La
desinformación, tanto de la población como de los propios profesionales sanitarios supone, a todas luces, la principal barrera a sortear en la mejora de las
coberturas vacunales de adultos. Así se desprende del '
Análisis del acto vacunal en España', elaborado por el
Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería a partir de encuestas realizadas a profesionales "con experiencia clínica avanzada en el acto vacunal y conocimiento profundo del sistema de salud de su comunidad autónoma". El informe deja hallazgos impactantes en relación a la
sensibilización y la concienciación que se realiza desde las consultas. De hecho, el 66,6 por ciento del colectivo achaca este problema al desconocimiento que permea la profesión sanitaria, sumado, aunque en menor medida, a una "falta de implicación".
Esta misma proporción de encuestados, casi el 67 por ciento, están convencidos de que los sanitarios que trabajan en su comunidad autónoma, no "conocen la evidencia científica sobre
coadministraciones de vacunas" y la mayoría (94,4 por ciento)
tienen reticencias. Entre sus principales miedos se situán las
reacciones adversas, seguido de la
incertidumbre sobre la compatibilidad de las vacunas, falta de información clara y el miedo a generar desconfianza o confusión en los pacientes.
Más formación continuada
Es por ello, que más de la mitad reclaman
sistemas de retroalimentación que aporten información actualizada sobre cómo están evolucionando las coberturas de vacunación - más allá de campañas estacionales- mientras que el
88,8 por ciento ciento aboga por ampliar la formación continuada, ya que solo el 40 por ciento recibiría actualizaciones de manera continua en este terreno.
Según Raquel García-Flórez Robla, enfermera experta en vacunas y autora principal del estudio, el
desconocimiento es aún mayor en el caso de los propios pacientes, constituyendo esta la principal
barrera en el acceso a la vacunación para la población adulta en cada comunidad autónoma según el 77,7 por ciento de los expertos participantes. A ello se suman, de forma más residual, factores como la falta de previsión de dosis o de centros monográficos de vacunación, así como la estacionalidad vacunal, circuitos complejos para el paciente de riesgo o vacunas limitadas por cohortes de edad.
Para más de la mitad de los encuestados, el
nivel de desinformación acerca de la inmunización es "alto" en su comunidad autonóma, afectando de manera significativa a la cobertura de vacunación en el adulto en opinión de 7 de cada 10.
Casi el 90% ve insuficientes los recursos
Para atajar esta situación, los especialistas reclaman pragmatismo. Así, el 61,1 por ciento de los encuestados cree que la medida más eficaz para contrarrestar la desinformación sería ampliar el número de
campañas informativas continuadas, las cuales, eso sí, habrían de actualizarse en opinión de la mayoría, aprovechando "
nuevas plataformas y redes sociales" y "adaptándose a las características de cada grupo poblacional". Y es que, pese a situar la vacunación como una prioridad en el 38 por ciento de los casos, más del 60 por ciento
denuncia la falta de "campañas regulares de concienciación sobre la vacunación en el adulto en su comunidad autónoma". De hecho, la posición sobre la insuficiencia de recursos destinados a este tipo de campañas en las regiones es prácticamente unánime, tras contar con el respaldo del 88,8 por ciento de participantes.
El 70% cree que "no hace falta"
La visión desde ambos lados de la mesa en consulta difiere cuando se trata de hablar de
confianza en este tipo de tratamientos. Mientras que 8 de cada 10 enfermeras considera que la percepción de seguridad de la población es moderada o alta, e
l 61 por ciento de los pacientes tiene "miedo a los posibles efectos secundarios", más allá de las creencias antivacunas también detectadas. No obstante, según la visión del profesional enfermero, el
77,7 por ciento de los ciudadanos concidera que no es necesaria la protección que confieren las vacunas. "muchos adultos sanos consideran que las
enfermedades inmunoprevenibles son un problema exclusivo de la infancia o de personas con patologías crónicas".
La época postpandémica también sembraba discrepancias, con cierto equilibrio entre los que creen que la
crisis sanitaria del Covid-19 ha
empeorado las coberturas de vacunación en adultos (44,4 por ciento) y los que refieren que las ha mejorado (38,8 por ciento).
En lo que sí hay consenso es en la
disparidad que muestran las diferentes comunidades autónomas y que deja un mapa de coberturas heterogéneo. Más de la mitad de los expertos consultados, señala la existencia de diferencias en los
calendarios vacunales, y un 44 por ciento menciona variaciones en las campañas informativas y en la formación dirigida a profesionales y población general.
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