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Enfermería escolar: "Hay padres que regatean las cuarentenas de los niños"

Profesionales analizan la 'vuelta al cole' con Covid-19 y critican la falta de coordinación con AP y Salud Pública

Tres enfermeras escolares madrileñas.

19 dic 2020. 17.00H
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Han pasado ya tres meses desde la 'vuelta al cole', marcada por la pandemia de coronavirus y para la que los gobiernos de las diferentes comunidades autónomas se volcaron para que fuese segura y sin contagios. Una labor que ha recaído en múltiples casos en una enfermera escolar y que ha sido "dura y difícil". La presidenta de la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (Amece), Natividad López, pone voz a estas profesionales y hacen un balance de este tiempo en el que, "los padres han sido peores que los niños", al tiempo que piden más restricciones para evitar una tercera ola.

¿Cómo han sido estos meses de vuelta al cole con la pandemia?

Durante este trimestre escolar, podemos decir que hemos vivido momentos muy difíciles de continua detección y derivación de sospechosos Covid, aislamiento de alumnos y profesionales por periodos de 14 días inicialmente y después de 10 días, confinamiento de aulas. Lo hemos vivido con mucha incertidumbre, ya que en cada comunidad hay distintos criterios.

Como una expedición de montañismo, más una escalada, sin guía en la que nunca se veía la cima. Afortunadamente, empieza a vislumbrarse tras meses de trabajo intenso y esperemos que no llegue la tan anunciada tercera ola, significaría un volver a empezar. 

"Ha sido difícil mentalizar a las familias de que este año no se puede enviar a clase al niño con un paracetamol"



¿Qué ha sido lo más difícil?

La coordinación con Salud Pública, médicos de Atención Primaria, consejerías de Educación y los cambios continuos de normativas, falta de medios materiales de protección, la falta de reconocimiento de las enfermeras escolares a nivel oficial y también el cuestionamiento de algunos directores y familias a las decisiones sanitarias que había que tomar. Destacamos lo siguiente:
  • Falta de organización inicial, desamparo e incertidumbre.
  • Mentalizar a las familias y concienciarles por ejemplo, de que este año no se puede dar paracetamol y enviar a clase.
  • Conseguir el término medio entre la ansiedad por el desconocimiento y su miedo a traer a sus hijos al cole de unos y negacionismo de otros.
  • Ir a la deriva, sin llevar un plan trazado a nivel estatal y autonómico. Llegar tarde una y otra vez y parece que no se aprendió nada de la primera ola, empezamos la segunda y sin cerrar esta, vamos a por la tercera.
  • Mantener el cumplimiento de unos protocolos sin el apoyo del sistema (no pruebas diagnósticas, distintos criterios según los profesionales de AP que tocasen a la familia, falta de información, contradicción entre lo que se le recomienda en el colegio siguiendo el protocolo y lo que indica su pediatra).
¿Qué se debería mejorar?
  • La confianza de la comunidad educativa en el conocimiento  y competencias de la enfermera escolar que  es una profesional, que además de ser enfermera, se ha formado en Covid, tanto a nivel individual como comunitario, a nivel pediátrico y adulto, y casi siempre, las noticias de Google saben más que nosotras como autoridades sanitarias en los colegios.
  • Las distintas medidas de actuación: más rápidas, efectivas y eficaces.
  • Los protocolos: no se pueden estar cambiando cada semana o quince días.
  • Prioridades: no nos podemos centrar sólo en Covid, Covid y más Covid, también tenemos niños con patologías crónicas, las urgencias habituales y constantes y  tenemos aplicar los cuidados enfermeros  y hacer EpS  con toda la Comunidad Educativa, este año mucho más pertinente.
¿Son los niños responsables en el colegio con las medidas sanitarias?

Los alumnos son mucho más responsables que los adultos (los profesionales de los colegios y las familias de los mismos). Nos siguen  dado una gran lección de superación,  aceptación  y de adaptación, pero es cierto que depende que  cumplan mejor las indicaciones sanitarias en función de  los  docentes y de la educación intrafamiliar.

Han aceptado las distintas medidas sin peros y sin “es ques”. No he oído una queja de ningún niño, pero de adultos que han cuestionado  y regateado  las cuarentenas: “total el niño está bien”.

¿Cómo ha sido el trabajo estos meses para controlar los brotes?

Ha sido un trabajo muy duro y continuo, 24 horas al día 7 días a la semana, con llamadas y correos electrónicos fuera del horario laboral ante la comunicación de casos positivos y el correspondiente rastreo y confinamientos, en algunas zonas varias aulas al día, todas las familias llamando, el personal del cole preguntando, cambios continuos de normativas y protocolos, pero poco a poco se han ido mejorando distintos aspectos. 

"En Salud Pública agradecen que el interlocutor sea una enfermera escolar"



¿Mejoró la atención de Salud Pública cuando la enfermera escolar comunicaba un contagio?

Al principio era imposible contactar con Salud Pública, por falta de personal y por no poder resolver muchas de las cuestiones que se le planteaban, con un gran retraso durante todo el inicio del curso. Las enfermeras escolares fuimos consiguiendo  el contacto directo con un técnico de Salud Pública y el contacto era directo ya con ellos, que atienden muy bien.

Los rastreadores del Ejército no registran sus rastreos, con lo cual Salud Pública no tiene constancia y llama al colegio para que le saque de dudas de casos con contagio externo al colegio. Los rastreadores del Ejército se autodenominan rastreadores de colegio y dan información a las familias de las cuarentenas que contradice la del colegio, las familias empiezan a regatear días, aun siendo contactos estrechos y convivientes (padres positivos) por las indicaciones que les dan clínicas privadas, rastreadores y pediatras. En Salud Pública agradecían cuando el interlocutor es una enfermera escolar, pues se nota el dominio de la información, de los protocolos, etc.

Recomendaciones de la Enfermería Escolar estas Navidades.

Dado el repunte de estos días, recomendamos salir de casa lo menos posible y a nivel de contactos solamente con los habituales y estrechos y las medidas conocidas: distancia, mascarilla, lavado de manos y buena ventilación seguir cumpliéndolas, no nos relajemos. Debemos pensar que queda muy poco, la vacuna está llegando y debemos confiar en ella. Es por eso que un último esfuerzo y en  meses, esperemos volver a situaciones más normalizadas.

¿Deberían ser más duras las restricciones?

Sí, pero es muy, muy difícil. Hay que restringir aforos, volvería a restringir incluso los tramos de edad como en la fase 2. La movilidad intercomunitaria la permitiría con grandes controles y justificadamente. La responsabilidad individual y social deberían utilizarse. No deberían hacerse reuniones, pero como va a suceder que se hacen, al menos deberían cumplirse todas las medidas de seguridad posibles y extremar las precauciones.



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