El pinchazo de la repesca EIR apremia a crear categorías en las comunidades

Enfermería mantiene 52 plazas vacantes tras la última ronda de adjudicaciones

Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Enfermería (CGE).


14 jul 2026. 18.30H
La primera experiencia de la repesca de la Formación Sanitaria Especializada (FSE) no ha permitido garantizar un pleno de plazas cubiertas en Enfermería. Por primera vez, el Ministerio de Sanidad ha ofrecido datos sobre los huecos vacíos que quedarán en el EIR de cara al próximo año. Hasta 52 plazas quedarán desiertas, después de que hayan renunciado los candidatos en dos ocasiones, primero por la vía ordinaria y, finalmente por la extraordinaria, que se estrenaba este año. Este fenómeno ha despertado un temor en el seno de la profesión que ya advierte sobre el efecto negativo que puede acarrear para la atención sanitaria.

“El impacto de que no se cubran estas plazas para formar especialistas es importante ya que se ha demostrado en diferentes estudios que las enfermeras especialistas aportan un enorme valor al sistema sanitario”, ha explicado a Redacción Médica Diego Ayuso, el secretario general del Consejo General de Enfermería (CGE).

Según el balance difundido por el equipo de trabajo de Mónica García, las principales especialidades afectadas por las vacantes son Enfermería Geriátrica, Familiar y de Salud Mental, que son las tres que concentran el mayor volumen de puestos vacíos. Aunque también han quedado algunas plazas sin cubrir en Enfermería del Trabajo y en Obstétrico-Ginecológica. Teniendo en cuenta que en la fase de la repesca se habían vuelto a poner a disposición 121 plazas, casi la mitad han sido descartadas de nuevo por los aspirantes debido a su escaso atractivo.


La urgente necesidad de las categorías enfermeras


Desde la organización colegial vinculan este resultado con un amplio abanico de motivos, entre los que influye directamente la “escasa valoración” de la enfermera especialista una vez que obtiene su especialidad o la imposibilidad de acceder a un puesto de trabajo para el que se han formado. Por eso, han hecho un llamamiento a las comunidades autónomas para que culminen la creación de las categorías profesionales que les reconozcan su formación de manera oficial.

“Es clave que se avance en el modelo de profesión enfermera en estos momentos, dando relevancia e importancia a las enfermeras especialistas, con la creación de la categoría profesional en todas las comunidades autónomas, que se retribuya adecuadamente y que una enfermera especialista tenga garantías de trabajar en el área de especialidad para la que se ha formado”, ha subrayado Ayuso.

El proceso de creación de las categorías enfermeras ha sido desigual en el conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS) desde que se empezaran a crear especialidades hace más de dos décadas. Uno de los casos más paradigmáticos ha sido el de la Enfermería Familiar y Comunitaria, que no ha quedado asentada en todo el país hasta que no culminaron el recientemente el proceso Cataluña y Madrid, las dos regiones más rezagadas. Ambas han acordado ya su plan para recategorizar a las profesionales. Sin embargo, el resto de especialidades continúan con un despliegue heterogéneo, ya que únicamente la de matrona es la que tiene garantizado su reconocimiento en todas las regiones. 

“No podemos seguir consintiendo que una enfermera formada en salud mental trabaje en medicina interna o una enfermera especialista en atención familiar y comunitaria trabaje en el área quirúrgica, pedimos compromiso y una apuesta firme por las especialidades enfermeras”, ha apostillado Ayuso.


El impacto sanitario de las vacantes EIR


La repesca de la Formación Sanitaria Especializada ha dejado 52 huecos vacíos en el EIR, lo que representa más de un 2 por ciento de las plazas totales ofertadas (2.279), en la convocatoria. Aunque en términos absolutos no es una cifra muy elevada, la situación se agrava en aquellos destinos donde tradicionalmente es más difícil retener a los profesionales.

Desde el CGE han advertido de que el periodo de residencia ofrece una formación adicional que aporta el desarrollo de “competencias específicas de enorme valor” para mejorar la atención y cuidados de la sanidad, por lo que los huecos vacíos tendrán un impacto directo en la atención. “Es preocupante que no se hayan ocupado ese número de plazas, partiendo del análisis inicial de que el número de plazas que se convocan anualmente para enfermeras especialistas es muy bajo y totalmente insuficiente”, han zanjado.

La situación de Enfermería se suma al de otras especialidades médicas que históricamente también han encontrado problemas para cubrir todas sus plazas. El MIR de Medicina Familiar y Comunitaria vuelve a ser el más damnificado con hasta 120 puestos vacíos, mientras que también se han detectado problemas para conseguir que se complete la oferta en áreas como Medicina Preventiva y de Salud Pública, Trabajo, Geriatría, Interna, Microbiología y Parasitología o Nefrología.
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