8.753 personas se presentaron este enero al examen de
Enfermero Interno Residente (EIR). La inmensa mayoría superó la nota mínima, pero poco más del 25 por ciento de los aspirantes podrá acceder a una plaza de formación en el
Sistema Nacional de Salud (SNS). Además, no todos podrán optar a la especialidad deseada.
Para
María Gallego, sin embargo, el abanico de opciones es total. Ella ha conseguido alzarse con el puesto número uno de la convocatoria de este año. “Siento orgullo, mucha gratitud y también
responsabilidad. Esta nota no es simplemente un número; lo que verdaderamente importa es lo que hay detrás. Para mí es el reflejo de muchísimo esfuerzo, constancia y también de muchas renuncias a nivel personal y profesional”, cuenta a
Redacción Médica.
Las dudas durante la preparación del EIR
La madrileña, que cursó
Enfermería en la
Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y estudió la prueba en PlanEIR Enfermería, recuerda la preparación del examen como una etapa especialmente exigente en todos los niveles. “Implica cierto desajuste vital y emocional, en muchos sentidos”, asegura. No obstante, aunque reconoce que las dudas y el cansancio han formado parte del proceso, reitera que ha intentado “ser muy disciplinada, pero también cuidarme”. De hecho, considera que esto último
debía ser su prioridad.
Destaca la importancia de la
constancia y el
esfuerzo, dos pilares que le inculcaron en casa desde niña y cuya importancia ha entendido ahora más que nunca. Está convencida de que durante los últimos meses supo dar lo mejor de sí y hoy tiene “en su mano la
recompensa”.
Insiste en que este logro no es solo suyo, sino también de quienes la han acompañado en todo este camino. “He tenido profesores que no solo me han enseñado conocimientos, sino también una manera de entender la Enfermería desde el
pensamiento crítico y el compromiso. Son valores que he intentado aplicar en mi preparación del
EIR”, explica.
El momento de elegir especialidad
Ahora es momento de prepararse para la elección de plaza. Sobre la especialidad no tiene ningún tipo de duda: quiere hacer
Pediatría. “Desde siempre lo he querido”, asegura. Sin embargo, con el hospital no lo tiene claro. Y es que su número de plaza le abre un
abanico completo de posibilidades que quiere estudiar con profundidad.
“Considero que en Madrid tenemos muy buenos hospitales que son referentes en diferentes aspectos de la Pediatría. También muy buenos docentes, pero me gustaría tener en cuenta esa
estructura docente, que hubiera sesiones clínicas frecuentes, participación en diferentes congresos o proyectos con
oportunidades de investigación”, explica. “Me gustaría estar en un entorno donde se promueva el pensamiento crítico y no solo la práctica; que se anime a hacer preguntas, a cuestionar, a proponer mejoras… Creo que
eso amplía muchísimo la mirada profesional”, agrega.
También le gustaría tener la oportunidad de hacer rotaciones externas y contar con un buen ambiente de trabajo. En este punto, al preguntarle por la presión en la residencia al ser la
número 1 del EIR, confiesa que es algo “que ha pensado”, pero que su posición es solo un número. “La
responsabilidad la tenemos de manera interna todos los opositores que nos presentamos, porque al final lo que vamos a expresar en nuestra residencia es esa ilusión y esas
ganas que tenemos por aprender. Es algo que compartimos desde el primer al último número”, asegura.
Así, afirma que en esta nueva etapa quiere enfrentarse a grandes retos. “Quiero salir de la comodidad. Creo que ahí también se encuentra
mucho aprendizaje. Quiero sentirme acompañada de profesionales que quieran ayudarme a desarrollar no solo habilidades técnicas, sino también criterio clínico y
capacidad de decisión”, concluye.
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