El Ministerio de Sanidad avanza hacia la actualización de la
Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS). De momento, el departamento gubernamental ha demandado
colaboración para la construcción del futuro texto legal. Así, distintas instituciones se afanan en el envío de sus aportaciones a la normativa que regulará la definición de los gremios del sector de la salud. Entre ellas, el
Consejo General de Enfermería (CGE). Es más, la entidad colegial propone cambios importantes en la regulación del colectivo que representa, la mayoría basados en reivindicaciones históricas del ámbito enfermero, como la reforma de la clasificación de los distintos perfiles asistenciales o el refuerzo de su presencia en puestos de mando.
Fuentes del CGE han confirmado a
Redacción Médica los cuatro ejes principales de las alegaciones de la organización a la norma. Una serie de puntos que presentan en el actual proceso de consulta pública, pero que pretenden desarrollar y especificar en el momento que se proponga un borrador.
El primero se fundamenta en la actualización de la clasificación de las profesiones sanitarias establecida en la LOPS. En este sentido, la alianza colegial demanda su adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, donde todas las titulaciones sanitarias son consideradas grados. De esta forma, se pondría punto final a
la separación entre licenciatura y diplomatura, todavía presente en la norma vigente.
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La LOPS todavía divide a los sanitarios entre licenciados y diplomados, definiciones obsoletas desde la creación de los grados universitarios
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Este artículo parte las plantillas sanitarias en dos grupos: licenciados -médicos, farmacéuticos, odontólogos, veterinarios y especialistas del campo de la salud- y diplomados -enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, podólogos, logopedas, nutricionistas y ópticos-optómetras-. Esta división coincide con la existente en la propia estructura del sector público, donde los primeros forman parte del
nivel A1 y los segundos, del
A2. Segmentación que se intenta paliar en el nuevo texto del Estatuto Marco, en el que se propone una clasificación profesional cimentada en el Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES)
Fortalecimiento de la colegiación
El segundo punto de las alegaciones del CGE se centra en la colegiación de los integrantes de los gremios sanitarios, incluidas las enfermeras. "Insistiremos en el refuerzo de su obligatoriedad como garantía de la salud y la seguridad clínica de los pacientes", han puntualizado fuentes de la institución. Hay que destacar que la actual LOPS
incorpora la obligación de inscribirse en los colegios provinciales para el ejercicio de estas profesiones. Motivo por el que los docentes teóricos en el grado en Enfermería pueden optar por no anotarse, al no impartir lecciones que impliquen la prestación de servicios asistenciales.
A su vez, la entidad colegial apuesta por "la actualización de la definición y alcance de las competencias enfermeras, conforme a los cambios normativos producidos en los últimos años". Este tercer eje encuadra con
el requerimiento de avanzar en su plano funcional, por ejemplo, en su abordaje de las terapias farmacéuticas. En la actualidad, las tituladas en Enfermería tienen la capacidad de
indicar determinados medicamentos tras la aprobación de la Comisión Permanente de Farmacia del SNS de las guías que abren esta posibilidad. Esta competencia no queda referenciada en el actual articulado de la norma.
De momento, la LOPS
limita la actuación enfermera a los cuidados. En concreto, sus funciones quedan resumidas como "la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de Enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades".
Refuerzo de la gestión enfermera
Por último, el CGE apuesta por
fortalecer las competencias de gestión de este perfil sanitario, con el "objetivo de eliminar limitaciones injustificadas", según sus palabras. Pese a que cada vez más enfermeras acceden a puestos de mando en hospitales y centros de Atención Primaria, todavía se enfrentan a barreras para acceder a este tipo de posiciones laborales, las cuales no existen para otras profesiones sanitarias.
Entre estos muros, la presencia de las enfermeras en
la categoría profesional de A2. Hay que recordar que algunos puestos de dirección demandan el nivel A1, lo que excluye a las tituladas en Enfermería. Una de las cuatro fronteras que el CGE pretende reducir a base de alegación.
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