La adjudicación de una plaza de
Formación Sanitaria Especializada (FSE) no es tarea fácil. Para ello, el candidato requiere de disciplina y constancia a nivel de estudio, además de mantener la calma tanto en el proceso de preparación de la prueba como en el propio examen. Sin embargo, también influyen factores externos. Por ejemplo, el número de competidores al que se enfrenta cada aspirante por un puesto formativo. En este sentido, las tituladas en Enfermería son unas de las egresadas con posibilidad de especializarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS) que más dificultades viven. Y es que
casi cinco enfermeras se disputan cada uno de los puestos publicados en el catálogo de la convocatoria de 2026.
La ratio de la presente convocatoria es de
4,91 enfermeras por plaza. Una proporción mucho más elevada que la marcada en el caso de los MIR, en el que la competencia es de 1,8 médicos para cada vacante formativa, pese
al aumento del 11% experimentado este año. La dificultad para conseguir un puesto de especialización también se recrudece en el caso del EIR, aunque menos que en la prueba facultativa. En concreto, el número de egresadas por plaza
se eleva un 7 por ciento, desde las 4,58 de la oposición de 2025.
Pocas plazas para el número de candidatas
La elevada complejidad para formarse como EIR en los hospitales y centros de Atención Primaria del entorno público proviene de la descompensación entre el número de plazas y el de candidatas. Y es que
11.204 aspirantes se presentarán al examen para optar a una de las 2.279 vacantes convocadas en el presente proceso.
Pese al aumento de la oferta formativa, esta
se entrevé insuficiente para el volumen de enfermeras que se postulan año tras año para convertirse en especialistas. Motivo por el que instituciones como el Consejo General de Enfermería (CGE) o la Asociación AEIR reclaman un fortalecimiento de los catálogos de especialización destinados a este perfil sanitario. Un camino que pasa por incrementar todavía más los puestos formativos de sus seis disciplinas: Salud Mental, Obstétrico-Ginecológica (Matrona), Pediátrica, Trabajo, Familiar y Comunitaria y Geriátrica.
Desde la entidad colegial alertan sobre
la necesidad de reforzar las plantillas de enfermeras tenientes de una especialidad, con el objetivo de mejorar la asistencia de pacientes y, por ende, su estado de salud. Para ello, hay que engrosar la oferta EIR, pero también dotar de mayor atractivo a las distintas ramas, especialmente
a nivel de reconocimiento profesional y salarial.
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