Las
técnicas de gamificación se han abierto campo en la formación enfermera acercando a las y los estudiantes a la práctica real y a las vivencias en los hospitales, sin restar importancia a las clases teóricas. En la actualidad, herramientas como la simulación clínica, los casos interactivos, las aulas invertidas, la realidad virtual o los Escape Rooms, permiten un aprendizaje "
más activo", que "no se limita a una explicación".
Verónica Gimeno, enfermera del Instituto Español de Investigación Enfermera y profesora en la Universidad Complutense, destaca así el valor de estas técnicas en las que el propio estudiante "va a tener que
pensar, decidir y buscar soluciones". "Cambia muchísimo la experiencia educativa", indica en conversación con
Redacción Médica, ayudando a "entrenar esas competencias que no siempre se desarrollan con esa clase tradicional en contenido". "Desarrolla el trabajo en equipo, el liderazgo, la gestión del tiempo, la práctica asistencial y la comunicación", añade. Así, con estas metodologías no se le dice al alumno lo que tiene que priorizar, según explica Verónica, sino que "se le pone en esa
situación donde él mismo se dé cuenta".
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Escape Room con simulación clínica en la Universidad de Extremadura. (Imagen de la UEx)
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El uso de la gamificación cuenta con evidencia científica, "sobre todo revisiones sistemáticas", que muestran una mejora de la
motivación académica y la confianza que tienen los estudiantes de
Enfermería, aunque "como todo", se están haciendo estudios "más rigurosos" para conocer su impacto real. Mientras tanto, durante la formación enfermera se emplean herramientas que van desde simuladores o entornos de realidad virtual hasta plataformas más sencillas como Kahoot!, Socrative o Mentimeter, que son
interactivas y permiten realizar preguntas o encuestas a grupos de estudiantes. "Nos permiten repasar contenidos, lanzar pequeños retos y ver si lo que estamos explicando se está entendiendo de verdad", explica Verónica, rompiendo la "pasividad que tiene el alumno muchas veces".
A estas herramientas se suman otras como Edpuzzle, que permite que el estudiante
vea un vídeo antes de entrar a la clase y responder preguntas, o Genially, que se utiliza para
casos interactivos, itinerarios o infografías dinámicas.
Herramientas más avanzadas en Enfermería
Otras herramientas innovadoras que se están usando en la formación de enfermeras son los
pacientes virtuales, la simulación digital o la realidad virtual. "Lo que permiten estas herramientas más avanzadas es, principalmente, recrear esas situaciones en las que el estudiante tiene que
observar, interpretar la información y tomar decisiones", destaca Verónica.
Los
Escape Rooms forman parte de estas innovaciones y, tal como explica, tienen un "componente super emocional" porque favorece a los alumnos en la implicación. "Cuando el aprendizaje lo vive de esa manera, impacta porque
recuerda muchísimo mejor esos contextos que cuando escuchan una explicación", considera la enfermera.
Simulación clínica y Escape Room en Extremadura
Precisamente, en la
Universidad de Extremadura, un equipo de tres investigadores ha demostrado, a través de un estudio, que el uso de las dinámicas de Escape Room puede ser eficaz para
mejorar la adquisición de competencias clínicas, aumentar la motivación de los estudiantes y preparar a los futuros profesionales para entornos complejos asistenciales. Lo han hecho con alumnos de segundo año de Enfermería de la Facultad de Enfermería y Terapia Ocupacional de Cáceres, en la
atención neonatal.
"En la Enfermería, normalmente, dentro de las partes prácticas se trabaja mucho con la simulación, tanto con simuladores de alta fidelidad como creando espacios de simulación. Esto es algo que ya
tiene mucha evidencia tanto para la formación de Enfermería como en la de otros profesionales sanitarios", indica Cristina Franco Antonio, profesora titular del Departamento de Enfermería, en diálogo con este periódico. La novedad de este estudio, sin embargo, está en que "nunca se había utilizado o introducido" el
Escape Room a la simulación clínica. "Quisimos contrastar si aportaba algo más al aprendizaje y a la satisfacción del estudiante o si simplemente estamos cada vez explorando nuevas técnicas educativas, pero no estamos aportando nada nuevo", destaca.
En esa línea, la apuesta fue realizar un
ensayo clínico con un grupo de estudiantes, dividido en dos grupos. Uno de ellos para la intervención con simulación clínica habitual con un maniquí de alta fidelidad en el entrenamiento de la reanimación neonatal en la sala de partos y otro igual pero que iba a
tener que llegar a este proceso de simulación clínica específica superando un "determinado número de pruebas contra reloj para llegar a ese momento de la reanimación del neonato". Entre ellas, resolver acertijos, puzles y determinar "el material que iba a ser necesario" en el procedimiento.
"El estudio lo que nos demostró era que en cuestión de aprendizaje
no había diferencias significativas en el aprendizaje de la reanimación neonatal per se. Los conocimientos adquiridos por ambos grupos fueron satisfactorios", señala; sin embargo, cuando se valoró la percepción que tenían los estudiantes, se obtuvo una
muy positiva y eficaz en el aprendizaje. "Aquella que incluía esta parte del juego del Escape Room parecía mucho más motivadora", añade la profesora.
Uso de tecnología con responsabilidad
Aunque el avance tecnológico y el uso de nuevas herramientas signifique una innovación en la formación, para Verónica Gimeno no se pueden utilizar para todo, y deben complementar las clases magistrales. "Tenemos que hacer
un planteamiento, un plan docente para utilizarlas, no dejar de repente esa clase magistral que se ha utilizado toda la vida para dar paso a esto", opina. En ese sentido, considera que, a modo de complemento, se debe seguir apostando por estas metodologías, siempre y cuando se haga "con criterio", porque "
no se trata de convertir todas esas enseñanzas en juegos".
"Vivimos en un contexto en el que los estudiantes están muy acostumbrados a esos entornos digitales, a que la información sea super rápida y a esos formatos interactivos, que no significa que haya que adaptar la universidad a cualquier moda, pero sí tenemos que
buscar esas formas de enseñar de tal manera que conecten mejor para favorecer ese aprendizaje", sentencia.
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Un ensayo clínico realizado con los alumnos de segundo año de Enfermería en la UEx. (Imagen de la UEx)
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