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Enfermeras de Oncología, una 'especialidad' que se forma "por su cuenta"

Dos profesionales evidencian el reto de formalizar una especialización ya existente en la práctica asistencial

Marta Far y Patrícia Beorlegui, enfermeras del Servicio de Oncología del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona) y de la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona), respectivamente.


26 abr 2026. 10.00H
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El posible desarrollo de un diploma de acreditación avanzada en Enfermería oncológica ha reabierto el debate sobre el reconocimiento formal de una especialidad que, aunque no existe oficialmente en España, se ejerce de forma consolidada en numerosos hospitales. Así, dos enfermeras consultadas por Redacción Médica coinciden en que se requieren competencias "altamente específicas", pero discrepan en el modelo más adecuado para su regulación, ya que la formación postgrado se ha convertido en la principal vía de especialización y una prueba tipo EIR no se percibe como una opción realista en este ámbito. En lo que sí están de acuerdo es en que la formación de las enfermeras oncológicas debería partir desde los propios hospitales.

Para Patrícia Beorlegui, con más de dos décadas de experiencia en la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona), los profesionales de este Servicio "tienen que conocer toda la evolución del paciente con cáncer, desde la prevención hasta el final del proceso". ¿El motivo? La enfermera asegura que "es un trabajo muy específico con fármacos de alto riesgo y un impacto emocional enorme".

En la misma línea, Marta Far, del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), subraya la complejidad del entorno oncológico actual: “Estamos en todo el proceso de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta la supervivencia o cuidados paliativos. Es una práctica muy avanzada que no está reconocida”.

El papel de la formación: másteres y especialización 'informal'


Ambas coinciden en que la formación universitaria básica resulta insuficiente para abarcar la realidad del día a día en estos Servicios. Entonces, en ausencia de una especialidad oficial, la formación postgrado se ha convertido en la principal vía de especialización. Far explica que existen "másteres y cursos específicos", aunque con una falta de estandarización: "No hay criterios unificados sobre las competencias que deben garantizar”.

Además, añade que esa formación suele recaer en la iniciativa individual de cada profesional: "Casi todas las enfermeras nos formamos por nuestra cuenta porque no hay un sistema común que lo regule o lo estructure".

Incluso Beorlegui cuenta que, debido a la importancia de esta formación adicional, ya existen programas propiosespecialmente en entornos hospitalarios: "Donde trabajo hay un máster específico de un año. Se exige formación o experiencia antes de trabajar en Oncología porque es un área muy compleja".

Diploma de acreditación avanzada: solución intermedia


En este contexto, la propuesta de crear un diploma de acreditación avanzada es vista de forma positiva por ambas enfermeras, pero el debate se intensifica al plantear otras posibles vías de acceso similares a otras profesiones sanitarias. Beorlegui considera oportuno realizar algún tipo de prueba adicional con el objetivo de mejorar la seguridad asistencial: "Es una buena solución. Estudiar y especializarse en este material específico tiene un impacto real en la calidad del cuidado y en la seguridad del paciente".

Por eso, defiende un modelo mixto que combine experiencia y evaluación objetiva: "Es importante un método de evaluación objetivo, tanto teórico como práctico. La experiencia es clave, pero también hay que demostrar competencias".

Far, en cambio, considera que un modelo tipo EIR sería poco viable: "Añadir una prueba ahora sería como poner más dificultades a los profesionales que ya tienen experiencia y formación previa". Además, cree que es "complicado" que los enfermeros y enfermeras tengan claro en qué especializarse al salir del grado como para plantear un EIR específico desde el inicio.

"Lo ideal sería que la formación viniera desde los propios hospitales, que pudieran ofrecerla, facilitar tiempo y financiación, porque eso haría mucho más accesible que todos pudiésemos adquirir esa formación específica", añade.

Por esta razón, ve el diploma de acreditación avanzada como la opción "más realista" en el contexto actual: "Sería la solución ideal, más rápida que un EIR. Permitiría un reconocimiento institucional sin complicar en exceso el sistema".

Diferencias de la Enferemería Oncológica


Más allá del debate formativo, ambas profesionales destacan la especificidad del rol oncológico. Beorlegui subraya competencias como "la comunicación, la investigación y el manejo de fármacos de alto riesgo". Far, por su parte, amplía este enfoque y describe un rol cada vez más avanzado: "Participamos en ensayos clínicos, seguimiento de toxicidades, colocación de dispositivos, actualización continua de tratamientos. Es una práctica muy especializada y en constante evolución".

Ambas coinciden en que el reconocimiento de esta práctica debería tener impacto real en la carrera profesional. Far es especialmente crítica con la situación actual: "En España estamos muy por debajo de la media europea en remuneración. El reconocimiento ayudaría tanto a la profesión como al sistema sanitario".
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