Enfermería respira tras la publicación del
anteproyecto del Estatuto Marco. Al menos, en lo que respecta a la clasificación profesional. La aplicación del Marco Español de Cualificaciones (MECU) para su elaboración responde a las peticiones de la profesión para mejorar la
posición de las profesionales en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Desde el Consejo General de Enfermería (CGE) se alegran por la nueva configuración de las categorías de los sanitarios del ámbito público, al centrarse en la formación de los profesionales. Eso sí, no significa que no vaya a presentar alegaciones al texto normativo.
"Nos parece que es una clasificación que hace justicia, porque está basada en méritos académicos", han destacado fuentes de la entidad colegial a Redacción Médica. Bajo su punto de vista, la
división por grupos propuesta por el Ministerio de Sanidad viene a resolver la desigualdad que existía en la anterior estructura, fundamentada en los niveles A, B, C y D.
En concreto, las enfermeras ocupaban el nivel A2, independientemente de su grado de formación más allá del título universitario. Mientras, los egresados en otros grados sanitarios, como Medicina, Farmacia u Odontología o los especialistas en Psicología Clínica se situaban en el A1. Una distribución de los profesionales que provenía de la antigua división entre licenciados -profesionales en el A1- y diplomados -aquellos en el A2, donde también se encontraban fisioterapeutas o podólogos-. Sin embargo, esta separación quedó obsoleta a partir de la
reforma europea de la formación universitaria, por la que todas las titulaciones pasaron a ser grados.
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"Nos parece que es una clasificación que hace justicia, porque está basada en méritos académicos"
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La anterior distinción comprometía el
desarrollo profesional de las enfermeras. Múltiples ofertas destinadas a la cobertura de puestos de gestión requerían de un nivel A1, lo que excluía a estas profesionales, pese a contar con la formación necesaria para asumir un determinado cargo.
Nueva clasificación profesional
La estructura planteada por el anteproyecto del Estatuto Marco divide a los
profesionales del campo de la salud por grupos. En concreto, los cinco superiores corresponden a todos los trabajadores que ostenten un título sanitario.
El más elevado, el grupo ocho corresponde a los doctores en Ciencias de Salud y a los especialistas que hayan cursado previamente un grado largo -cinco o seis años de duración-. De esta forma, formarían parte de este grupo todos los médicos y farmacéuticos salidos del MIR y el FIR. Pero, también hay hueco para las enfermeras, siempre que cuenten con un
doctorado en Ciencias de la Salud.
A continuación, el grupo siete, donde quedan encapsulados los
especialistas procedentes de una titulación universitaria de cuatro años. Es decir, EIR, PIR, RFIR, QIR y BIR. También entran en esta categoría los egresados de grados largos, pero sin especialidad, como los médicos generales o los odontólogos, en proceso de diseño de sus disciplinas.
El último grupo para titulados universitarios es el seis. En este entrarían todos los
sanitarios procedentes de un grado de cuatro años sin formación complementaria. De esta forma, aquí se ubicarían las enfermeras generales, los podólogos, los fisioterapeutas o los terapeutas ocupacionales. Hay que destacar que las profesionales citadas al final no han desarrollado todavía especialidades en Ciencias de la Salud.
Por su parte, los niveles cinco y cuatro están destinados a los
titulados en Formación Profesional (FP). El primero será para los técnicos superiores -Higiene Bucodental, Radioterapia y Dosimetría, Dietética, Laboratorio Clínico y Biomédico...-, mientras que el segundo estará conformado por aquellos que ostenten uno de los tres ciclos medios existentes: Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), Emergencias Sanitarias (TES) y Farmacia y Parafarmacia.
Enfermería plantea alegaciones
Pese a estar de acuerdo con la clasificación profesional, el CGE ha confirmado a este diario que
presentará alegaciones al anteproyecto del Estatuto Marco. Hay que recordar que el texto ha salido el 5 de junio a
consulta pública y se podrán enviar aportaciones hasta el 26 de este mismo mes.
Se prevé un importante volumen de envíos, dada la polémica en torno a la normativa. De momento, varias entidades colegiales ya han confirmado que
enviarán alegaciones al Ministerio de Sanidad.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.