La
crisis de la vivienda es uno de los problemas que más preocupa a los españoles, según los últimos
barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y afecta de lleno a los profesionales del sector sanitario.
Rocío Piqueras es enfermera y este año ha obtenido un número de orden en el examen EIR con el que ha podido elegir una plaza. Sin embargo, ha tenido que renunciar a ella por la
imposibilidad de alquilar un piso con el sueldo que estima que recibirá como residente.
Piqueras comenzó la preparación del
examen EIR con ilusión, y lo compaginó con un contrato en Enfermería. Con el sueldo que recibía, podía -y puede- costearse el alquiler de la vivienda en la que se encuentra, ubicada en un pequeño pueblo de Valencia. No obstante, la situación en las grandes ciudades es inasumible para una buena parte de los españoles, incluida esta enfermera, y antes de saber si obtendría plaza empezó a
descartar las regiones donde sería imposible mudarse.
Su idea era quedarse en Valencia, donde el alquiler le sale rentable, pero eso no ha sido posible. Durante la asignación de plazas EIR fue comprobando en directo las adjudicaciones y, al mismo tiempo, el precio de los alquileres de las zonas todavía sin cubrir. "Cuando veía que los precios eran inviables directamente descartaba esa plaza", ha confesado.
¿Cómo afecta la crisis de los alquileres a las EIR?
Al final, y casi por descarte,
escogió Geriatría en el Hospital Universitario de Vic, en Barcelona. Esta es una de las ciudades más tensionadas por el precio del alquiler y, aunque esta enfermera era consciente de ello, escogió la plaza con la esperanza de encontrar alguna vivienda que se pudiera permitir.
Pero la búsqueda se complicó. Solo encontraba viviendas sin compartir o casas "muy desgastadas y sin amueblar". El panorama era desolador, y el precio que pedían no era acorde, en absoluto, con lo que ofrecían. "Yo calculé que ganaría unos 1.100 euros al mes como EIR de primer año, y
los alquileres están cerca de los 1.400 euros", ha detallado, reconociendo que
no le salían las cuentas.
Renunciar a la plaza EIR por no poder pagar el alquiler
Por más que buscaba pisos, la situación no mejoraba y, tras un intenso estudio de mercado, tuvo que tomar una drástica decisión:
renunciar a su plaza EIR. "Me siento enfadada.
Los precios no solo afectan a los residentes, sino a todo el personal sanitario, que no puede acceder a una vivienda digna", ha enfatizado. Y es que tener que abandonar la plaza, con la toda la preparación que hay detrás,
la entristece y la frustra, pero también la motiva para seguir estudiando y obtener un mejor número de orden.
"El próximo año espero entrar en
Enfermería Familiar y Comunitaria en alguna zona de Valencia. Y si no, que sea cerca del domicilio de mis padres, así puedo quedarme con ellos y ahorrar. Al final, el precio del alquiler está condicionando a mucha gente", ha subrayado.
Piqueras no tiene una recomendación que sea mágica y que pueda solucionar esta crisis, pero cree que se deberían
destinar más ayudas para paliar, en la medida de lo posible, esta situación. "Que se ponga un tope a los precios y que suban el salario de los EIR para que puedan tener más opciones de vivienda", ha enfatizado, recordando que "seguro" que hay otras enfermeras con mejor puntuación en el examen que también han tenido que renunciar a su plaza por el mismo motivo.
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