Enfrentarse a las pruebas de acceso a la
Formación Sanitaria Especializada (FSE) requiere de una gran concentración, pero si la realización de un mal examen no se debe al propio profesional,
sino a un agente externo es un hecho "injusto". El pasado 24 de enero, los aspirantes al
examen FIR 2026 de Málaga vivieron una situación totalmente surrealista dentro del aula donde se examinaron.
Durante tres horas y media tuvieron que "soportar" los i
nsultos, quejas y boicots continuos de una farmacéutica que terminó siendo
expulsada "a la fuerza" por la seguridad privada de la institución, y trasladada en ambulancia.
Un acontecimiento que los propios afectados tildan de
"intolerable" y lamentan la falta de rapidez de actuación de los organizadores de la prueba. "
No se tomaron las medidas adecuadas", ha reconocido una de las farmacéuticas afectadas, quien toma el rol de portavoz de los casi 30 profesionales que se examinaron
en la Mesa 377 de la Facultad de Biología de la Universidad de Málaga.
Es más, la única compensación que tuvieron por todas esas horas "perdidas", donde
imperó la ansiedad y el estrés, fueron
20 minutos extra en el examen. Una solución que los aspirantes consideran "injusta", y que pretenden elevar su queja al Ministerio de Sanidad para que revisen su caso y tomen otro tipo de acciones más contundentes. "
Nos gustaría que incapaciten a esa mujer y, aunque ya es un objetivo más utópico, que hagan algo por nosotros en relación con la prueba”, ha detallado a
Redacción Médica.
No ha sido el primer año que la protagonista de esta historia 'boicoteaba' la realización del examen FIR en Málaga. Desde 2023 los aspirantes ya la conocen y
todos los años termina montando su "numerito". "Es cierto que increpaba a los voluntarios, hacía algún comentario gritando y, después de una hora de examen, se marchaba. Pero lo de este 2026 ha sido ya la gota que ha colmado el vaso", han subrayado.
La surrealista situación de un aula del examen FIR 2026
Pero, ¿qué ha ocurrido exactamente? Esta misma fuente cree que, como este examen
FIR ha sido "más asequible", la protagonista de esta historia se vio más capacitada para sacar su plaza tan deseada. Eso hizo que, al principio,
estuviese tranquila, pero tras pasar la primera hora de la prueba ya
empezó a interpelar a los voluntarios. "Fue
siete veces al baño y pedía llevarse con ella su cuadernillo, algo que está totalmente prohibido. Luego empezó a no controlar nada de su material.
Se le caía el bolso, las gafas, los bolígrafos…Estaba montando un circo constante. Y daba igual que tuviésemos tapones, porque
llamaba a grito pelado a las voluntarias para alguna duda", han lamentado.
Es más, en una de esas dudas les pregunta a las voluntarias, ya con el móvil en la mano,
si puede hacer unas fotos al examen. "También se levantó en varias ocasiones para entregar el examen, para luego arrancárselo de las manos a las encargadas porque aseguraba que faltaba una cosa y que quería seguir", ha subrayado.
Farmacéuticos piden la expulsión de una aspirante FIR
Mientras tanto, el resto de aspirantes respondía a las preguntas de la prueba como podían ante este panorama. "Se puede entender que una persona esté nerviosa, pero es que esto era exageradamente reiterado", ha insistido. De hecho,
varios farmacéuticos se levantaron de su asiento para quejarse y pedir que, por favor, echasen del aula a la responsable de este casos.
Siendo conscientes de que la situación seguía escalando, las voluntarias encargadas de supervisar el examen FIR
llamaron a los delegados del Ministerio de Sanidad para conocer cómo actuar en estos casos. "La amenazaban con echarla de la sala, y cuando escuchaba eso se tranquilizaba. Pero luego
se encaraba con cualquier compañero que le decía que se tenía que ir", ha recordado. Llegó un punto en el que un compañero del aula, con un pico de ansiedad altísimo, se levantó de su asiento y
amenazó con que, o se iba ella, o se marchaba él para llamar a la Policía Nacional.
La seguridad privada expulsa a una FIR del examen
Viendo cómo el problema no se solucionaba, entró en la clase la seguridad privada de la Facultad, y le volvieron a dar otro ultimátum. Esta vez, le ofrecieron
continuar con su prueba pero en un aula distinta para que dejase de molestar al resto de profesionales. Sin embargo, lejos de aceptar esta condición, se negó a "grito pelado" a seguir ninguna indicación. "Claro, mientras nosotros con el tiempo en contra y
desconociendo si nos iban a dar alguna alternativa", ha narrado.
Con la paciencia prácticamente agotada, uno de los vigilantes le dio dos posibilidades: o se iba con ellos por las buenas, o "por las malas". A lo que esta respondió: "Pues me voy por las malas". "
En ese momento, la seguridad de la universidad la coge por la fuerza y la arrastra por toda la clase para sacarla, mientras ella se intenta agarrar a las patas de las mesas gritando que realizar el examen es su derecho. Al final, la expulsan y está
la Policía Nacional y una ambulancia esperando fuera", ha narrado.
¿Cómo ha afectado a los aspirantes FIR?
Todo esto que ha sucedido durante tres horas y cuarto ha afectado "muy negativamente". "En mi caso no estaba para nada concentrada y con el tiempo que me quedaba
no podía reiniciar la prueba. La capacidad de decisión y comprensión lectora la tenía perdida, y un nivel de estrés que no era necesario", ha resaltado esta afectada en nombre del resto de compañeros.
Los aspirantes al FIR de Málaga tienen claro que no se tomaron las medidas adecuadas, y han criticado que la única solución que les dieron fue
ampliar 20 minutos la duración del examen. Es por eso que se han organizado para reclamar lo ocurrido al Ministerio de Sanidad. De momento, nueve de los farmacéuticos ya han mandado una "queja formal" al Ejecutivo liderado por Mónica García y están "buscando a más gente para participar".
"Queremos que
se incapacite a esa mujer para que no vuelva a ocurrir una situación similar en una convocatoria posterior. Y también
queremos que se revise nuestro caso. Buscamos que haya unas condiciones justas al resto de aspirantes. Nosotros somos más de 20 aspirantes que igual teníamos posibilidades a una plaza y que se ha visto mermada esa posibilidad porque no hemos estado en plenas facultades por un agente externo.
Y no es nuestra culpa", ha concluido.
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