Un fármaco aprobado para ciertos tipos de
leucemia ha mostrado capacidad para reducir la
inflamación asociada a la
psoriasis en un modelo experimental, pero su posible aplicación en esta enfermedad todavía está rodeada de incertidumbres. Un estudio del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM), publicado en Journal of Allergy and Clinical Immunology, identifica hasta
ocho grandes incógnitas que condicionan el alcance real de este hallazgo.
La primera tiene que ver con el propio contexto en el que se ha obtenido la evidencia. Los resultados proceden de
experimentos in vitro y de un modelo murino de inflamación cutánea inducida, lo que impide trasladar directamente las conclusiones a pacientes. Aunque el fármaco,
dasatinib, reduce signos característicos de la inflamación tipo psoriasis en estos modelos,
el estudio no aporta datos clínicos en humanos.
Otra duda relevante afecta al papel de
la vía inmunológica sobre la que actúa. El trabajo se centra en el eje IL-23/IL-17, conocido por su implicación en la psoriasis, pero también clave en la defensa frente a infecciones. Esto introduce una incertidumbre de fondo: bloquear esta señal puede tener efectos beneficiosos en inflamación, pero también
consecuencias no deseadas sobre la respuesta inmunitaria.
El propio perfil del fármaco añade un tercer elemento de cautela. Dasatinib, utilizado en leucemia, cuenta con efectos adversos descritos en otros contextos, incluidos casos de inflamación intestinal. Este hecho obliga a considerar que
su reposicionamiento en enfermedades inflamatorias no está exento de riesgos.
A nivel mecanístico, el estudio describe una nueva vía de señalización que conecta IL-23 con la activación de complejos mTOR a través de quinasas de la familia Src, en particular la proteína Blk. Sin embargo,
los autores reconocen que no está completamente aclarado cómo se activa esta cadena de señales ni si la intervención del fármaco actúa exclusivamente sobre esta ruta o también sobre otros procesos celulares, lo que constituye otra incógnita.
En la misma línea, el efecto observado no es completamente específico. Aunque las células productoras de IL-17 muestran una mayor sensibilidad al fármaco, dasatinib puede actuar sobre distintos tipos celulares del sistema inmunitario,
lo que dificulta delimitar con precisión su impacto real.
El comportamiento del fármaco tampoco es uniforme según el modelo utilizado. El estudio señala diferencias entre sistemas celulares experimentales y células procedentes de modelos inflamatorios más complejos, lo que sugiere que la respuesta podría variar en situaciones más próximas a la enfermedad real.
A ello se suma la variabilidad en función de la vía de administración. La eficacia es más marcada cuando el fármaco se administra de forma sistémica, mientras que la aplicación tópica,
una opción atractiva en dermatología, muestra efectos más limitados y selectivos.
Por último, los propios autores subrayan que
quedan abiertas múltiples preguntas tanto a nivel básico como traslacional. Desde la caracterización completa de la vía molecular hasta la evaluación de su impacto en otras patologías inflamatorias, el trabajo plantea más líneas de investigación que conclusiones definitivas.
En conjunto, el estudio abre una
vía prometedora al identificar un nuevo mecanismo implicado en la inflamación tipo psoriasis y al apuntar a dasatinib como posible candidato terapéutico. Sin embargo, esas ocho incógnitas reflejan que el camino desde el laboratorio hasta la práctica clínica sigue siendo, por ahora, incierto.
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