brillante, también ha pasado por momentos duros y la vocación ha sido uno de los motores que le han ayudado a superarlos. "Medicina es una carrera muy exigente emocionalmente; hay momentos de agotamiento y de dudas", recuerda. En esas situaciones, asegura que fue clave volver al origen de su decisión de estudiar Medicina y apoyarse en su entorno. "Recordar por qué empecé y apoyarme en mi familia y amigos fue fundamental. También aceptar que no siempre hay que poder con todo solo, que pedir ayuda forma parte del proceso".

Uno de los momentos más significativos de la formación de Bermejo fue reencontrarse con su propio pediatra, esta vez como profesor en la universidad. De él aprendió una lección que ahora quiere aplicar en su práctica clínica. "Aprendí que el trato humano es tan terapéutico como un fármaco bien indicado. El paciente necesita sentirse comprendido, no solo diagnosticado". Ese reencuentro, explica, fue "como cerrar un círculo" y le hizo ser consciente de la responsabilidad de estar a la altura de ese modelo.

Dudas sobre la especialidad MIR 


A su vez, Bermejo se presentó este mes de enero al examen MIR. Aunque todavía no tiene clara la especialidad que quiere elegir, sí tiene algunas prioridades. "Me gustaría que me permitiera mantener una buena calidad de vida y, en la medida de lo posible, con el menor número de guardias".

La preparación para esta prueba, reconoce, ha sido exigente. "Es una carrera de fondo y bastante dura, porque exige muchos meses de estudio muy intenso". Su estrategia se ha basado en la constancia y en practicar con preguntas tipo examen. "Creo que lo más importante ha sido ser muy constante y, sobre todo, hacer muchísimas preguntas, porque es la mejor manera de entender cómo preguntan y de consolidar los conocimientos".

"Ver a médicos excelentes trabajar al límite con muy poco tiempo por paciente, y en muchos casos, con contratos inestables genera cierta inquietud sobre el futuro del sistema"




A pesar de su brillante expediente, su mirada hacia el futuro del sistema sanitario es crítica. Lo que más le preocupa es "la precariedad y la sobrecarga asistencial". Según explica, ver a médicos excelentes trabajando al límite genera inquietud entre quienes empiezan ahora su carrera. "El riesgo es que el propio sistema termine desgastando la vocación si no se cuidan las condiciones laborales y humanas de quienes trabajan en él".

En ese sentido, considera que el sistema sanitario español cuenta con profesionales extraordinarios, pero necesita estructuras que les permitan desarrollarse. "El esfuerzo y la excelencia se reconocen, pero no siempre se protegen", concluye.
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